En el barco de la escritura
por Carmen Cristina WOLFLos seres humanos no tenemos otro apoyo ni otro refugio más que el Lenguaje y el Amor. Nos vamos haciendo, crecemos y nos construimos a través de lo que pensamos y decimos. O tenemos que conformarnos con un molde ya hecho, lo cual puede ser aburridísimo y hasta peligroso, aunque parezca cómodo, o nos damos a la tarea de construir nuestra propia embarcación. Ahondar en el ser del lenguaje permite encontrar caminos y avizorar horizontes para encarar el peor de los males de este mundo de la postmodernidad: el vacío o la pérdida de sentido de lo que nos rodea y de nuestra propia existencia.
Identificar y ahondar en los actos lingüísticos básicos, tales como decir sí o no, las declaraciones, afirmaciones, juicios, ofrecimientos, peticiones y promesas, en fin, todo lo que expresamos y callamos a cada instante, es vital para entender un poco más nuestro universo personal y desplazarnos del desconcierto a la comprensión. No hay palabras inocentes que caigan en saco roto. Toda frase construye un mundo de significados y genera acciones constructivas, comprehensivas, respetuosas, adorables o perversas. Es preferible hablar menos y reflexionar más sobre lo que pensamos y decimos. Este ejercicio puede convertirse en un juego fascinante, en un verdadero placer, al menos para mí, que no pretendo sentar cátedra en estos menesteres. Ya la vida está muy enredada últimamente para pretender algo que vaya más allá de pensar apasionadamente en las cosas.
Desde que arribé a las playas del Círculo de Escritores de Venezuela, no he hecho más que encontrar tesoros. Personas extraordinarias, con ideas y proyectos, con libros sorprendentes, y he lo he sentido como una familia. Algunos de nuestros valores se han ido físicamente, Rafael Clemente Aráiz, Elizabeth Schön, Juan Liscano, Pálmenes Yarza. Ellos nos legaron su obra y los recuerdos. Desde entonces se han sumado nuevos escritores de Venezuela y de otros países hermanos como Miembros Correspondientes.
Nuestra visión a futuro es promover y divulgar la creación, crítica e investigación de la obra de nuestros escritores; establecer alianzas con las Academias, Ateneos, Embajadas, Instituciones Culturales, Editoriales, Medios de Comunicación, Organizaciones Nacionales e Internacionales vinculadas a la Cultura; crear nuestra revista en la web; impulsar los talleres, foros, diálogos y lecturas dramatizadas y continuar la realización de los Concursos de Narrativa, Poesía, Ensayo y Crónica; defender las libertades y apoyar las organizaciones que promueven la defensa de los derechos humanos y la preservación del ambiente;
Muchísimas gracias a José Tomás Angola, Alvaro Pérez Capiello, Luis Beltrán Mago, Nora Bustamante, Laura Febres, Lidia Salas, Marisol Marrero, Magali Salazar y Anabelle Aguilar, a todo el equipo de la junta que hoy nos da paso. Y también a la revista de Eduardo Casanova, a Ficción Breve, Ala de Cuervo, Palabras Diversas, Prometeo, Lalupe.com, Letralia, PublicARTE y a los diarios impresos por su apoyo.
Con la mayor humildad y sencillez me pongo al servicio de ustedes, porque digo como Serrat en su canción: “que todo sea como está mandado … y que no mande nadie”…
Sólo es un relevo en el timón durante un tiempo, porque todos somos capitanes de nuestros barcos y de nuestra escritura, que se reúnen para apoyarse unos a los otros con el mayor afecto. Y en la búsqueda de dejar el mundo un poco mejor de los que lo encontramos, con tolerancia, comprensión por nuestros errores y apoyo en nuestros aciertos.
Bienvenidos Amigos de la nueva Junta en quienes depositamos la mayor confianza por sus valores humanos y su inteligencia
Muchas gracias.
Palabras pronunciadas en el acto de presentación de la nueva Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela
Carmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com
Muerte
por Guillermo CASANOVAEn cualquier momento llega, y no sé cómo será; como un lento apagarse o un rasgado de recuerdos y un violento despertar por no querer dejarlo así.
La muerte.
No tengo nada qué decir, nada qué hacer. No he vivido y no viviré. Mi dedo señala hacia adelante, hacia arriba, hacia algún finito que no conocí, que no conoceré.
Dame la mano pero estoy solo. Aprieto con fuerza pero ya no tengo. Alza mi mano pero ya no es mía; no tengo nada.
Las voces son ondas inteligibles que cantan a diferentes frecuencias y no afinan. Quiero entender pero se van y regresan.
Es lento y me cuesta. Quiero decir; quiero decir que alejen esto de mí, pero balbucean melodías. Coros que están aquí pero no son de aquí. Voces de bocas que no tienen forma, que deforman sonidos, que vienen, que brillan. Ojos que ven y una lágrima que explota en mi cama. ¿Qué es ya una lágrima?
Es lento…
Lecciones de una guerra que no fue
por ColaboracionesAnálisis de Fernando Mires de su libro Al Borde del abismo. Editorial Debate.
(Cuatro tesis)
Tesis 1
En la guerra que desde hace tanto tiempo mantiene el estado colombiano en contra de la organización terrorista llamada FARC, tuvo lugar una acción militar que efectivamente violó la soberanía nacional de Ecuador. El tema, sin embargo, no puede ser entendido sólo desde una perspectiva jurídica sino que, además, a partir de otras dos perspectivas: la militar y la política. Argumentar a favor o en contra de una perspectiva en el contexto de la otra, como ha ocurrido quizás por equivocación de parte del gobierno ecuatoriano, o por premeditación por parte del gobierno venezolano, lleva a una radical confusión de los hechos.
Desde una perspectiva jurídica el gobierno colombiano no podía tener la razón, hecho que ha sido reconocido por todos los gobiernos latinoamericanos, e incluso por el colombiano, que pidió las disculpas correspondientes al gobierno ecuatoriano recibiendo en cambio una andanada de injurias que va mucho más allá de la polémica y de la confrontación política. La agresividad empleada por el Presidente ecuatoriano quien ha hado pruebas en otras ocasiones de dominar el idioma político, sólo es posible explicar a partir de ciertas implicancias extra -jurídicas.
El gobierno colombiano hasta entonces muy cuidadoso en el manejo de los temas fronterizos, se vio probablemente conminado a tomar una decisión. Por una parte, el problema jurídico de traspasar las fronteras. Por otra parte, la posibilidad de asestar un golpe estratégico a su enemigo militar, localizado en las selvas de Ecuador. De acuerdo a la fría lógica que ha mostrado en diversas situaciones, el Presidente colombiano calculó probablemente que la decisión militar debía tener primacía por sobre el tema de la jurisdiccionalidad territorial. Hay dos razones obvias que explican esa decisión, y las dos son militares. La primera, es que el gobierno de Colombia se encuentra en guerra en contra de las FARC, y en la guerra se impone la lógica militar sobre la jurídica. La segunda es, dado que las FARC como toda organización terrorista es extremadamente centralizada, la pérdida de la jefatura era clave para entrar a una segunda fase que es el desmantelamiento de las demás estructuras.
Que lo militar tenga primacía sobre lo jurídico es bajo condiciones normales algo impensable. Pero la guerra no es una condición normal. La guerra tampoco es un hecho jurídico pues apunta a la anulación del adversario. En la guerra declarada por las FARC al Estado colombiano, su objetivo es la destrucción del orden republicano de la nación. A su vez, la guerra del Estado colombiano, está orientada a la destrucción de las FARC.
Uribe calculó probablemente que la acción militar originaría serias controversias con el gobierno ecuatoriano. Lo que al parecer no calculó fue la sobre-dimensionalización de esa controversia de parte de Correa. Quizás Uribe pensó que a pesar del desacato jurídico cometido, en Correa encontraría sino un mínimo de solidaridad, por lo menos algo de comprensión para su lucha en contra de las FARC. Después de todo, las FARC no son un grupo de idealistas samaritanos sino una de las más crueles y sanguinarias organizaciones terroristas de nuestro tiempo. Por otra parte, la agresión colombiana no ponía en riesgo la seguridad interna ni externa de Ecuador ni tampoco la vida de ningún ecuatoriano. Pero Colombia y Ecuador no son España y Francia, cuyos gobiernos, a pesar de las muchas diferencias que los separan, colaboran estrechamente en la lucha contra el terrorismo vasco.
No el gobierno colombiano pero sí las FARC son una amenaza para la soberanía territorial y para la estabilidad política de la nación ecuatoriana. Mientras Correa no se dé cuenta de esa verdad elemental, será siempre sobrepasado; incluso por el mismo.
Tesis 2
La agresividad, la virulencia y el activismo empleados por Rafael Correa en contra del gobierno colombiano transgreden normas y formas. Si Uribe cometió delito de transgresión de límites geográficos, Correa ha transgredido los límites de la diplomacia y de la política. El lenguaje de Correa no apuntaba ni a una salida ni a una solución, hecho que hace posible pensar que su gobierno no estaba interesado en una desactivación del problema sino que en un plan coordinado tendiente a aislar, “por ahora” políticamente, a la nación colombiana. Si Correa era parte consciente o inconsciente de ese plan no lo podemos saber. Es posible suponer, sin embargo, que el origen de ese plan no estaba en Quito, sino que en Caracas y, además, casi con seguridad, en La Habana.
Que el Presidente Correa rechazara enérgicamente la intromisión de tropas colombianas, cabía esperarlo. Esa debe ser parte del oficio de quien detenta el cargo presidencial. Pero la enorme magnitud de ese rechazo no la esperaba nadie. Hubiera bastado una declaración, quizás una interpelación frente a los tribunales internacionales, una queja frente a la OEA y el llamado a consultas del embajador ecuatoriano.
Correa no ha dicho, por ejemplo, que fueron las FARC las que violaron primero los límites de Ecuador y que la violación limítrofe del ejército colombiano sólo fue un efecto secundario. Las injuriosas referencias de Correa a Uribe podrían haber sido incluso interpretadas como la retórica de un presidente emocionado, si es que paralelamente hubiese hecho algunas propuestas para combatir a aquel enemigo de la humanidad que son las FARC y así evitar que volvieran a repetirse hechos tan lamentables. Pero no. Leyendo las diversas alocuciones de Correa, se obtiene la impresión de que para él las FARC son un grupo de marcianos que aterrizaron por casualidad en las selvas ecuatorianas.
Podría pensarse que el descontrol de Correa tiene un pie en su política interior. En efecto, la intromisión colombiana dejó al descubierto que no sólo circulaban terroristas colombianos en su país como Pedro por su casa, sino que, además, éstos estaban establecidos en la zona, a la que habían convertido en un centro de operaciones en contra de Colombia con la posibilidad adicional de que los de las FARC también agredieran o secuestraran a ciudadanos ecuatorianos. Que eso es lo que hacen con ciudadanos venezolanos en la frontera con Venezuela. Frente a la oposición política, e incluso, frente a algunos de sus partidarios, Correa hizo un pésimo papel.
¿Cómo es que el Presidente no había sido informado que una parte del territorio nacional estaba ocupado por terroristas extranjeros? O una de dos: O Correa lo sabía, o su administración militar es absolutamente ineficiente. En los dos casos (el primero es mucho peor) Correa apuntaba a un fracaso que su agresividad verbal no sólo no ocultaba, sino que, además, delataba. Como suele ocurrir en algunas ocasiones, sus invectivas en contra de Uribe podrían haber sido interpretadas como una “huída hacia adelante". Sin embargo, cuando el presidente Chávez determinó la expulsión del embajador colombiano y enviar tropas a la frontera, la idea de que había una conjura entre Caracas-Quito en contra de Bogotá, comenzó a tomar fuerza. Correa, en lugar de distanciarse de la posición chavista, elevó aún más el tono de sus invectivas en contra de Uribe, la que, junto a Chávez, culminaría en un violento dúo de injurias en Caracas (6.03.2008). A ellas se sumó la voz de Fidel Castro, quien cada vez que escucha hablar de guerra, resucita. Siempre obsecuente, Ortega anunció al día siguiente la ruptura de relaciones entre Nicaragua y Colombia. De un día a otro, Colombia amaneció cercada.
Tesis 3
Aparentemente Colombia se encontraba situada en una mala posición. Cercada por tres países, más las FARC que operan desde el interior y a través de los límites, y por si fuera poco, sectores estudiantiles que protestaban en las calles por los procedimientos empleados por los grupos para-militares, a los que se supone en conexión con el gobierno. No obstante, esa es sólo la apariencia. El país que tenía las mejores cartas militares y políticas en ese absurdo juego era Colombia.
Desde una perspectiva militar, el poderío de Colombia en la zona es muy superior en un sentido cuantitativo, pero sobre todo, cualitativo al de los tres países del ALBA. No se entrará aquí a analizar la cantidad de armamentos que posee cada país, bastando decir que el de Colombia es muy superior al de los tres países del ALBA unidos. Además, no se trata sólo de la cantidad de armas. Los militares colombianos saben, además, usarlas. De tal modo que los presidentes del ALBA habrían tenido que perder el juicio los tres al mismo tiempo si hubieran decidido embarcarse en una aventura militar en contra del país vecino. Sabían, además, que Colombia recibiría la ayuda directa de los EE UU país que, al tomar una decisión, no tiene como equivocarse. Y no por defender los intereses del “imperio", ni nada por el estilo. Mucho más dependiente del imperio que Colombia es Venezuela cuya “revolución” es financiada directamente desde los EE UU, ya sea por venta de petróleo, ya sea por compra de alimentos. El problema es que, por razones que nadie entiende, el ALBA, en especial Venezuela, ha buscado el apoyo de los enemigos naturales de los EE UU en otras regiones, sobre todo en Bielorusia e Irak. Esa habría sido la ocasión propicia para que Bush hubiera terminado su mandato con un triunfo militar al menos, empresa en la que con toda seguridad habría sido apoyado sin reservas por la señora Clinton y el señor Obama quienes tendrían así un problema menos al comenzar el gobierno, que seguramente compartirán ambos.
Desde una perspectiva económica quienes más habrían perdido en el cerco a Colombia, son Ecuador y Venezuela. En todo caso, mucho más que Colombia.
Ahora bien, donde reside la mayor fuerza de Uribe es en el frente político interno. Más del ochenta por ciento de la población colombiana lo apoya y lo apoyará en la guerra en contra de las FARC y, si se da el caso, en contra de los eventuales aliados externos del terrorismo local. La mayor parte de la clase política colombiana, incluyendo a la izquierda, está y estará de su lado. En cambio, de los tres Presidentes adversarios de Uribe, el único que está todavía en la cima de su popularidad es Rafael Correa. El gobierno de Chávez se encuentra en una situación política miserable y el de Nicaragua también en rápido descenso. De tal modo que en un conflicto externo, el ganador político habría sido el gobierno de Uribe. Por si fuera poco, de los cuatro gobernantes envueltos en el conflicto, el más inteligente, y con mucha distancia, es Alvaro Uribe. Y tanto en la guerra como en la política, la inteligencia juega un papel importante.
Si Maquiavelo hubiera querido encontrar su equivalencia a El Príncipe en una región lejana, Uribe habría sido el candidato ideal. Nunca habla demasiado, sólo lo preciso y lo justo. Sabe tender trampas al adversario (caso Emanuel), tiene paciencia y una frialdad impresionante para dejarse insultar sin responder. Nunca pierde de vista el objetivo principal. Si es necesario, sabe ser también cruel, lo que en una zona políticamente civilizada es un gran defecto, pero en las condiciones pre-políticas que subsisten en Colombia, y sobre todo en los países vecinos, se convierte en una virtud. Sus relaciones con el paramilitarismo lo han ensuciado bastante, de eso no cabe duda, pero no lo suficiente como para que la mayor parte de la población colombiana que detecta que el enemigo principal son las FARC, deje de restarle su apoyo.
La que vive Colombia es una guerra. Y todas las guerras son sucias. Solamente a los chavistas que parece que de táctica militar entiende menos que de política se les puede ocurrir que el hecho de abatir a un terrorista como Raúl Reyes fue un asesinato. En las guerras no hay asesinatos. Hay ejecutados y abatidos. Raúl Reyes fue abatido por sorpresa, y el militar que no sabe que en la guerra hay que atacar por sorpresa, mejor que se dedique a coser y a bordar.. O a cantar y a bailar.
Raúl Reyes murió en su ley.
Pero si todas las guerras son sucias, las guerras en contra de grupos terroristas son más sucias aún. Es que uno de los propósitos de los comandos terroristas es el de ensuciar al enemigo hasta el punto de llegar a convertirlo en alguien irrepresentable. El gobierno socialdemócrata alemán de Helmuth Schmidt por ejemplo, se ensució tanto, que para salvar a los rehenes que mantenía la Rote Armee en Mogadicho, tuvo que ocupar aeropuertos africanos y pagar las debidas compensaciones. Una de las razones del declive del gobierno de Felipe Gonzáles en España, tuvo que ver con la responsabilidad indirecta del gobernante en actos ilegales (ejecuciones y torturas) cometidos en contra de los terroristas de la ETA. El gobierno de Israel tiene que responder a los ataques de las fracciones terroristas del Hama con medios que con toda seguridad nunca desearían emplear sus gobernantes. En Colombia, las FARC han igualmente logrado no solamente ensuciar políticamente a Uribe, sino que a la mayoría de los presidentes que lo antecedieron.
Después del terrorismo, no hay nada que sea moralmente más repugnante que el para-militarismo. Sin embargo, y esto es lo que cuesta entender a muchos, no el terrorismo es una consecuencia del para-militarismo, sino que el para-militarismo es una consecuencia del terrorismo. Si las FARC desaparecieran, más temprano que tarde el para- militarismo se desintegraría. Si el para-militarismo desapareciera, el terrorismo de las FARC continuaría actuando. Esa es la relación, y no otra.
Lo cierto es que pese sus abusos de poder, a la ilegalidad de los para-militares, y a la violencia, a veces excesiva de los policías que en algunos casos han hecho suya la lógica de los terroristas, Uribe continúa siendo el gobernante más popular de la región. Más aún: Chávez lo ha hecho más popular que nunca. Ahora bien, en caso de guerra, la solidez del frente interno es la condición más importante para un triunfo, más importante aún que la cantidad de armas. Eso lo sabe cualquier militar, y Chávez es militar.
La solidez de ese frente interno no la tiene Chávez ni en sueños, ni siquiera entre sus propios partidarios quienes cada cierto tiempo, como ahora está ocurriendo, libran luchas verdaderamente caníbales. El resto de la población venezolana, o es oposición, o es absolutamente indiferente al gobierno. Con Daniel Ortega ocurre algo parecido, más de la mitad de Nicaragua lo adversa. Y además, Ortega … Digámoslo así: Ortega no es uno de los gobernantes más prestigiosos del mundo.
Sólo Correa mantiene su popularidad, entre otras cosas porque es un político talentoso, cualidad que lamentablemente no ha mostrado en los últimos acontecimientos.
Desde una perspectiva internacional, Uribe ha sabido ganar el respeto de los gobiernos europeos. Cuenta, está de más decirlo, con el apoyo incondicional de los EE UU, con Bush o sin Bush. A Brasil le interesa Venezuela sólo como socio comercial, y a las tímidas y asustadizas democracias del Cono Sur, el gobierno de Chávez les causa más problemas de los que quisieran tener. En fin, tanto la correlación nacional como internacional de fuerzas, favorecía, casi sin contrapeso, al gobierno de Uribe. Chávez, cuyo instinto político es innegable, se dio cuenta a tiempo, y decidió frenar, y como ya es su costumbre, en el mismo borde del abismo.
Tesis 4.
El principal enemigo del gobierno de Uribe, que es el de Chávez, se encuentra, POR AHORA, políticamente neutralizado.
Por ahora, es el antiguo lema de Chávez. Eso lo dijo el Chávez joven cuando fracasó su golpe de Estado: por ahora. Por ahora, el gobierno de Chávez se encuentra en una posición defensiva. Está siendo atacado por todos lados, incluyendo el propio. Un día son los buhoneros a quienes les entregó las calles y a quienes quiere erradicar de las calles. Otro día los obreros y empleados de Sidor. Una vez, y casi siempre, los estudiantes. Cuando menos se espera, los ultraizquierdistas “a la Lina Ron” le echan a perder sus escenas cinematográficas. La corrupción de sus aliados le comen el gobierno por dentro. Tascón, el eterno delator: Delator de profesión, delata a los otros, hoy a los suyos. Los motociclistas y batallones siniestros que amedrentan a la población y le restan cada día más votos para unas elecciones que nadie sabe si tendrán lugar y en las cuales, chavistas y antichavistas, todos juntos, quieren ser candidatos. Chávez los vuelve locos, los locos vuelven loco a Chávez.
Chávez quiere salvar la revolución ¿Cuál revolución?
La revolución después de nueve años no ha comenzado, y antes de nueve años ya había terminado, antes de que comenzara. Mucho antes: la revolución de Chávez fue derrotada en 1990, cuando cayó el muro de Berlín.
El 2 de diciembre del 2007, Chávez perdió no una consulta popular. Perdió un proyecto de toma de poder. Después del 2.12.07, no tenía más alternativa que gobernar, aunque no tenía ningún programa de gobierno. Ni siquiera tiene un personal administrativo idóneo para gobernar. El Estado está ocupado por cuadros ideológicos y militares que rotan de un puesto en otro. Los verdaderos cuadros de gobierno están en la oposición. Es cierto que en un arranque de extrema lucidez inventó Chávez tres R. que nadie se acuerda ahora que significan. Al día siguiente se olvidó de todo y creyó de nuevo no en el gobierno, sino que en el poder eterno, aquel que no está en este mundo pero que lo obsesiona. Ese poder nunca lo podrá tener. Ni él ni nadie. Entonces inventó una guerra. “Cortinas de humo", dijo el hábil Rosales. “Evadir la realidad", afirma el general Baduel, quien pesa cada palabra como si las palabras tuvieran plomo. Ambos tenían razón. Todavía es tiempo de que el gobierno rectifique, pero el problema es que, a diferencias de Uribe, el Presidente venezolano se encuentra en una estado de extrema ideologización, alteración que le impide desarrollar sus ideas y pensar con libertad.
En cierto modo, el Presidente Uribe –que ironía de la historia – ha salvado con su accionar práctico la continuidad del gobierno venezolano. ¿Qué habría pasado si Uribe se hubiese dejado llevar por el falso orgullo y por las emociones que hizo gala el joven Presidente Correa? Es mejor que ni lo pensemos. Gracias a que en Colombia hay un Presidente que piensa políticamente, vale decir, alguien que es un político de profesión (y de vocación), ha sido evitado el hecho trágico de que muchas vidas humanas hubieran sido inútilmente segadas.
Vargas y Myanmar, casos paralelos
por Eduardo CASANOVA
1999: En Vargas, en la costa norte del centro de Venezuela, se produce un fenómeno terrible, lo que los técnicos llaman Aludes Catastrofales, combinados con fuertes inundaciones, que causan miles de muertos y daños irreparables.
2008: En Myanmar, la antigua Birmania, en el Sudeste asiático, un ciclón causa miles de muertos y daños irreparables.
1999: El gobierno militar, encabezado por un teniente coronel golpista, demagogo y populista, no hace el más mínimo esfuerzo por alertar a la población, para no perjudicar un Referéndum, por cierto inconstitucional e ilegal, y con eso la cifra de muertos y desaparecidos aumenta brutalmente.
2008: El gobierno militar de Myanmar no alertó a la población en absoluto y decidió mantener su Referéndum sobre la nueva constitución. Un alerta temprano habría salvado miles de vidas, pero los gobernantes militares prefirieron no “estorbar” su Referéndum.
1999: El gobierno del militar golpista se negó a aceptar la ayuda de Estados Unidos, que habría salvado vidas y habría ayudado grandemente a la recuperación de Vargas.
2008: El gobierno militar de Myanmar se negó a aceptar la ayuda extranjera. Sólo después de que se supo la dimensión de la catástrofe, que puede haber causado la muerte de 50.000 personas, el gobierno anunció que podría aceptar la ayuda, pero con condiciones muy específicas.
1999: El gobierno del militarcito golpista decidió no hacer nada por Vargas, y deliberadamente evitar que se reconstruyera de verdad la zona. Es una forma de proletarizar el litoral, de echar a la clase media y a la burguesía, para que se establezca un gobierno rojo rojito, revolucionario. El resultado ha sido espantoso: Vargas es una de las regiones más atrasadas del país. Las aguas cloacales corren por las calles y contaminan las playas, no hay servicios ni siquiera medianamente aceptables, los dos grandes hoteles desaparecieron, tal como las zonas en donde el turismo podía encontrar actividades atractivas. Lugares en donde había tiendas, restoranes y sitios interesantes, hoy están ocupados por buhoneros y ventorrillos de mala muerte, en donde predomina seudomúsica estridente y hay que cuidarse de los atracadores. Los gobiernos, tanto el estadal como el municipal, están entre los más ineficientes y corrompidos del país. Es interesante ver los grandes carteles que anuncian obras públicas y trabajos multimillonarios que no se han hecho sino en los carteles o se han hecho en forma tan precaria que antes de un año es necesario repetirlos.
2008: Hasta aquí pude establecerse en rigor el paralelismo, porque no sabemos qué va a pasar en Myanmar, y todo lo que se diga, es especulación. En cuanto a Vargas, si sigue el desgobierno rojo rojito, seguirá la zona descendiendo y arruinándose. Pero hay en el horizonte una esperanza: si Roberto Smith, hombre moderno, que ha demostrado su capacidad y su inteligencia tanto en el sector público como en el privado, gana las elecciones para gobernador en noviembre de 2008, es posible que se produzca un giro de 180 grados y Vargas entre en el camino del progreso, hasta convertirse en un polo de atracción para el verdadero turismo, generador de divisas, de turismo y de bienestar. Y eso sí que será una verdadera derrota para la política simiesca de los rojos rojitos que tanto daño le han hecho en general a Venezuela. Y en particular a Vargas.
Leon Tolstoi
por Eduardo CASANOVA
“Guerra y Paz” fue la primera novela larga que leí en mi vida. Acababa de cumplir catorce años y estudiaba tercer año de bachillerato cuando compré aquel tomo grueso, empastado en tela verde, en la Librería del Este, en el hoy demolido Edificio Galipán. Todavía lo conservo. Volví a leerlo recién casado, en un mínimo apartamento que alquilamos Natalia y yo, en El Hatillo, cuando aún no tenían en ese bucólico pueblecito teléfonos de red, sino una central telefónica en una casa, desde donde comunicaban con los teléfonos de manigueta (el de la casa en donde vivíamos era el 12). Después cometí el error de ver la película, y así perdí los rostros y las voces que les había puesto en mi imaginación a los personajes. Cuando empecé a escribir novelas, “Guerra y Paz” era el modelo, y la Guerra de Independencia la ubicación. Afortunadamente no publiqué nada de aquello, que habría estado un tanto atrasado en el tiempo. Todavía en Caracas leí “La Sonata Kreutzer”, con la Sonata de Beethoven, obsesivamente repitiéndose una y otra vez, hasta que se dañó el disco. En Buenos Aires, en 1965, leí “Ana Karénina”, y ahí sí me negué a ver película alguna. También en Buenos Aires empecé a escribir una novela monumental a lo Tolstoi, que a la larga se convirtió en una cantera personal de escenas que ubiqué en otras, como “Hacia la noche”, “Las alegres campanas de la muerte”, “La noche de Abel” y “La última muerte de Simón el triste”, en las que ni el más sagaz de los investigadores y críticos ha notado la influencia del gran novelista ruso, que nació en Yásnaya Poliana, en Tula, en agosto de 1828, en el seno de una familia noble. Liev Nicolaievich Tolstoi era descendiente directo de los grandes príncipes Volkonski por parte de madre. Su padre era el Conde Tolstoi, título que heredó él mismo cuando el padre murió diez años después de su nacimiento (su madre había muerto cuando él tenía apenas dos años). Con sus hermanos se fue a vivir a Kazán, a la casa de un tío, perteneciente también a la más rancia nobleza rusa. Viviría también en Moscú y viajaría por buena parte de Rusia. Luego de una experiencia militar, empezó a escribir. En 1863 publicó “Los cosacos”, obra eminentemente realista. Después vendría la más importante y conocida de todas, “Guerra y Paz”, un inmenso mural en el que aparecen centenares de personajes cuyas vidas se alteran por la invasión a Rusia de Napoleón Bonaparte. Luego salió a la luz su “Ana Karénina”, que lo ratificaría definitivamente como un gran novelista. La obra se basó en un hecho verdadero de su tiempo, y en ella se puso a sí mismo como personaje, como un terrateniente con ideas avanzadas que intentaba mejorar las vidas de sus siervos. “Confesión”, “La muerte de Iván Ilich” y “La Sonata Kreutzer” completaron la lista de sus grandes obras. La última refleja su frustración conyugal, que se manifestó sobre todo por la oposición de su esposa a sus ideas libertarias y a que entregara sus tierras a los campesinos. En realidad, fue un anarquista militante que quiso renunciar a sus privilegios. Vegetariano, pacifista y profundamente cristiano, fue excomulgado por las críticas que hizo a la iglesia ortodoxa en su obra “Resurrección”. Murió en 1910, mientras huía, a pie, de su gran latifundio de Yásnaya, donde había vivido como un simple campesino en aplicación de sus ideas de cristianismo primitivo. Había tenido intercambios espistolares importantísimos con varios personajes de su tiempo, entre ellos con Gandhi, en quien tuvo una notable influencia.
Ocurre a diario
por Alberto HERNÁNDEZ
Seis son los libros de Miguel Marcotrigiano que respiran en las páginas de Ocurre a diario (poesía reunida 1991-2005) publicadas por Ediciones Mucuglifo (Mérida, 2005). Se trata de Concierto vegetal a la luz de la luna, De arcanos y otros signos, El mismo juego, Dípticos, Esta sombra que nos habita y De sombras y otras especies.
La poesía de Marcotrigiano vive anudada al hecho humano. El yo de quien teje esta invención verbal habita en cada vibración de unos versos finamente construidos. Quien escribe se mimetiza, se hace imagen y suena al arbitrio de una presencia terrenal. En Hábito de oficio lo encontramos hecho serpiente entre los vocablos de una duda permanente: “He estado formulando súplicas/ para poder franquear tus veladas/ y nada// no sé de respiraciones/ ni de vértigos/ ni siquiera del tímido ofidio/ que me figuro”. He aquí el ahogo, la búsqueda de quien desde a ras de la soledad le imprime un tono acechante a la vigilia, a la vulnerabilidad del humano ser. He aquí quien habita a plena intemperie, a plena desnudez de un “cuerpo de reptil”, cerca del “penoso crecimiento/ de las ramas de tus piernas”. Y como toda culebra, no es nada inocente. La carne tibia e interior se revela eros sin “paraísos”. La imagen de Eva -escondida entre las ramas de su propio deseo- modela ante quien la imagina.
(Llego descuidado a la página 62, donde “Ahora es tiempo de abandonar los árboles/ del olvido vegetal de esta tierra sin abono/ de la infancia los hombrecitos los estanques/ y los helechos”. ¿Qué impulsa al poeta a tratar de borrar el impulso primigenio, la niñez de la historia, el devenir del recuerdo?)
Sigue: “La puerta blanca se entreabre// A lo lejos/ sólo se escucha el llanto de las flores/ y la risa ocre de las hierbas desdentadas”).
La sierpe quedó atrás. La imagen de quien habitaba los árboles es la misma imagen de quien –un cualquiera fuera del poema- mira por una ventana desde el piso 35 de un edificio. ¿Cuántas puertas, cuántos visillos será suficientes para a mucha distancia entender que el paraíso ya no es, que las flores y las hierbas son asunto olvidado? Un poema puede ser la confusión, la hecatombe, el olvido. Un concierto vegetal podría aportar suficientes voces a la luz de la luna.
Códigos, barajas, intentos de adivinación, el Tarot, las profundidades, los ecos, la misma superficie de la mirada. De arcanos y otros signos concita la ausencia, la reprime a través de numerosas imágenes o figuras entre interrogantes sin respuestas aparentes. La referencia, la búsqueda de significados. Una poética, el trasunto del misterio verbal: “Juega con las letras/ las combina/ y crea/ finalmente/ de una masa informe/ al portador de la palabra// Pero éste/ no las usa/ Tan sólo las esconde/ detrás de sus dientes” (Poeta-Golem).
La constante animal, la prefiguración del tiempo, la convulsión de quien viene del mismo árbol genésico. Marcotrigiano viaja hacia él mismo, bajo la piel de quien lo obsede: “Precisamente/ allí pienso quedarme// en nadie// persistiendo en mi oficio/ de animal forjado en secreciones ventrales/ de ser oculto en otras pieles/ infinitamente más suaves/ que la tuya”. ¿El abandono, la mimesis, el dolor de la ausencia, de la soledad, “en nadie”?
¿Qué mandala frecuenta esta voz, este rigor de lo profundo, este empeño?
Nuevamente, como quien recoge los pasos, el poeta insiste en las mismas claves: “Esperaré por ti/ todo oscurecido/ todo hondura/ todo fisura en la piel// Reconstruiré el vértigo/ a las grietas// porque lo único que salva/ es esta extraña vocación de la memoria// el preciso itinerario de quien desanda los recuerdos// Esperaré por ti// Estoy dispuesto”. ¿No son cotidianos, no ocurre a diario, el recuerdo, la pérdida, la ausencia, el vértigo, la profundidad o la memoria? Alguien se asoma al poema, lo lee en silencio, vierte luz sobre sus sonidos. Se extravía.
Una confesión lo advierte, lo coloca en esa diaria precisión: quien hace poesía siempre regresa o vuelve la cara hacia la destrucción, desde los ojos de la mujer de Lot. El amor sacrifica el pecado, al orden de no mirar el incendio. Quien hace poesía lleva una alforja plena de vacíos, de “planetas callados”. El hombre, poeta o Golem, rebusca entre los significados.
Un largo poema inédito cierra este empeño. La prosa y el verso se combinan para consolidar las imágenes, un mensaje donde quien se ahoga, sale a flote. Estos textos inadvierten, desenlazan, aturden. La ausencia de signos de separación señalan el vértigo, la falta de aire, una pausa riesgosa. Allí, entre la luz y la sombra, la mujer, el vientre, la misma señal de los poemas anteriores, el mismo animal husmeando.
“Todavía caen las tardes y se hunden en tus mejillas mientras
yo –recostado a un mal sueño- me cercioro de las miradas
tristes que me acosan
de rodillas frente al bosque
abro las puertas que ocultan las fuentes
y bebo
-animal sediento-
de las primeras aguas
que manan en silencioso arroyo
desde el cálido vientre
y aún cuando no alcanzo la muerte disfruto un instante de la
noche viva del aroma que desciende a esta página de luna que
no me atrevo a doblar semejante a dulces olores de olvidadas
lluvias que adormecen la sonrisa de invierno del niño que ago-
niza en el lecho de mi peor poema”
Este adentro biográfico, esta fuente que no cesa de manar, nos revela la fuerza de esta poesía, entregada en cuerpo y verbo a sobrevivir ante las sombras. La muerte es el vértigo, el precipicio, el ocurre a diario de este instante de la poesía.
ALBERTO HERNÁNDEZ – Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
La Venalidad
por Eduardo CASANOVA
Un excelente amigo y pariente me hizo llegar un artículo firmado por Alan M. Dersowitz, titulado “Ex-President For Sale”, que empieza con una frase lapidaria: “Jimmy Carter hace más dinero con la venta de su integridad que con la venta de maní”. Concretamente se refiere a la aceptación por parte del tal Carter de una gran donación de dinero árabe, proveniente de una Fundación que practica abiertamente el antisemitismo. En seguida el articulista marca el contraste con la Universidad de Harvard, que también recibió dinero de la misma Fundación, pero ante la posición antisemita de los donantes, lo devolvió públicamente. La conclusión a la que llega Dersowitz es la misma a la que llegamos los venezolanos hace unos años: Jimmy Carter es deshonesto, acepta sobornos y dice lo que quien lo soborna quiere que diga. Así ocurrió con su “observación” de los fraudes electorales del gobierno del teniente coronel golpista Chávez Frías, avalados por la Fundación Carter, que nos condenaron a seguir padeciendo el desgobierno fascista que tanto ha dañado a Venezuela y a su pueblo. Pero tarde o temprano la verdad tenía que imponerse, y la deshonestidad de Jimmy Carter, uno de los peores presidentes que ha tenido Estados Unidos a lo largo de su historia, se ha convertido en un hecho público y notorio, tal como la de Isaías Rodríguez y la de todo el que tenga alguna relación directa o indirecta con el teniente coronel fascista que, desde que Carter avaló su fraude, ha mantenido su mando sobre los venezolanos de manera ilegítima y abusiva. ¿Qué más hará falta para que la comunidad internacional lo entienda?













Carmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog
ALBERTO HERNÁNDEZ – Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
Comentarios Recientes