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Otras preguntas pertinentes (¿o impertinentes?)

por Eduardo CASANOVA

Sí, con eso que ha pasado en Honduras, con la cayapa que quieren hacerle los seguidores de Fidel y otros tontos útiles (¿o energúmenos inútiles?) a un pequeño y paupérrimo país que defiende su dignidad, surgen otras preguntas pertinentes (¿o impertinentes?). La obvia, la elemental, es la siguiente: ¿puede el teniente coronel Chávez Frías, que en 1992 dio no uno sino dos golpes de estado fallidos, y que en 1999 logró que la Corte Suprema de Justicia propiciara un auténtico golpe de estado al permitir una “Referéndum” que eliminó la Constitución de 1961 mediante un sistema que no estaba en absoluto previsto por la Constitución, protestar porque alguien dé un golpe de estado en otro país? ¿Con qué moral, a partir de qué principio puede un golpista profesional, convicto y confeso, criticar a otros porque aparentemente dieron un golpe? Pero hay otras: Manuel Rosales ganó con mayoría impresionante la alcaldía de Maracaibo, y una justicia torcida, siguiendo órdenes directas y públicas del teniente coronel Chávez Frías, le abrió un juicio amañado, que lo obligó a exilarse en Perú, y contra ese golpe de estado no hubo la más mínima protesta de la OEA ni de los tontos útiles. Un caso aún más grave es el de Antonio Ledezma: Antonio Ledezma ganó limpiamente las elecciones para Alcalde Metropolitano de Caracas, y el propio teniente coronel Chávez Frías le dio un golpe de estado al quitarle todas o casi todas sus competencias, ¿por qué la OEA, Fidel y sus cómplices, no protestan contra ese golpe de estado? ¿Por qué la OEA no se manifiesta contra ese golpe de estado, que no le fue dado solamente a Ledezma, sino a sus centenares de miles de votantes? ¿Por qué los tontos útiles no protestan contra ese verdadero atentado contra la democracia? ¿Por qué se ensañan contra Honduras y permiten que un militarcito dé varios golpes de estado en forma pública y notoria? ¿Doble moral? ¿Triple moral? ¿Petróleo? ¿Corrupción? Parecería que en la OEA y en muchos sitios hay una definición clara: un golpe de estado debe ser repudiado sólo si molesta al teniente coronel Chávez Frías. Si no molesta a Chávez es bueno. ¿Es eso justicia?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind, The answer is blowin’ in the wind. O, en español: Hipócritas, sencillamente hipócritas.


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Preguntas, preguntas, preguntas

por Eduardo CASANOVA

A raíz de la situación en Honduras hay demasiadas preguntas en el aire: El gobierno de Cuba y muchísimas personalidades e instituciones han protestado durante casi medio siglo contra el bloqueo a Cuba, ¿cómo explicar que ahora el gobierno de Cuba, muchísimas personalidades e instituciones y hasta otros gobiernos clamen por un bloqueo a un pequeño y paupérrimo país de América Central, cuyas instituciones sostienen haber actuado en defensa de la institucionalidad y la democracia? A partir de 1993 Ramón Escovar Salom, Iván Darío Badell, Cecilia Sosa, Gonzalo Rodríguez Corro, y otros integrantes de la Corte Suprema de Justicia, combinados con varios de los llamados “notables” y con José Vicente Rangel, conspiraron para sacar del poder a Carlos Andrés Pérez, Presidente electo constitucionalmente, lo cual lograron por sentencia del 30 de mayo de 1996, sentencia que lo condenó por un delito no comprobado y que ni siquiera estaba previsto en la legislación venezolana, además de que no comprobaron la apropiación indebida de fondos públicos. ¿No fue eso un claro golpe de estado? ¿Por qué ni la OEA ni la comunidad internacional protestaron ante ese golpe de estado? El 20 de abril de 2005 el Congreso de Ecuador declaró la vacancia presidencial “por abandono del cargo” y destituyó a Lucio Gutiérrez, que era Presidente y no había salido de la Presidencia, y la OEA no hizo nada ¿eso no fue también un golpe de estado? ¿Por qué la OEA no actuó contra Alfredo Palacio, nombrado Presidente por el Congreso? ¿Hay una doble, triple y hasta cuádruple moral entre los políticos del mundo? ¿Puede haber golpes de estdo buenos y golpes de estado malos? ¿Puede aceptarse que los gobernantes que día a día violan las constituciones y las leyes actúen en contra de un pequeño y paupérrimo país de América Central, cuyas instituciones sostienen haber actuado en defensa de la institucionalidad y la democracia?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind, The answer is blowin’ in the wind. O, en español: Hipócritas, sencillamente hipócritas.


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Las piernas abiertas de América Latina

por Eduardo CASANOVA

¡Qué fácil es prostituirse para una mujer! Es suficiente con abrir las piernas, cerrar los ojos y dejar que el macho haga lo que le dé la gana. Tiene sus riesgos, claro, el Sida, las otras enfermedades, una puñalada trapera. Pero es mucho más fácil que estudiar una profesión y ejercerla, o que trabajar honradamente de sol a sol, o llevar una familia o hacer vida en pareja. La que se decide por ese camino fácil necesita, claro está, un chulo, cabrón, proxeneta, cafisho, gigoló o como quiera que los llamen, personajes que han sido definidos como “agentes administrativos y de administración en el mercado de intercambio sexual, que suelen prestar seguridad y protección a las putas”. Y no otra cosa son personajes como los Castro de Cuba, los Ortega de Nicaragua, los Kirchner de Argentina, los Chávez de Venezuela, los Correa de Ecuador, los Morales de Bolivia, los Funes de El Salvador, los Lula Da Silva de Brasil, y hasta hace nada los Zelaya de Honduras. Y también los demás, los de Colombia, de Costa Rica, de México, de Guatemala, de Perú, de Uruguay, de Paraguay, de República Dominicana y todos los demás. Porque la política latinoamericana no es otra cosa que una puta, que se vende al mejor postor y no trabaja, sino que pretende aprovecharse de su condición de mujer y hasta de sus encantos femeninos. Y se ofrece a los Estados Unidos y a los países de Europa y de Asia, los ricos, para recibir dinero a cambio de sus favores sexuales. Y claro que los Estados Unidos y a los países de Europa y de Asia, los ricos, tienen culpa al aceptar ese comercio fácil, bastante más fácil que una conquista amorosa, pero no tienen toda esa culpa que les atribuyen Galeano y otros defensores de los cabrones, o, si se quiere, los cobrones (los Castro de Cuba, los Kirchner de Argentina, los Chávez de Venezuela, los Correa de Ecuador, los Morales de Bolivia, los Funes de El Salvador, los Lula Da Silva de Brasil, y hasta hace nada los Zelaya de Honduras y todos los demás). Por eso hay que hablar de las piernas abiertas de América Latina, no de las venas. Lo triste es que quienes padecen esa falta absoluta de esfuerzo y de honestidad, son los hijos de la política latinoamericana, los pueblos, que por no rechazar a su madre y a los proxenetas que la explotan, se convierten en unos verdaderos hijos de puta. Duélale a quien le pique lo que les duela y lo que les pique.


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Los K: otra derrota de Chávez

por Eduardo CASANOVA

Con todas las miradas fijas en la crisis de Honduras, una gran noticia casi ha pasado inadvertida: la derrota de los Kirchner en Argentina, que es también un fracaso del teniente coronel Chávez Frías. En efecto, el teniente coronel golpista venezolano ha invertido una buena fortuna en ayudar a los Kirchner como parte de su esquema de convertirse en el amo de la América española. Buena parte de los recursos que tanta falta han hecho en Venezuela fueron desviados, mediante los famosos maletines o valijas, hacia los pagos de la pareja del Pingüino y su señora, que así se constituyeron en los representantes del chavismo en el Cono Sur. Muy a lo Chávez la emprendieron contra los productores del campo, seguros de que así ganaban puntos con el teniente coronel y ¿por qué no? con los descamisados y los cabecitas negras, Pero algo no les funcionó. Frente a estas elecciones legislativas basaron su estrategia en dos elementos: adelantarlas para evitar un mayor deterioro de sus bases y poner todo el peso del ex-presidente, hoy Primer Damo, para buscar votos en la Provincia de Buenos Aires. Pero, sí, algo les salió mal. Muy mal. El rival de K., De Narváez, le ganó en buena lid y lo dejó solo, fané y descangallado, y en el resto del país no les fue mejor. Como explica “La Nación” de Buenos Aires en su noticia principal de hoy, lunes 29 de junio de 2009: “el oficialismo quedó relegado en la Capital, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos y hasta en Santa Cruz”. Y lo más importante de todo: quedó en clara minoría en las dos cámaras del Congreso. Es decir, una derrota con todas las de la ley. También apunta “La Nación” que “Estas elecciones también marcaron la irrupción en el Congreso de la dirigencia ruralista, que saltó a la escena política a partir del conflicto con el Gobierno del año pasado. En Entre Ríos, la lista del Acuerdo Cívico y Social, liderada por dos dirigentes agrarios, venció al peronismo unido de Jorge Busti y el gobernador Sergio Urribarri. En total, cosecharon 11 legisladores nacionales.” Una triste y ojalá aleccionadora derrota de los que, alentados por un teniente coronel golpista venezolano, quisieron abusar del poder. Que con su pan se lo coman.


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Pésimo ejemplo

por Eduardo CASANOVA

Mel Zelaya, Presidente de Honduras, se envalentonó por el pésimo ejemplo del teniente coronel Chávez Frías. Decidió lanzarse por la calle del medio y, tal como el teniente coronel Chávez Frías, ignorar la Constitución y las leyes y hacer, con el respaldo del teniente coronel Chávez Frías, los cubanos y los nicaragüenses, un pretendido “referéndum” que le permitiera quedarse en el poder hasta que le diera la gana, muy a pesar de que en los días previos a unas elecciones está terminantemente prohibido hacer ese tipo de actividades y de que la Constitución hondureña no permite su reelección. Simplemente, Mel Zelaya, un terrateniente riquísimo y demagogo, quería, como Chávez, perpetuarse en el poder, y, cómo Chávez, ofreció el oro y el moro a los más pobres, a los desamparados, y empezó a enfrentar a esos pobres desamparados con las oligarquías, y a aprovechar las “ayudas” del gobierno bolivariano de Venezuela para formar su partido, su propio PSUV, con el que desplazar del poder a los tradicionales. Enfrentó a la Corte Suprema, al Congreso, a la Fiscalía, a las fuerzas armadas, y suponía que de su “referéndum” iban a salir tales cifras, hay que dice que con la ayuda del CNE venezolano y del gobierno cubano, que nadie podría discutir su “legitimidad” de hecho, comparable, creía él, a la del teniente coronel venezolano. Lo sensato, lo democrático, habría sido lo que anunció la Fiscalía: que novecientos y tantos fiscales levantaran novecientas y tantas actas demostrativas del delito flagrante de Mel Zelaya al hacer un pretendido “referéndum” cuando la ley lo prohíbe, y con esas pruebas sólidas en la mano, destituirlo legalmente. Pero el apoyo real de los gobiernos de Venezuela y Cuba, y los movimientos internos que con asesoría de venezolanos y cubanos se produjeron en el país, hicieron que la Corte Suprema, el Congreso, la Fiscalía y los partidos políticos aceptaran que las fuerzas armadas forzaran la situación y expulsaran a Zelaya del país y de la Presidencia para que el Congreso decidiera que, en vista de su ausencia, se aplicaría la Constitución y se designaría Presidente, hasta el fin del período de Zelaya, al Presidente del Congreso. ¿Golpe de Estado? Técnicamente sí, pero ¿legalmente? El pésimo ejemplo del teniente coronel Chávez Frías ha impuesto el concepto de que la política está por encima de la ley. Lo que pasa es que en el caso de Honduras ese concepto se ha usado en contra lo que Chávez y compañía querían y, por lo tanto, va a ser impugnado “en defensa de la democracia”. Una democracia prostituta, que se vende al mejor postor, que finge todo lo que hace, y que es, sin duda, un pésimo ejemplo. Saltarán y chillarán, exigirán que se restituya a Zelaya a la Presidencia, y moverán cielo y tierra. Nadie sabe en qué va a terminar. Pero, sea lo que sea, todo constituye un pésimo ejemplo.


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El santo de América

por Eduardo CASANOVA

El Paraíso Burlado

(Venezuela desde 1498 hasta 2008)

II

El Paraíso en Llamas

(Venezuela durante la Guerra de Independencia)

El santo de América

Antonio José de Sucre, el Abel de América (según Simón Bolívar), el más notable genio militar del continente y, sin embargo, el mayor amante de la paz y el más noble de todos los hombres que combatieron por la Independencia de la América española, nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795. Apenas dieciocho años después de la integración de Cumaná y Caracas, que hasta entonces habían sido entidades distintas. Cumaná, que fue la primera ciudad fundada por los españoles en el continente americano, había sido hasta 1777 capital de una provincia diferente a la de Venezuela, y desde esa fecha se convirtió en cabeza de una parte de la provincia de Venezuela, lo cual tuvo algunas secuelas cuando se inició la Guerra de Independencia, en 1811.
A diferencia de casi todas las familias de los que participaron en esa guerra, los Sucre no eran españoles ni vascos o canarios, sino de origen francés. El primer Sucre llegado a Cumaná no fue tampoco un segundón ni un aventurero, sino un alto funcionario del gobierno español, nacido en Flandes pero con ascendientes españoles por parte de madre. Se llamaba Carlos de Sucre y Pardo, y venía de ser gobernador y capitán general de Santiago de Cuba cuando llegó a las costas cumanesas en 1733. Ya hombre maduro y con años de experiencia como gobernante, traía a su esposa y su pequeño hijo, Antonio de Sucre Pardo y Trelles, que había nacido en Santiago de Cuba, y también a diferencia de la gran mayoría de los enviados por la corte, no regresó a Europa al terminar su mandato, sino que se quedó en el Nuevo Mundo, para fortuna de los americanos. Al momento de nacer su bisnieto, nada anunciaba lo trágico que iba a ser el tiempo de los Sucre de Cumaná. Al contrario, toda la provincia de Venezuela pasaba por una etapa de prosperidad y tranquilidad que no permitía suponer lo que después fue.
Poco o nada se sabe de la infancia y primera juventud de Antonio José, salvo que fue uno de los muchos hijos del coronel Vicente de Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá, que murió cuando Antonio José tenía siete años (su padre se casó de nuevo con una prima hermana de su difunta esposa, con quien tuvo varios hijos más), y que cuando todavía era un niño fue enviado con su hermano Pedro a Caracas, al cuidado de su tío materno, el cura Antonio Patricio de Alcalá, a estudiar en la escuela de Ingeniería Militar que dirigía el español José Mires. Antes de cumplir los quince años, el adolescente Sucre integró, junto con su hermano y otros jóvenes cumaneses, la Compañía de Húsares Nobles de Fernando Séptimo.
Cuando Caracas, el 19 de abril de 1810, inició el proceso de Independencia, Cumaná la siguió sin dudas, y la cabeza del movimiento independentista cumanés fue el coronel Vicente de Sucre, padre de Antonio José (que obtuvo entonces el grado de subteniente de Milicias Regladas de Infantería, ratificado poco después por las autoridades de Caracas). El oficial militar tenía apenas quince años. En 1811 se convirtió en Comandante de Ingenieros en la isla de Margarita, y en 1812, ya ascendido a teniente, firmó en Barcelona un documento de apoyo a la Independencia, a raíz de la reacción realista de Monteverde y el alzamiento de los esclavos de origen africano en Barlovento. Algunos autores aseguran que, como oficial académico, sirvió a las órdenes de Francisco de Miranda en los agónicos momentos en que el caraqueño asumió la defensa de la primera república, pero es algo que no está comprobado. Como tampoco está comprobado que estuviera entre los hombres que, comandados por Santiago Mariño partieron de la isla de Chacachacare en los primeros días de 1813 para reconquistar Venezuela, mientras que por el otro extremo del país hacía lo mismo Simón Bolívar en la llamada Campaña Admirable. Se sabe que después de la caída de la primera república regresó a Cumaná y obtuvo un pasaporte que le fue otorgado por el gobernador Emeterio Ureña, realista, que era amigo de su familia, pero no hay ninguna constancia de que lo haya utilizado para ir, como se ha dicho, a Trinidad. En todo caso, su nombre no figura entre los que invadieron el Oriente desde el islote de Chacachacare, pero sí aparece como edecán de Santiago Mariño en aquella campaña que retomó la zona este del país para las armas de la Independencia. Como tal, estuvo en los valles de Aragua, en la integración de las fuerzas orientales con las centrales, cuando la Guerra de Independencia llegó a su peor punto para los republicanos, en 1814, año en que fue fusilado su hermano Pedro en La Victoria, y en Cumaná su casa fue asaltada por las hordas de Boves, que asesinaron a su hermana Magdalena, a su madrastra y a otros parientes suyos. Al año siguiente, luego de participar activamente en varias acciones en Tierra Firme, se vio obligado a escapar desde Margarita, donde habían desembarcado las fuerzas españolas de Pablo Morillo, y fue a tener a Cartagena de Indias. En Cartagena, el joven oficial cumanés padeció inmensamente junto con todos los republicanos que, debido al sitio impuesto por los españoles, se vieron obligados a comer caballos, burros y hasta ratas. De aquel trance sólo unos pocos lograron salir (entre ellos Sucre), cuando pudieron reventar el bloqueo con unas pocas naves de poco calado en una desesperada salida dirigida por José Francisco Bermúdez. Con respecto a las actividades del Sucre en aquellos días, Lino de Pombo señaló especialmente los trabajos que tanto él como Sucre pasaron, durante el sitio, para proteger a los españoles de los insultos y los deseos de venganza de los americanos. La nobleza de Antonio José de Sucre, cuya familia había sido diezmada por los españoles, queda allí plenamente demostrada. Pombo describió a Sucre, en los siguientes términos: un joven venezolano de nariz bien perfilada, tez blanca y cabellos negros, ojo observador, talla mediana y pocas carnes, modales finos, taciturno y modesto. Luego de escapar de Cartagena, a fines de 1815 Sucre llegó a Haití, y al regresar a Venezuela se produjo uno de los incidentes más interesantes de su vida: Cuando atravesaba la Boca del Dragón, que es el estrecho que separa a Trinidad de Venezuela, y cuyas aguas son muy peligrosas por la agitadas, la piragua en la que iba naufragó y todos los que lo acompañaban se ahogaron, entre ellos el hermano de su madrastra, que era su primo segundo. Luego de pasar una noche aferrado a la piragua, que se había volteado, en la madrugada se encontró el baúl que había pertenecido a su pariente, y con un remo pudo flotar hasta que fue rescatado por dos marineros margariteños, Francisco Javier Gómez y Santiago Calderón, y de esa manera casi milagrosa logró llegar hasta las costas de Chacachacare y regresar a Trinidad.
Al volver a Tierra Firme, fue ascendido a coronel y designado Jefe del Estado Mayor por Santiago Mariño. Tenía apenas veintiún años. Y a los veintidós fue nombrado gobernador de la provincia de Cumaná. Luego del Congreso de Cariaco, que fue el 8 de mayo de 1817 y pretendió desconocer la autoridad de Bolívar, Sucre renunció al cargo de gobernador y viajó a Guayana, a ponerse a las órdenes del Libertador. Ese mismo año, el 16 de octubre, fue el fusilamiento de Manuel Piar, que pretendía alentar una “guerra de colores”, para horror de Bolívar. Ya Sucre se contaba decididamente entre los seguidores del caraqueño, que lo destinó a actuar junto con Bermúdez, como una forma de neutralizar la influencia de Mariño. En agosto de 1819 Sucre fue ascendido por el vicepresidente, Francisco Antonio Zea, a general de brigada, ascenso que Bolívar no aprobó, pero que ratificó en febrero de 1820. Inmediatamente el general cumanés recibió la comisión de comprar armas en el Caribe, que cumplió a cabalidad, y poco después ejerció el ministerio de guerra y Marina. Y una de las mayores pruebas de confianza que pudo darle el Libertador fue la de ponerlo al frente de los que negociarían, en Trujillo, el Armisticio y el Tratado de Regularización de la guerra entre venezolanos y españoles, que acabaría con la llamada guerra a Muerte, que se firmó en noviembre, y es uno de los más grandes monumentos a los derechos humanos que ha conocido la humanidad, ni siquiera igualado en el siglo XX o en el XXI por las naciones más civilizadas del planeta. No mucho tiempo después, el Libertador Simón Bolívar, en un extraño texto, única biografía por él compuesta, que fue la de su joven lugarteniente Antonio José de Sucre, que estaba vivo y nada haría suponer que no lo estaría por muchos años más, declaró que el Tratado de regularización de la guerra era obra de Sucre, de la benignidad de Sucre, del genio de Sucre, y que sería un monumento a la piedad, eterno como el nombre de Sucre.
Pero los días del héroe cumanés ya estaban contados. Al terminar con la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) la campaña de Independencia venezolana Bolívar destinó a Sucre, que había sido el autor del plan de esa batalla, a conquistar definitivamente la Independencia de los pueblos del Sur de Colombia. Y ese fue el camino que llevó al cumanés a encontrarse con la muerte, después de su triunfo impecable en el volcán de Pichincha y de haber derrotado del todo a los españoles en Ayacucho, en el actual Perú, de haber gobernado sabiamente a Bolivia, que fue su creación, de haberse retirado a la vida privada, de haber derrotado el intento peruano de invadir a Colombia (la Gran Colombia) y de haber hecho el último e inútil esfuerzo por salvar a Colombia (la Gran Colombia) a comienzos de 1830. En junio de ese año fue asesinado en las selvas umbrías de Berruecos mientras regresaba a Quito, de nuevo convertido en ciudadano particular, por los enemigos de Bolívar, que ya agonizaba en su camino hacia el mar. Bolívar, poco después de enterarse de la muerte de Sucre le escribió a Flores: El inmaculado Sucre no ha podido escaparse de las acechanzas de estos monstruos. Yo no sé que causa ha dado este general para que atentaran contra su vida, cuando ha sido más liberal y más generoso que cuantos héroes han figurado en los anales de la fortuna, y cuando era demasiado severo hasta con los amigos que no participaban enteramente de sus sentimientos. Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío y dejar a Vd. en el Sur solo en la arena, para que todos los golpes y todos los conatos se dirijan únicamente a Vd. Destruido que Vd. sea, conquistarán el país con los pastusos y patianos, y los infernales serán los conquistadores de ese buen país que tanto amo. Poco antes, en Cartagena, al enterarse de lo ocurrido, había exclamado: ¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!…
Venezuela y la América libre, sin saberlo, acababan de perder a su único santo verdadero.

Capítulos Publicados:

El Paraíso Partido
(Venezuela antes de la Independencia)

Obertura
El Sonido de las Sombras
El Topetazo
El Tanteo por Oriente
El Tanteo por Occidente
Tirano de Sombra y Fuego
La atracción del centro
El Viaje al Edén
El día de Caracas
La Agonía de Occidente
Los viajeros forzados
El gobierno de papel
El Blanco Tejido de las Ro­jas
Los primeros pasos del Quijote
La Luz de los Sonidos
El Sonido de la Luz
Llegaron los Bolívar
Archipiélago de Colores
Ciudad por Cárcel
La Pequeña Torre Amable
La Casa del Saber
De Guipúzcoa Viene un Barco Cargado de…
De Fiestas y de Locuras
Las Nueve Musas
Los hombres de ruana y de frío
Por España, contra España…
Cuando Humboldt y Mozart estuvieron en Caracas
También llegaron los Sucre
De Masones y Papisos
El padre de todas las patrias
Final de Fiesta

El Paraíso en Llamas
(Venezuela durante la Guerra de Independencia)

Obertura
La primera estrella fugaz
La Alborada de los Trágicos
Los niños felices
El paseo de los muertos
La óptica del otro
Aprendices de brujos
Los Santos Inocentes
La Niña recién nacida
La isla que nunca fue
La seguna estrella, menos fugaz
La primera Sociedad
La Niña enferma
La otra villa rival
La Carta sobre la mesa
La niña muerta
El héroe de la película
Un Bolívar, ida y vuelta
El malo de la película
El circo de Belcebú
La Campaña Abominable
Las dificultades del hombre
El héroe local
El Infierno desde adentro
Los días del Purgatorio
“De la Gloria los orbes están llenos”
El santo de América

 

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Un verano en Estocolmo o Los sueños de Taube (cuento)

por Eduardo CASANOVA

Så länge skutan kan gå
så länge hjärtat kan slå
så länge solen den glittrar på böljorna blå
om blott endag eller två…

La orquesta arranca a tocar el vals de Evert Taube como si fuera una obra luminosa de Mozart. Luminosa lo es -mas no de Mozart- en el verano de Estocolmo. Como la voz de Sven-Bertil, el hijo de Taube, elegante, deportivo, obviamente actor, casado cuatro veces, que suele admirarse aún en el espejo a sus setenta y tantos años, y tiene razón, dice el espejo. En la primera fila de la banda, directamente atrás del cantante, hijo y actor, una jovencita muy linda toca el oboe y sigue con la cabeza el ritmo del vals, también con elegancia. Por un brevísimo instante mira, de lado, al director de la banda (¿la orquesta?) que se siente como si estuviera al frente de la Filarmónica de Berlín en un concierto dedicado a Beethoven, Beethoven en su mejor momento. La niña sonríe muy brevemente y escucha apenas la letra de la canción sin siquiera ver la espalda del cantante. Humedece sus labios cada vez que le toca hacer su entrada con el instrumento, que se pierde entre el sonido de los clarinetes, los varios y severos clarinetes que están en la segunda fila, tal como se pierden los acordes del arpa ahogados por los rítmicos trombones. La niña no comprende ni le interesa en realidad lo que canta Taube sobre un bote y La Habana y el Caribe y las olas azules. No le interesa. Sueña con llegar a ser solista bastante más al Sur. O, mejor aún, con encontrarse con su novio para aprovechar sobre la grama lo que queda del verano, que no es mucho. O con viajar por esos mares en el tiempo sin fin que el viejo Taube tanto soñó mientras recorría con su extraña guitarra sueca y su voz gruñona aquellos mares lejanos, poblados por campanas y por alegres canciones. Allá adelante está el público convertido en niebla. Sonrisas y sueños que también habitan el espacio del Skansen, el enorme museo al aire libre con zoológico y aldeas y ciudades y pueblos que en la isla de Djurgården fundó en 1891 Artur Hazelius, que es algo que la niña del oboe ignora mientras con la cabeza y el torso sigue el ritmo del vals de Taube. Vuelve a soñar los sueños de Taube.

Klara jobbet med glans,
gå iland någonstans,
ta en kyss eller två i en yrande dans!
Så länge skutan kan gå,
så länge hjärtat kan slå,
så länge solen den glittrar på böljorna blå.

Taube, el hijo, termina. Termina el vals y el cantante se retira. La orquesta toca una especie de fanfarria que anuncia el próximo número. Es como un circo. Un circo de verano. Taube hijo está contento. Otra vez lo aplaudieron. Y la niña vuelve a soñar los sueños de Taube.


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Enlace permanente 26/06/2009 11:40:28 am Email , Categorías Cuentos, Poesía, Arte, Relatos, Literatura, Tags: estocolmo, mar, música, poesía, sueños, taube, vals., verano, • 4 comentarios »

25 cuentos de Salvador Garmendia

por Roberto J. LOVERA DE SOLA

Es casi un lugar común señalar que Salvador Garmendia(1928-2001) es uno de los maestros del cuento venezolano. Su producción en este género fue más amplia que sus novelas ya que publicó catorce volúmenes con ellos. Esta proliferación se espigó desde un momento en que sintió que la novela contemporánea se había comercializado tanto que él se entregó al cultivo de la narración corta. Fue entonces cuando prometió escribir 1000 cuentos. Sólo llegó a escribir cerca de 411 casi todos memorables, ocho infantiles, entre los cuales está el bellísimo Galileo en su reino (Caracas: Monte Avila Editores,1993. 50 p.).
Tras su deceso el universo de sus relatos han seguido vigentes porque además de su libro póstumo No es el espejo. (Caracas: Alfaguara, 2002. 158 p.) han circulado tres muestras de ellos: El regreso. (Caracas: Fundación Bigott, 2004. 315 p.), El inquieto Anacobero y otros relatos. (Caracas: Monte Avila Editores, 2004. 293 p.) y ahora Entre tías y putas. (Caracas: Bruguera, 2008. 211 p.), estos tres tomos, ordenados por su viuda Elisa Maggi, en compañía de su hija Altagracia Garmendia Maggi la amplia antología El regreso, clave para conocer los ámbitos de este cuentista. Las tres salectas nos permiten repasar otra vez los senderos de esta parte singular del escribir de Garmendia y gozar con su lectura.
Por ello encontramos aquí ante Entre tías y putas una serie que recoge dos temáticas constantes en Garmendia, las que nos señala su título.
Como sabemos Garmendia fue el creador de la ficción urbana en nuestra narrativa a partir de su novela Los pequeños seres (1959), que es un hito en nuestras letras. Y siempre sus fabulaciones suceden en urbes.
Aquí en Entre tías y putas sus ensoñaciones aparecen recuerdos de los días de su infancia barquisimetana que para él fue siempre una alta gracia, allí evoca y recuerda las inolvidables tías, todo ello convocado en su memoria por medio a su fino arte del recuerdo.
En cambio a la urbe trepidante pertenecen los relativos a las damas de la noche, cuya presencia en la vida de los hombres es tan importante, forman parte de su educación sentimental. La educación del burdel deja siempre su impronta, deja experiencias, por ello este escritor nuestro lo exploró no sólo con belleza sino incluso con ternura, a veces con piedad. Entre estos son paradigmáticos “El inquieto Anacobero”, “La diablesa de Armiño” o “Lo más parecido a un gato pintado”. Y, claro, el mayor de todos los suyos: “Tan desnuda como una piedra”.
Todo el contenido de Entre tías y putas sentimos que se cobija bajo unas líneas de “Personaje II” en el cual leemos: ”palabras con sabor, con tanto, con emanaciones y asperezas”(p.193).

Roberto J. Lovera de SolaROBERTO J. LOVERA DE SOLA Crítico literario y autor de varios libros y de numerosísimas artículos en su especialidad. Nació en Caracas en marzo de 1946. Siguió estudios en varios colegios de Caracas y Mérida, en la UCAB y en la UCV. Ha realizado investigaciones en diversas instituciones venezolanas y extranjeras, entre ellas el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Fundarte y la Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos.

 

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HARRY ALMELA PREMIADO CON LA BECA GUGGENHEIM

por Noticias

Nos complace difundir la siguiente noticia que nos llega desde Maracay:

HARRY ALMELA PREMIADO CON LA BECA GUGGENHEIM

“El escritor Harry Almela ha sido premiado con una de las treinta y tres becas otorgadas por la Fundación John Simon Guggenheim para el año 2009, en su concurso destinado a artistas, académicos y científicos de América Latina y del Caribe. Los beneficiados en esta ocasión corresponden a los más destacados de un total de 500 aspirantes. Anualmente la Fundación realiza dos llamados, uno para ciudadanos y residentes de los Estados Unidos y Canadá y otro para los ciudadanos y residentes de Latinoamérica y el Caribe, en total reciben entre 3.500 y 4.000 candidaturas, concediendo aproximadamente 220 becas por año.
El concurso de becas de la Fundación se estableció en 1925 con el aporte del Senador estadounidense Simon Guggenheim y su esposa en memoria de su hijo mayor John Simon quien falleció en 1922 a los 17 años de edad. El programa se concibió con el objetivo de ayudar a incrementar la capacidad científica, educativa y artística de su nación, así como mejorar la comprensión internacional. Originalmente el programa estaba abierto sólo para ciudadanos estadounidenses, a partir de 1940 se permitió la participación de ciudadanos canadienses dentro del concurso destinado a los Estados Unidos. Desde la convocatoria de 1930 se decidió ampliar la elegibilidad a otros ciudadanos del hemisferio occidental ofreciéndose el concurso a México. En 1931 se añadieron Argentina, Chile y Cuba, en 1932 Puerto Rico, en 1941 se incorporaron Brasil, Perú y Uruguay; y desde 1951 se permite la participación de cualquier ciudadano o residente permanente de los países latinoamericanos. Desde su inició han sido galardonados unos 1.800 becarios en el concurso destinado a Latinoamérica y el Caribe.
Junto a Harry Almela resultaron seleccionados otros dos venezolanos, el artista de instalaciones Rolando Peña y el compositor Paul Desenne. Esta premiación lo coloca al lado de otros venezolanos como Guillermo Sucre, Rafael Cadenas, Yolanda Pantin, Alejandro Oliveros. El investigador del Centro de Cálculo de la ULA Anwar Hasmy galardonado el año 2007 en el renglón de ciencias naturales.
Dentro del amplio listado de becarios de la Fundación John Simon Guggenheim destacan varios miembros que luego obtuvieron otros reconocimientos, entre los que destacan los escritores Saul Bellow (1948 y 1955), Czelaw Milosz (1976), Joseph Brodsky (1977), Octavio Paz (1943) y Derek Walcott (1977)”


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Adiós a los abogados

por Eduardo CASANOVA

En 1975 se publicó mi segunda novela, “La agonía del Macho Luna”, en la que escenifica un juicio que creí absurdo y disparatado, en el que los jueces y los abogados de los poderosos hacen horrores contra los débiles y los abogados de los débiles. Lo que no alcancé a imaginarme es que apenas me estaba adelantando veinticinco años, o menos, a la realidad. Un primer indicio de que era así fue el absurdo juicio contra Carlos Andrés Pérez y cuatro altos funcionarios de su gobierno (1993), que fueron condenados por un delito que ni siquiera estaba previsto en la Ley. Se explicaba por razones políticas, y porque a dos de los magistrados involucrados en la sentencia les ofrecieron nada menos que la Presidencia de la República si lograban la condena. Lo malo es que aquel absurdo abrió la caja de Pandora al dejar al descubierto que en Venezuela no existía Estado de Derecho (Derecho, con mayúscula), que era algo que sólo los abogados sospechaban a la vista de disparates cometidos por jueces, bien por incompetencia, bien por corrupción, pero que no era entonces tan frecuente como ahora. Más grave aún fue aquel inmenso disparate de lo “supraconstitucional” (2000), que permitió echar por tierra la Constitución de 1961 violando todos los preceptos constitucionales y todo lo violable del mundo y dio paso a todos los abusos de poder que ha cometido el régimen militar del teniente coronel Chávez Frías. A partir de allí sí quedó demostrada la absoluta inexistencia del Estado de Derecho, y los disparates jurídicos en todas las ramas del derecho (con minúscula) se convirtieron en la norma, no en la excepción. Así pudimos ver cómo fueron absueltos los pistoleros de Llaguno y condenados los comisarios y los policías porque a jueces a quienes mucha gente atribuye dudosa idoneidad les dio la gana de complacer a los poderosos. El derecho, en resumen, se convirtió en eso: complacer a los poderosos, que es justamente lo que yo, creyéndolo absurdo, planteaba en “La agonía del Macho Luna”. Y ahora nada menos que el Tribunal Supremo de Justicia, contrariando todo lo imaginable, mediante sentencia del 18 de junio del 2009, declara ¡que las personas jurídicas tienen responsabilidad penal!… Santo dios de los peroles. La Persona Jurídica es un ente abstracto, producto de un acto jurídico, que no tiene manos para sostener un revólver o un puñal, ni boca para engañar a un incauto, ni pies para patear. Por definición, un ente abstracto no puede cometer un delito penal, que es lo más concreto que puede haber. Una persona natural puede valerse de una Persona Jurídica para cometer un delito, pero el delito quien lo comete es la persona natural, que tiene cerebro para urdir su crimen y voz para ordenar a sus subalternos, por ejemplo, que cometan tal o cual tropelía, pero quienes actúan son la persona natural y sus subalternos, que son también personas naturales. La Persona Jurídica, por definición, no puede cometer delito alguno. En tiempos muy recientes hay quienes afirman que una Persona Jurídica sí puede ser penada por delitos penales, aunque sólo es posible imponerle penas, pecuniarias inhabilitantes, que pueden ser adecuadas para los delitos económicos o tributarios, lo cual se relaciona con el derecho administrativo, no con el penal. Es muy discutible. En cuanto a Venezuela, específicamente a Venezuela, hay más: la Constitución vigente, así como varios Tratados de los que Venezuela es parte, establecen que una pena no puede trascender a la persona (natural) sentenciada. Eso está clarísimo en el artículo 44, ordinal 3, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, así como en el artículo 5, numeral 3, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Ergo, el disparate del TSJ requeriría nada menos que un cambio constitucional que no se ha producido. Entonces, ¿qué se persigue con este nuevo disparate? Nada más sencillo: condenar a Globovisión, a RCTV, a las ONGs, a las universidades, etcétera, como se condenó a los comisarios, porque a los jueces chavistas les da la gana, y para complacer al teniente coronel Chávez Frías en sus delirios dictatoriales y quitarle de la vista lo que lo incomoda. Eso es todo. Pues bien, a mis amigos abogados les recomiendo que hagan como dice el tango “Piantate de la cancha”, que cuelguen los piparulos, porque esta vaina se la llevó quien la trajo. Cualquier chofer de autobús, cualquier vendedora de empanadas puede actuar como abogado en la actualidad, pues el derecho (con minúscula) se reduce a cumplir la voluntad del poderoso. Yo creía que lo que inventé en mi segunda novela, en tiempos en los que hasta me sentía orgulloso de haber estudiado Derecho (ahora con mayúscula), era una exageración, pero ahora resulta que me quedé corto. Si el Derecho no existe, ¿para qué sirven los abogados?


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Enlace permanente 22/06/2009 12:02:12 pm Email , Categorías Opinión, Política, Historia, Venezuela, Actualidad, • 2 comentarios »

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