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Requiem por la crítica literaria en Venezuela
Requiem por la crítica literaria en Venezuela
por Eduardo CASANOVALa Crítica literaria en Venezuela murió. No ahora. Murió hace mucho tiempo. Murió cuando Venezuela se convirtió en país petrolero. Quizás en 1928, o en 1929 o en 1930. En 1931 ya estaba enterrada, bajo una enorme lápida de petróleo y de concreto armado. “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos fue la última obra en recibir sus bendiciones. “Las lanzas coloradas” de Arturo Uslar Pietri, y “Cubagua”, de Enrique Bernardo Núñez, fueron las dos primeras obras de singular importancia que nacieron después de muerta la crítica literaria venezolana. Y desde entonces los lectores venezolanos no han tenido orientación alguna y, por lo general, los escritores han terminado siendo héroes póstumos.
La crítica literaria, según Sartre, no es sino una apuesta. Cuando un libro aparece, los críticos apuestan a que es bueno, o a que es malo, o a que es regular. Los lectores se adherirán o no a esas apuestas, y será cincuenta o sesenta años después cuando en verdad se sepa si los críticos ganaron o no sus apuestas. Pero la sola existencia de apuestas es lo que le da vida a la literatura, lo cual quiere decir que en Venezuela también la literatura nace muerta, y por eso es por lo que los autores están condenados a esa condición de héroes póstumos.
No se puede decir que no haya críticos literarios en Venezuela. Los ha habido y muy buenos (Alexis Márquez Rodríguez, Oscar Rodríguez Ortiz, Oscar Sambrano Urdaneta, Carlos Pacheco, Beatriz González Stephan, Víctor Bravo, Roberto Lovera de Sola, etcétera), pero están también condenados a un exilio interior. Apenas pueden moverse en las torres de marfil de las universidades, o en una especie de clandestinidad inexplicable. Alexis Márquez Rodríguez trató, durante varios años, de llenar la carencia de crítica, hasta que le prohibieron su columna y lo obligaron a hablar nada más que de gramática. Y salvo el muy tímido intento que hace hoy el Papel Literario de El Nacional, que muchas veces prefiere hablar de los escritores extranjeros, no hay nada que pueda siquiera acercarse a las excelentes revistas literarias de Chile, de Argentina, de Colombia, de México, países en los que los lectores sí tienen quienes iluminen el camino. Y últimamente parecería que a través del misterioso y claro mundo de Internet hay una intención de darle vida a la crítica literaria venezolana. Ojalá se consiga, para que los escritores venezolanos dejemos de ser las almas en pena que hoy somos. Entones habrá que saludar un crítica naciente. O resucitada.
Tag Blogalaxia: Literatura
3 comentarios
¡Gracias por la nota sobre mi libro!
Un abrazo
JC
No sé pero de ese grupo de críticos que nombra se deduce que la crítica no está en buenas manos. Primero hay como mucha caspa profesoral en la crítica de esos personajes. Lo segundo están más interesados en los escalafones universitarios que en los libros sometidos a su amellado bisturí crítico. La crítica nuestra apuesta sobre seguro, no quiere arriesgarse ni a ser inoportuna ni a descubrir nuevos valores literarios. Un caso de olvido extremo es el propio Casanova cuya obra solvente y sólida se dejado un poco al margen. No obstante la obra de Eduardo Casanova tiene sus fieles a pesar de esa crítica un tanto mezquina y descafeinada.Saludos
Muchísimas gracias, Carlos. Valoro plenamente el amable comentario. Saludos a la gente de Valencia.












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