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Edgar Sanabria
por Eduardo CASANOVA
Edgar Sanabria Arcia, “El Flaco” Sanabria, fue un personaje originalísimo. Solterón y solitario, era, sin embargo, muy simpático. En la década de 1970, durante mi pasantía por el Servicio Interno de la Cancillería, era un visitante frecuente, casi cotidiano, de la Casa Amarilla. Los que fueron sus alumnos en la Universidad Central de Venezuela recuerdan que siempre decía que iba a ser Presidente de la República y que se iba a sentar en la silla del Papa. Ambas ambiciones las cumplió. En enero de 1958 fue Secretario de la Junta de Gobierno, y en agosto, cuando Wolfgang Larrazábal cayó en la tentación de ser candidato de URD, el Partido Comunista y otro grupito de oportunistas, el doctor Sanabria se convirtió en Presidente. Años después, cuando actuaba como Embajador de Venezuela en la Santa Sede, parece que en un descuido se sentó brevemente en la silla del Papa. Había nacido en octubre de 1911, en el seno de una familia cumanesa. Fue profesor universitario, pero también de la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional). Era un hombre dotado de un gran sentido del humor, y con fama, no del todo injustificada, de avaro. Su sonrisa era una presencia casi constante en la Cancillería. Murió a los 79 años en Caracas, dejando a su paso un mundo de anécdotas simpáticas y divertidas. Le había tocado presidir la República en un momento crucial: cuando renació la Democracia venezolana, que hoy, luego de cuarenta años de vigencia y ocho de dudas, está en franco peligro.
10/05/2007
Tag Blogalaxia: Venezuela Política
3 comentarios
Tu página es maravillosa.
Un cordial saludo.
ECS.
Apreciado Dr. Casanova,Con mucho placer le informo sobre la edición de mi obra "Edgar Sanabria", la cual ha sido publicada en el volumen 102 de la Biblioteca Biográfica Venezolana, auspiciada por el diario El Nacional y por la Fundación BanCaribe. Los comentarios suyos sobre el profesor Sanabria constituyeron fuente de inspiración para el libro. Ojalá esta edición forme parte de un homenaje de mayor alcance a la memoria de quien le tocó presidir nuestra nación en momentos tan cruciales.
Atentamente,
Adolfo Borges










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