Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Energía Universal, de Carlota Figueredo | Tallar el alma » |
Derrota es lo que sufrió el Virrey español en Ayacucho. Y derrota es camino, sendero, rumbo. Veo con horror que la derrota de la democracia venezolana, de los demócratas venezolanos que se oponen a la autocracia militarista del teniente coronel Chávez Frías, puede llevar a la derrota. Cuando alguien, convencido y de buena fe, dice que hay que votar “no”, gentes que considero inteligentes y bienintencionadas saltan como resortes, a veces a insultarlo y a acusarlo de quién sabe cuántas cosas. Y cuando alguien, de buena fe y convencido, dice que no hay que votar, gentes que considero inteligentes y bienintencionadas saltan como resortes, a veces a insultarlo y a acusarlo de quién sabe cuántas cosas. Para que la derrota de un barco sea la apropiada es necesario que capitán, oficiales y marineros estén unidos y actúen en concierto. Si no es así: Triángulo de las Bermudas o Mar de los Sargazos. Barco a pique. Cuando la razón cede su puesto a la pasión, la derrota es inevitablemente errada, y conduce a la derrota. Y es con eso con lo que cuentan los enemigos de la democracia, los que hoy en Venezuela tienen el poder y los petrodólares para engañar y dañar a diestra y siniestra. Más a siniestra que a diestra. ¡Dios mío, donde quiera que seas, donde quiera que estés, vuélvete hacia mí y no permitas que siga clamando en el desierto!…
22/9/207
Lanobil:
Gonzalo:
Buensancho:
Comentarios recientes