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Alejandro Otero en Washington DC por Gonzalo Palacios
Alejandro Otero en Washington DC por Gonzalo Palacios
por Eduardo CASANOVADe nuevo, Gonzalo Palacios Galindo en Literanova. Esta vez con una interesante crónica sobre Alejandro Otero en Washington, que estoy seguro va a despertar un gran interés entre nuestros lectores.
ALEJANDRO OTERO EN WASHINGTON DC
por Gonzalo Palacios G.
“La verdad del escritor permanece en su arte y no en su biografía.”
Philip Roth en Desaparece el Espíritu *
Cuando finaliza el proceso según el cual algo aparece, es natural que desaparezca la causa que lo inició. Esta es la lección implícita en toda creación humana. Cualquier proceso creativo presupone las cuatro “causas” que Aristóteles describe en la Física (II, 3): material, eficiente, formal, y final. De ellas, la causa eficiente es la primera en desaparecer: “aquello a partir de lo cual algo se hace y produce, de manera que permanece en el ser producido como inmanente.” Alejandro
desapareció de este mundo pero permanece en su producción artística “como inmanente.” No es necesario haber conocido a Alejandro Otero para deleitarnos en la belleza que dejó plasmada en sus pinturas y esculturas durante toda su vida artística.
Ocasionalmente uno que otro artista nos obliga a sufrir la ausencia de lo bello en su obra, coordinando en ella elementos que reflejan el vacío existencial de la belleza. Frustra de esta manera nuestro apetito por ese maná espiritual que es la experiencia estética y nos quedamos “hambrientos y sedientos” por lo bello. Este es el angst estético que experimentamos con “Los Caprichos“ y “Los Desastres de la Guerra” de Francisco Goya, “Guernica,” de Picasso, al leer “The Waste Land” de T. S. Eliot o al ver “A Clockwork Orange” de Stanley Kubrick. En estos ejemplos el creador confiere una dimensión política y moralista que contradice la afirmación del mexicano José Luís Cuevas:
“De alguna manera el artista debe tener una conciencia política, pero sin contaminar su obra. Este tipo de producción artística frecuentemente también logra su propia medida de inmortalidad y trasciende su carácter meramente propagandístico…”
La obra de Alejandro Otero en su totalidad, desde sus paisajes y sus “coloritmos” hasta sus esculturas más recientes, fue definida por la belleza que la trasciende y le confiere inmortalidad. Tuve el placer de colaborar con Alejandro Otero en 1977 cuando instalamos su gran escultura de acero inoxidable, en el famoso Mall de Washington DC. Un año de negociaciones con diferentes entidades gubernamentales de la capital estadounidense fueron infructuosas para ubicar la escultura DELTA SOLAR. Finalmente, y gracias a una bella maqueta que me suministró Alejandro, convencí al Presidente de la Comisión de Bellas Artes, el Señor Carter Brown, para entonces Director de la Galería Nacional de Arte, que aceptara el regalo del pueblo venezolano y que nos permitiera ubicarlo al lado del recién inaugurado Museo del Aire y del Espacio, muy al Norte de El Manteco, más allá del tiempo y del espacio…

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* En su novela, Exit Ghost, Philip Roth pone en boca del protagonista, Nathan Zuckerman, su alter ego literario, estas palabras: “the truth about the writer lies in his art, not his biography […] the man making up the stories all his life, winds up, alter death, remembered, if at all, for a story made up about him…”
















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