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Discurso de presentación del libro Vida en Familia (1890-1958) de Viginia Betancourt Valverde. Acto efectuado en la sede del diario El Nacional el día 28/02/2008.
A la bibliografía existente sobre la formación de la verdadera democracia en Venezuela, tiempos de lucha y sacrificio de muchos venezolanos que aspiraban a que cesara para siempre el imperio de la ira y la tiniebla, viene a sumarse un libro concebido inicialmente para un grupo reducido de parientes de su autora, pero que, en sus propias palabras: “a medida que hilaba el relato comprendí que el texto había tomado su propio rumbo y ameritaba ser compartido con un público más amplio” . Hablo de Vida en familia (1890-1958), de Virginia Betancourt Valverde, que a pesar de esa modestia inicial de quien lo escribió, está destinado a convertirse en un texto muy importante para quienes quieran conocer la Historia real de Venezuela, especialmente la Historia del Siglo XX.
Uno de los muchos méritos de Vida en familia (1890-1958) es el mostrar a quienes se adentren en su espacio, en una prosa ágil y amigable que invita a la lectura, cómo se vivía en la Venezuela del tiempo de Juan Vicente Gómez, Eleazar López-Contreras e Isaías Medina Angarita, y, naturalmente, en el difícil Trienio Adeco, que fue el prólogo indispensable de la democracia venezolana y aparece en el libro con auténtico tono autobiográfico, lo que lo hace especialmente interesante. También se enterará el lector de cómo era la vida de Costa Rica en la primera mitad del siglo XX.
Es una visión cercana, objetiva, amplia y muy acertada de un período fundamental de la vida de Rómulo Betancourt, no solamente de su vida pública, que es interesantísima, sino de su vida en familia, de su familia guatireña trasladada a Caracas, y de su familia tica, que lo acogió durante buena parte de sus exilios, y, sobre todo, de su familia inmediata, la que él llamaba “la familia Buchipluma” , formada por él, Carmen Valverde Zeledón, mujer generosa, sacrificada y noble como pocas, y Virginia Betancourt Valverde, a quien prefiero no calificar para ahorrarme sus amables reproches, aunque no puedo menos que señalar como uno de los grandes méritos de esa “familia Buchipluma” la formación de Virginia, que, a pesar de las circunstancias que le tocó vivir, muy bien descritas en el libro, se convirtió en una persona utilísima a la sociedad, como lo demuestran entre otras realidades el Banco del Libro, su gestión al frente de la Biblioteca Nacional, sus muchas actuaciones en pro de la lectura, y el libro que hoy se presenta.
Por las páginas de Vida en familia (1890-1958) desfila una cantidad impresionante de personas que bien pueden formar, en la parte venezolana, una auténtica galería de lo venezolano en propiedad, lo que nos permite entender cómo llegó Rómulo Betancourt a ser uno de los venezolanos que con mayor inteligencia captó la esencia de su pueblo y de su tiempo. Otro de los grandes logros del libro es que nos permite ver, vivir casi, el lapso transcurrido desde el carnaval de 1928, cuando se alzaron con impresionante valentía Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva, Isaac J. Pardo, Guillermo Prince Lara, Joaquín Gabaldón Márquez, y otros –más de doscientos– jóvenes llenos de vida y esperanzas, hasta el mes de diciembre de 1958, cuando Rómulo Betancourt, aquel muchacho de provincia que soñaba con ser escritor y terminó siendo el político a tiempo completo más completo de nuestra historia, se convirtió en el segundo venezolano en ser elegido Presidente de la República por votación universal, directa y secreta. En especial nos damos cuenta de que su existencia fue una lucha permanente, un sacrificio continuo, una vida sumamente dura que lindó siempre con lo terrible, que sólo conoció los momentos de descanso que le permitieron las bondades de sus familias, su familia inmediata, su familia política, y la familia escogida, que es un término nada científico, pero sí muy acertado, que Virginia utiliza para abarcar a los amigos, los verdaderos amigos que en muchos casos aportaron la única compensación de las persecuciones y los escollos en un camino de espinas y candelas.
No voy a entrar en detalles ni a adelantar más nada con respecto al libro, que desde la primera vez que pude disfrutar de su lectura, en originales, me pareció una obra fundamental para todos los venezolanos. A muchos de los que ya hemos vivido suficientemente, nos servirá para estudiar a fondo nuestras propias historias y la Historia de nuestro país, pero también para recordar y volver a recorrer tiempos que quedaron atrás. A nuestros hijos y nuestros nietos para conocer de cerca el tiempo de los que, como Rómulo Betancourt y sus amigos y familias, sacrificaron su tranquilidad y su comodidad para que sus descendientes pudieran disfrutar la libertad y la democracia que les permiten, o deben permitirles, vidas mejores Y a todos, para estudiar la Historia reciente o, simplemente, para disfrutar un libro muy bien escrito, muy bien armado y que hasta los que nada tienen que ver con Venezuela o con Costa Rica pueden aprovechar enormemente y con placer.
Y para terminar, les ruego que me permitan una nota más bien personal, aunque, quisiera lograr, como lo logra muy hábilmente Virginia, que de lo personal pase a lo público sin que se note mucho la transición: Mariela Arocha –Mariela Münch–, la menor de las tías de Natalia López Arocha, mi esposa, fue en vida una de las mejores amigas de Virginia, y por esa razón Natalia y yo nos convertimos en parte de la familia escogida de Virginia, y Virginia se convirtió en parte muy importante de nuestra familia escogida, mucho más cuando Eugenio Münch Arocha, el menor de los hijos de Mariela, se casó con Natalia Casanova López, la mayor de nuestros hijos. Para mis nietos adolescentes, Patricia y Ricardo Münch Casanova, Virginia es la tía Virginia. En este día, mis nietos adolescentes deben sentirse profundamente orgullosos por la publicación del libro Vida en familia (1890-1958), de su tía Virginia. Un libro que va a ser muy importante para ellos y para todos los jóvenes de este país. Un libro en el que podrán los jóvenes de este país averiguar, entre otras cosas interesantes, muchos hechos relativos al hombre que con voluntad, sacrificio y tesón hizo posible en 1958 el nacimiento de la democracia venezolana, esa democracia que en 1998 entró en crisis, y que en el 2008 renace con fuerza, en buena parte por la acción de los jóvenes, que, tal como Rómulo Betancourt y sus gallardos compañeros de 1928, han alzado sus voces y sus manos llenas de porvenir. Por fortuna, y gracias también en buena parte al sacrificio del padre de la autora del libro, las vidas de los jóvenes de hoy no tendrán que ser tan duras y sacrificadas como la de Rómulo Betancourt, Betan, el Negro Betancourt, el hijo, el esposo, el padre, uno de los tres protagonistas de Vida en familia (1890-1958), el excelente libro que hoy inicia su vida en un país democrático, en un país que ha demostrado, más allá de toda duda, que la democracia, la vida de Rómulo Betancourt, corre sana y llena de alegría por sus venas.
28/02/2008.
Las memorias íntimas de los Betancourt
Vida en familia retrata en sus páginas al célebre político desde una faceta conocida sólo por sus allegadosEl Nacional, pág. D10
ALBINSON LINARES
allinares@el-nacional.comEl 22 de febrero el tiempo completó la cifra redonda del centenario. Diez décadas han transcurrido desde que Rómulo Betancourt vino al mundo en Guatire para convertirse, con el correr de los años, en uno de los artífices políticos del establecimiento del régimen democrático en Venezuela.
Sus recuerdos más íntimos y humanos, esos hechos que definen la personalidad de los seres, fueron recogidos por Virginia Betancourt, su hija. El jueves en la noche, en un acto celebrado en la sede de El Nacional, se presentó Vida en fa milia, libro de crónicas y memorias publicado por el sello editorial de la Fundación para la Cultura Urbana.
Familiares, amigos y personalidades de la escena política y cultural asistieron convocadas por el recuerdo del estadista. Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional, inició las intervenciones: “Es un gran honor estar integrados a la celebración de los 100 años del nacimiento de Rómulo Betancourt, no es el primer acto que estamos haciendo ni será el último. Creo que es fundamental fortalecer nuestros valores civiles, el recuerdo de los fundadores de nuestra democracia, y éste es un libro que nos llena de orgullo".
Acto seguido, Herman Sifontes, del grupo de empresas Econoinvest, señaló: “Alrededor de Rómulo nos mueven muchos afectos y sentimientos, en mi caso, hasta familiares. Pero en torno al libro hay mucha alegría y en este centenario la fundación ha hecho un esfuerzo titánico para llevarnos lo mejor de los años de la democracia, de la génesis de la política venezolana".
El análisis de este libro confesional, que ofrece a los lectores una visión única del período de formación del máximo líder de Acción Democrática, estuvo a cargo de Eduardo Casanova: “Por las páginas de Vida en fa milia desfila una cantidad impresionante de personas que bien pueden formar una auténtica galería de personajes.
Esto nos permite entender cómo llegó Rómulo Betancourt a ser uno de los venezolanos que con mayor inteligencia captó la esencia de su pueblo y de su tiempo".
La vasta importancia que tiene la Generación de 1928, esos jóvenes que se alzaron contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, fue referida por Casanova. Aparte del homenajeado, mencionó nombres como el de Miguel Otero Silva, Raúl Leoni, Jóvito Villalba, Isaac Pardo, Guillermo Prince Lara y Joaquín Gabaldón Márquez.
Explicó que la existencia de Betancourt fue “una lucha permanente, un sacrificio continuo, que lindó siempre con lo terrible y que sólo conoció los momentos de descanso que le permitieron las bondades de su familia".
El valor del recuerdo. Dominada por una profunda emoción, Virginia Betancourt relató a los presentes el nacimiento del libro: “Todo comenzó porque Álvaro, mi sobrino*, quería saber si sus antepasados tenían raíces sefardíes, pues estaba decidiendo si se convertía en judío, cosa que ya es un hecho.
Y descubrimos que sí lo somos, somos sefardíes".
En este proceso, los datos abundaban e iban recreando períodos enteros de la intensa vida del político venezolano. Una deuda generacional, el deseo de contar la historia personal, inspiró a la autora: “Esta especie de híbrido, que es crónica, narración y memorias, también es un collage de cartas intercambiadas entre los miembros de la familia. Poco a poco fui rescatando los recuerdos familiares de mi padre, porque hace tres años decidí contarle la historia a mis hijos y nietos. El resultado es el libro que tienen en sus manos".
*Nota: Aunque aparece mencionado en la reseña como sobrino, Alvaro es hijo de Virginia Betancourt.
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