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Louis Ferdinand Céline
Louis Ferdinand Céline
por Eduardo CASANOVA
La primera noticia que tuve acerca de Louis Ferdinand Céline me llegó a través de los libros de Henry Miller, que recibió de aquel médico y novelista nacido en 1894 una fuerte influencia. También leí alguna referencia de Sartre, y Arturo Uslar Pietri, que vivía en París cuando literalmente “estalló” la fama de Céline con la publicación de su “Viaje al fin de la noche”, me recomendó muy especialmente que leyera esa novela, creo que en 1957 ó 1959. Y su lectura me impresionó muchísimo. La simpleza con la que abre aquel viaje (“La cosa empezó así”) anuncia cosas muy importantes, que después se cumplen. Es una novela nihilista, autobiográfica sin narrar la vida del autor, pero escrita con verdadera maestría, en un lenguaje llano, a veces hasta vulgar, pero con un ritmo y una precisión admirables. Supe entonces que su verdadero nombre era Louis Ferdinand Destouches (“Céline” era el nombre de su madre, que adoptó como nombre literario), y que envió su novela al editor sin identificación de autor, envuelta en un papel de lavandería que permitió saber quién era él, entonces un perfecto desconocido que había sido soldado voluntario (y herido) en la I Guerra Mundial y había enfrentado el problema de negarse a dispararle a un desconocido contra quien no tenía nada, y que después de graduarse de médico había vivido en África y en Estados Unidos, tal como su personaje, que en distintas partes de la narración se encuentra con otro que es como un catalizador, o el detonante de sus aventuras. La novela fue publicada en París en 1932 y se convirtió en un verdadero acontecimiento literario, que en 1936 fue ratificado con su segunda obra, “Muerte a Crédito”, también de un terrible pesimismo. Su posición abiertamente antisemita y no democrática dio pie a que fuera acusado de colaboracionista de los nazis, por lo que después de la derrota alemana debió huir de su país y refugiarse en Alemania y Dinamarca, en donde vivió en un asilo de menesterosos. En 1950, luego de condenarlo en ausencia, el gobierno francés le otorgó un perdón que le permitió regresar a Francia en 1951, y después de publicar otras novelas (“Banda de Guignol”, “Norte”, “Rigodón”, etcétera) murió casi olvidado en 1961.

Óleo sobre táblex, por Alvaro Delgado
1 comentario
En estos momentos estoy leyendo "El viaje al fin de la noche" y me tiene entusiasmado.












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