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Atavíos
Atavíos
por Carmen Cristina WOLFI ATAVÍO DEL AMANTE
No dejes caer la noche sin decírselo
La rosa no se avergüenza
de velar la lucidez del alba
Es mejor un instante de atrevido sonrojo
que mil versos de sensata palidez
II ATAVÍO DE LA PROMESA
Traje conmigo algunas piedras de la ciudad perdida
y un puñado de versos sin destino
Respiro lo imposible y no espero noticias
me recreo en la experiencia de la sed
El oleaje aparenta una conversación con mis otras máscaras
No deseo escuchar su voz, quebrantaría el inquieto sosiego del mar
Si los sueños dejaran de serlo perdería el gozo de la promesa
No te acerques para hacer de la espera un eterno comienzo
Casi miré en celaje el vuelo de tus cabellos a través del cristal
Recé para que no fueras tú. Así nunca te poseería del todo
El vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.
Mi quehacer no es otro que esperar en las cafeterías
de esta ciudad que se abre al horizonte.
¿Llegaste? ¿Eres tú?
III ATAVÍO DEL ORIGEN
Soñé el sueño de aquél en quien florecen siempre las palabras
Rodé entre piedras que exudaban templanza,
caí millares de veces en las playas de todos los océanos
Cuando aún no existía el cántaro ni el día,
Cumplí el ritual de la gota de luz en la penumbra
Sudé al calor de ríos de lava y al frío de pavorosas cavernas
confundida entre hipocampos y corales rarísimos
enredada en aletas de peces sin mirada
Las tortugas gigantes llevaban en sus casas
grabadas las señales del que sería mi cuerpo y el de todos
Había un itinerario según supe
en el centro del alma y era fácil sentirlo
casi imposible hallarlo persiguiendo las sombras
Era extravío seguro atarse a los deseos
IV ATAVÍO DE LA AURORA
Del tiempo en que los minerales frotaban entre sí
sus contornos en busca de las formas
y aún no había tonos verdes
el germen se dejaba ceñir por los océanos
De allí vengo
Un día se acercó a mí, tenía un fulgor de aurora en su mirada
mis manos, refugio exacto de sus cabellos.
V ATAVÍO DE LA MEMORIA
Él nombraba las cosas con sonidos graves y conocí la risa
su porte recordaba el vuelo del albatros y el tornasol del tigre
Y nos quedamos solos perfectamente unidos
Desde entonces asistí innumerables veces a mi nacimiento
Una parte de mí recuerda el esplendor
No he vuelto a ver sus ojos de mineral profundo
VI ATAVÍO DE LA INFANCIA
Me encuentro entre los niños que abandonaron pronto los patines
y le fueron infieles a los cuentos por viajar en un tren de compromisos
Osar volver a ser un corazón de pequeño latido
pasear de nuevo en el camión de los bomberos
Eso haré si es posible
dibujaré un caballo estremecido de praderas
pintaré líneas de tiza en el garaje
para advertir al auto que detenga sus ruedas:
Es el espacio de los pies desnudos
con cientos de caminos y tréboles irreverentes
VII ATAVÍO DEL ALMA
Dime, geranio del jardín, si es que la has visto
Sabes tú dónde se ha ido mi alma?
El cuerpo duerme
y mis manos no alcanzan a bordar sus memorias
Ignoro dónde estás alma mía
sólo espero que vayas en buen paso
No hables con el ruiseñor
perderías el vuelo hacia la umbría
No es tiempo aún de encontrar el árbol del comienzo
VIII ATAVÍO DE LA CÁMARA SECRETA
No abandones nunca tu rincón secreto
sin tender el hilo que te llevará de vuelta
No te pierdas en medio del desierto de las cosas
caerás fatigado de tanto laberinto
La cámara secreta es el mejor lugar para no morir de compañía
Solo tú sabes donde está lo recóndito
No pierdas el camino
IX ATAVÍO DEL POEMA
Oigamos los espacios de las frases
que el pensamiento hable y las palabras piensen
Escribo y me revelo ante mis ojos en solitaria y única constancia
el cortejo de dudas y deseos y su incansable afán me regocijan
A veces, en las noches vuelvo a pensar el mundo
lo tomo por alguno de sus hilos, paseo su laberinto
nada más atrayente que un poema agazapado
en la puerta del alma
con su enigma de letras milenarias
Del poemario Atavíos, publicado por Editorial El Pez Soluble 2007, Caracas
Carmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com
2 comentarios
A Eduardo Casanova la más profunda gratitud por esta publicación de mis poemas de Atavíos, así no se quedan en una gevta olvidados. Un abrazo por tu incansable y valiosa labor,
Carmen Cristina:Somos los visitantes de "Literanova" y yo los que tenemos mucho que agradecerte. Tu generosidad y tu talento, tu alma de poeta, nos permiten entrar a un mundo de maravillas, un mundo de serenidad y contemplación que alimenta nuestras almas.
Gracias. Mil gracias.













Carmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog
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