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Uno de los malandroides que la dura realidad le ha impuesto a Venezuela para mantenerla atrasada y subdesarrollada a pesar de los ingresos petroleros, el tal Russián, ha decidido inhabilitar, arbitraria, ilegal e inconstitucionalmente, a tres o cuatrocientos venezolanos, entre ellos a Enrique Mendoza y Leopoldo López, candidatos inderrotables a la Gobernación de Miranda y a la Alcaldía Mayor de Caracas. Es una maniobra burda, desesperada, de un personaje deleznable, a quien hasta los otros malandroides de la Asamblea Nacional acaba de poner en su triste lugar al rechazar otra maniobra burda, destinada a sacar del juego a la única Magistrada que es abiertamente partidaria de la democracia, y cuya experiencia, imparcialidad y conocimientos de los jurídico nadie puede discutir: Blanca Rosa Mármol de León. Lo que pretende el tal Russián, a quien con mucha razón la gente llama “Rufián”, es inhabilitar la democracia, como lo han hecho en Bielorrusia o en Zimbabue. Pero ni Bielorrusia ni Zimbabue tienen tradición democrática, como la tenemos en Venezuela a pesar de los últimos tristes años que hemos vivido. Ni Russián ni los otros malandroides parecen comprender que esa maniobra se va a convertir en un verdadero suicidio colectivo: la inmensa mayoría de los venezolanos rechaza el abuso y el ventajismo, y de cualquier manera vamos a derrotar a quienes propician esa estupidez. Y entonces la realidad, no la arbitrariedad ni la ilegalidad, va a inhabilitar de por vida a los rufianes y los malandroides. De por vida.
Eduardo: Será posible utilizar medios más de acuerdo a los de los enemigos de la democracia para exterminarlos de una vez por todas? Al menos, demonstrarle a la población que será necesario hacerlo. Gonzalo Palacios G.
Muy cierto.
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