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Cuatro poemas
Cuatro poemas
por Eduardo CASANOVAPoeta con celular
Qué equivocado andas
amigo mío
cuando dices que un poeta
no vive intensamente
los tiempos de su tiempo
¿No los vivió Dante
que vio el cielo y el infierno
y fue güelfo y gibelino
y expulsado de las flores
por llenar de luces
su tiniebla?
O Lord Byron
que le cantó a Bolívar
y al sabio porvenir
de las ametralladoras
O Neruda
vaciado de cebollas
que construyó en el aire una bandera
para que fabricara
los mil colores de la primavera
O el poeta que utiliza el celular
y no navega en la mar sino en la red
y juega con aviones en un cielo virtual.
Afuera y adentro
Afuera ladran los niños,
los perros juegan al escondite
y alguien maldice la tarde.
Adentro escucho las notas
de Mozart.
Afuera alguien ha pisado
un montoncito de estiércol
y amenaza con envenenar
a todos los perros
y todos los niños del mundo.
Adentro leo un poemario
que habla de nubes grises
estampando el cielo.
Afuera alguien quiere matar
a los deportistas
que gritan y molestan
porque no tienen madres.
Adentro recuerdo la voz de mi madre
cuando creía que su hijo estaba
extraviado en algún cerro
de claros colores
y nubes que nada estampaban.
Afuera todo es basura
y chillidos de ratas
extraviadas y mustias,
adentro armonía,
poesía y cristal.
Día y noche
He perdido la señal de la noche
Y huérfano ha quedado el día
Huérfano por siempre de la noche
Cuando todo se esconde entre los gritos
Y los gritos y los días y las noches
Que se anuncian como grandes tempestades
Como grandes señales que juegan con las luces
En las antenas de un lápiz
Con la punta deshecha.
Todo se me está convirtiendo
Lentamente
En vacío irreparable
Como tu recuerdo
Que nunca pudo nacer.
Como tu olvido.
Espectro
-Para Alberto Hernández-
Era apenas una sombra
como aquellas que crecen en las regiones boreales
Era apenas una voz
como las muchas que gritan en multitudes silenciosas
Era apenas un reflejo
como los que en la tarde acompañan el vuelo de las aves
que se ensañan con sus nidos en las nubes más lejanas
Era apenas un apenas
un canto que muy pocos escuchaban
Hasta que ancló en el cemento
y se convirtió en espacio
Hasta que devino en musgo que crecía
En luminosa canción de ojos cubiertos
En espada, en canto, en grito y voz.
Cuando nací
Nací en una ciudad
que empezaba a ser ciudad
cuando nací
Debí haber nacido en una aldea
que dejaba ya de ser aldea
cuando nací.
Una vaca de la aldea
ahuyentó a mi madre
y la hizo viajar a la ciudad
cuando nací.
Una vaca perezosa
lenta y perezosa
me hizo ver la luz
en la ciudad
y no en una aldea
cuando nací.
Cuando nací
el mundo estaba en guerra
y la muerte se paseaba
por los campos de batalla
dirigiendo orquestas
de mutilados y locos
que anunciaban
el fin de todos los mundos
la muerte de los poetas
que imaginaban mundos perfectos
cuando nací.
Dios sí había muerto
pero no la poesía
ni el canto de las piedras
ni las montañas
ni las aldeas
donde nacen los poetas
Todo está allí
todo está vivo
vive la brisa
viven las olas
que danzaban en las playas
y jugaban con la arena
que moldeaban muchos niños
Cuando nací.
3 comentarios
Excelentes poemas y excelente tu decisión de abordar el género menos vendedor de libros (según siempre me refieres) pero que mayor satisfacción produce al autor (según yo)...pronto competirás con “el más grande Poeta de habla castellana de todos los tiempos...”
Eduardo y Alberto, Las obras que publicas arriba son deliciosas: un deleite para el paladar del espíritu. Ennoblecen al lector; los felicito. Gonzalo Palacios G.
Interesante sitio el suyo, eso de apostarle a la poesía es un oficio de alto riego.
















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