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« Regateo revolucionarioLlegaron los Bolívar »

Revistas, Suplementos, Panfletos y Volantes de la Cultura en Aragua

por Alberto HERNÁNDEZ

(Una mirada parcial, miope quizás, outsider, quizás, de una aventura)

El 8 de agosto de 1843 apareció en la Colonia Tovar el primer periódico de que se tuvo conocimiento en Aragua. El Boletín de la Colonia Tovar, que así se llamó dicho periódico, circuló hasta el 1º de enero de 1845. Sólo cinco números le dieron vida a este intento por registrar los iniciales pasos de un colectivo que escogió las alturas aragueñas para fundar una cultura. La importancia de este documento radica en el hecho de que en sus páginas se cuenta el nacimiento del enclave germano que el Coronel agustín Codazzi inventara en estas tierras, luego de soñarlo en Europa.
Gracias al entonces ministro del Interior de Venezuela para esos remotos tiempos, Angel Quintero, el boletín respiró los aires de un país que vio crecer otro país con acento germano. El periódico sirvió para publicar la relación epistolar entre Codazzi y Quintero, donde se establecían los permisos para fundar una comunidad alemana en los altos de un territorio escarpado en el estado Aragua, cuyo clima fuere propicio a los inmigrantes que habrían de instalarse en nuestro país. Allí comienza entonces la historia regional de nuestros papeles literarios. Lastimosamente se sirvió para dar a conocer las venturas de un asesino, Tadeo Ramírez, que mantenía asolada a esa región en los tiempos cuando ya el Boletín había desaparecido. Fue en 1889 cuando Ramírez regó su fama por esos altos donde violaba y mataba, robaba y abusaba. He allí el inicio de nuestra cultura criminal, fijada posteriormente en periódicos que fueron creados gracias a la tradición oral.
Ya en el calor del valle, Aragua vio nacer en sus capitales más pobladas, Maracay, La Victoria, Villa de Cura, entre otros, el espíritu letrado de hombres y mujeres que militaban en una romántica tradición: dejar para la historia futura sus sueños, tragedias, virtudes, pecados y bonanzas.
Fue Miranda el responsable de la letra impresa en Aragua. La aventura del “Leander” marcó el comienzo, de allí en adelante todo el mundo deseaba hacer un periódico para contar y trazar los hechos cotidianos, pero también revisar las tradiciones de esta comarca.
Del extranjero llegaron técnicos a enseñar los rudimentos de la imprenta. Robert Saunders, John Elliot, Hall, Sherman, norteamericanos que fueron recibidos a golpes de tambor de guerra y humo de metralla española. Fue en esta ciudad de La Victoria donde se instaló la imprenta en 1849. Fue Diego Hurtado quien crea La Imprenta de Aragua, y en ella nació El Edén, el 31 de mayo de 1849. Personajes, paisajes, poemas y crónicas de autores perdidos en el tiempo hicieron posible esas páginas.
Treinta años después, Maracay conoce la primera imprenta gracias a los afanes de Valentín Gordild. Pero fue diez años después cuando los maracayeros de esos días conocen El Pilluelo, título que nos recuerda al Lazarillo de Tormes, por la gracia de su semblanza, por el humor que contenían sus crónicas. Fue Pedro Cedeño su administrador, y Germán Lozada, quien hacía de periodista-redactor.
Pero Eel verdadero origen de nuestro periodismo tiene como geografía a La Victoria y Villa de Cura. Tenemos conocimiento de la periodicidad de hojas, pasquines y volantes que inundaban casas y calles de esas poblaciones progresistas. Pero el tiempo no perdona. Estas ciudades son dejadas atrás y surge Maracay por las “bondades” de Juan Vicente Gómez como ombligo del universo venezolano. La ciudad –aquella que no era tal- se llena del espíritu positivista europeo, y las edificaciones chatas y tropicales, las casas de dos aguas y las cercas de los patios, comienzan a ser sustituidas por esas moles y cuarteles que hoy siguen la verdadera cara de la luego bautizada Ciudad Jardín”, como señalo en mi libro Valles de Aragua, la comarca visible.
Antes de la llegada de Juan Vicente Gómez emergen los nombres de los impresos La Constitución y La Contribución, encargados de la debida jaculatoria al gobierno de Ignacio Andrade, y cuyo cagatintas más visible era Elías Toro. “En 1900 aparece El voluntario, donde escribía Manuel Pérez. Tres veces cambió de formato. En esa experiencia estuvieron Rafael Milano y Narciso Fonseca. 240 números sacaron a la luz pública”.
En 1905 nace El Pacificador, con el mismo Manuel Pérez, adulante profesional de Gómez, a quien calificaban de “enterrador de caudillos”.
“Otros volantes tuvieron vida en la ciudad: El chucho (mamador de gallo redactado por Abigail Pino); El escalpelo (1907) y Paz y labor, que salía semanalmente en 1921”.
Posteriormente, pasa diario en 1926. Se trata del periódico regional de Gómez, quien donó las maquinarias. Al Benemérito le leían esas hojas mientras él sesteaba acostado bajo la sombra de un samán en La Mulera o en Las Delicias.
En 1931 nace la revista científica “Órgano de las Asociación de Médicos y Cirujanos de la Clínica Maracay”, mensuario dirigido por Julio de Armas. Allí estaban también Francisco de Paula Páez, Franz Conde Jhan, Ramón Méndez Llamozas, Luis Ramos Sucre y Enrique Márquez, entre otros.
En 1945, el poeta nacido en Choroní pero radicado en Maracay funda el semanario Brújula, el cual duró sólo ocho meses. En esos mismos años Arrechedera Durán saca a la calle el semanario Justicia, que duró un año.
El 27 de marzo de 1975, el poeta José Ramón Medina, quien viviera en Maracay durante su juventud, dice en el prólogo del libro Giros, de Augusto Padrón, lo siguiente: “Conocí al poeta Augusto Padrón hace unos cuantos años, en 1941 ó 42, cuando llegué a Maracay a continuar allí mis estudios de bachillerato…Ya sabía de augusto Padrón, de su poesía, de su amor por el terruño y de aquel eco soterrado de sus versos por las cosas que integran el mundo rural de su Aragua nativa: especie de vínculo esencial que lo une, lo mismo que a la mayoría de los poetas de esos valles espléndidos, a la fuerza nutricia del paisaje, cultivadores por excelencia de un nativismo de noble y altiva jerarquía espiritual. Nombres como los de Sergio Medina, Julio Morales Lara, Gonzalo Carnevalli, Miguel Ramón Utrera, Luis Pastori, angel Raúl Villasana, estaban y aún están muy cerca del latido primordial de la palabra poética de Augusto Padrón. Una antología excelente de Olivares Figueroa, primero, y luego el contacto que tuve a través de las páginas de un periódico regional, La voz de Aragua, que editaban en el rumoroso pueblo de San Casimiro los hermanos Casado, Luis Roberto y Eleazar…”.
Según el poeta Medina, este periódico se editaba en la imprenta de Luis D´Suze, en Ocumare del Tuy, y en él conoció el trabajo, tanto de Padrón como el de Utrera en san Sebastián de los Reyes. Medina formaba parte del grupo de tipógrafos que hacía ese periódico. Por esas hojas pasaron los nombres de poetas, ensayistas, narradores y cronistas estudiantes del Colegio Federal, hoy Liceo Agustín Codazzi, como Fermín Medina Vargas, Domingo Maza Zavala, Miguel Ramón Utrera, Federico Brito Figueroa, Godofredo González, Antonio Nicolás Briceño, Jesús Tenreiro Francia, Cornelio Vegas Contreras, Pedro Brea, Trino Celis Ríos, Miguel Angel Alvarez. Desde La Victoria escribían Carlos Aponte y Angel Raúl Villasana. Desde Cagua lo hacía el poeta Hugo Olivero. Todos formaban parte de un Círculo de escritores que tenía en los diarios de la época espacio para sus creaciones.
Nos dice Medina que el Ateneo de Aragua y dos grupos literarios, el “Sergio Medina” y el “Padre Borges”, compartían las actividades culturales de la ciudad”. Escribían Gonzalo Carnevalli, Morales Lara y Alcibíades Matute Sojo. Gustavo Jaén animaba desde Tierra nuestra, que aupaba la democracia y la creación luego de la muerte del dictador.
Francisco Pérez Jiménez insertaba aportes humorísticos en su periódico, del cual no tenemos el nombre. La revista Juventud, dirigida por los mencionados arriba, concentró parte de la obra que después conocimos. Allí estaban Medina Vargas, Godofredo González, Ignacio Medina, Antonio Moreno.
“El humor sigue siendo. En 1952 Armando César Lago funda el semanario 3 y 2. Félix Guzmán hacía de jefe de redacción. Sólo duró dos años”. “El periodista José Zowain inventa el 13 de diciembre de 1941 el semanario Tacarigua. Su contenido estaba embargado por la política y comentarios nacionales e internacionales. Colaboraban, entre otros, Santos Martínez, Brito Figueroa, Maza Zavala”. Duró tres años. El mismo Zowain funda El Pueblo.
Muchos han sido los silencios. La década de los sesenta del recién desaparecido siglo XX, los entregó un diario, El Imparcial, donde es preciso reconocer el trabajo afectivo de Marcos Guerrero Chacón, quien se dio bien con los escritores y artistas y abrió las puertas a sus preocupaciones. En sus hojas de formato tabloide vieron vida Estría, El mural del domingo, El bagre (humor), la Página Tres, donde estuvimos Antonio Cabezas, Ramón Lameda, Julio Jáuregui, Santiago Otero, Isidro Moreno, José Aloise Abreu, José Antonio sucre, Santiago Rojas, Otto y Roger Rodríguez, Agustina Ramos, Pablo Navas, Jaime Hernández, Erasmo Fernández, Zoraida García, Emilio Agra, Alberto Hernández, entre otros muchos que escapan de mi frágil memoria. Poesía, narrativa, ensayo, dramaturgia, dibujo, pintura.
En el diario El Aragueño nació En letras vivas, donde navegaban José Aloise Abreu, José Antonio Sucre, Santiago Rojas, Alejandro Liendo, quien esto escribe y muchos más. Luego aparece Cuartillas, suplemento del diario el siglo que fundara Abreu y donde inicialmente abrevamos algunos escritores. Luego, el suplemento cambia de formato y allí escribe Harry Almela, Santiago Rojas, Carlos Antonio Silva, Oscar Reyes, entre otros.
Umbra aparece como periódico a mediados de la década de los setenta, luego se convierte en revista. Fundada por mi persona en ella escribe mucha gente de Aragua y el país. Posteriormente se convierte en publicación semanal del diario El Aragueño. En esos mismos meses se publica Waroba, suplemento donde se registra la cultura de los aborígenes venezolanos, su literatura, su pintura, sus artesanía, sus costumbres. Espacio fundado por mi persona y luego asumida por Jesús Morín.
En 1986 nace el diario El Periódico y con él Contenido. Al frente de ese suplemento de ocho páginas está el poeta Pedro Ruiz, quien trabaja en él durante dos años. Luego me encargo de ese trabajo hasta hoy, cuando Contenido cumple 16 años de ejercicio semanal al servicio de los escritores y artistas de Aragua y todo el país.
Revistas culturales han abierta sus páginas en este estado Nombraré, si me lo permite mi memoria las editadas por la Casa de la Cultura cuando ésta era Patronato, luego apareció El Toro Constelado de la Coordinación de Literatura.
La Quijotada, Alcantarilla y otros nombres que entran y salen del mundo estuvieron en las manos de nuestros lectores.

Alberto HernándezALBERTO HERNÁNDEZ - Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.

 

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2 comentarios

Comentario from: Gonzalo Palacios G. [Visitante]
Alberto, Orgulloso de haber nacido en Maracay, pregunto: ¿Cómo es que un pueblo con esa historia permita que un apátrida los engañe desde Caracas? Quizá tú puedas explicar esta desgracia: ¿Para qué nos ha servido la palabra impresa a los aragűenos? Te saludo, Gonzalo Palacios G.
01/09/2008 @ 13:56
Comentario from: gabriel Abreu [Visitante]
Hola Alberto es gabriel Apolo, el hijo de Aloise, estaba revisando este ensayo sobre el periodismo en Aragua, y de verdad que estoy bastante interesado en conseguir datos similares pero de la premsa de Aragua en el siglo XIX, es la investigación para mi trabajo de grado... quisiera que nos vieramos para comentarte más al respecto. Si no es molestia para ti, por favor si me pudieras orientar con el tema, muchas gracias de antemano. Gabriel Apolo Abreu R.
29/06/2009 @ 17:22

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