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Cuando Humboldt y Mozart estuvieron en Caracas

por Eduardo CASANOVA

El Paraíso Burlado

(Venezuela desde 1498 hasta 2008)

I

El Paraíso Partido

(Venezuela antes de la Independencia)

Cuando Humboldt y Mozart estuvieron en Caracas

Mucha gente, en especial en los países del llamado “Primer Mundo”, opina que el teatro sólo puede existir en civilizaciones desarrolladas. El teatro y la música, es decir, las artes escénicas. Sin embargo, la música en la Caracas colonial alcanzó un grado importante de desarrollo. Y el teatro en Venezuela también ha logrado impresionantes avances, que dejan muy mal parada esa teoría.
Ya habíamos visto que según Enrique Bernardo Núñez la primera actividad teatral de la ciudad junto a la montaña cinética se produjo en 1595, el mismo año en que nació en Caracas Don Quijote de la Mancha, cuando en el día de Corpus, Melchor Machado montó en la puerta de la iglesia un espectáculo de “danza y comedia” (Núñez, Enrique Bernardo, Op. Cit., p. 52). También vimos que don Arístides Rojas atrasa ese hecho un lustro, y esa es la fecha que admite Carlos Salas, historiador del teatro caraqueño, aun cuando reconoce como probable que esas representaciones teatrales se celebraran desde mucho tiempo atrás (que no podría ser desde más de veintisiete años, pues antes no había ciudad, ni aldea, ni caserío en donde pudiese haber teatro europeo), “pues en las Actas del mismo Cabildo ya se anunciaban comedias, toros y cañas y diablitos danzantes, en los días de Corpus, Santiago, San Mauricio y San Sebastián” (Salas, Carlos, Historia del Teatro en Caracas, Concejo Municipal del Distrito Federal, Caracas, Venezuela, Segunda edición Corregida, 1974, p. 9).
Cuenta el mismo cronista que en tiempos del gobernador Felipe Ricardos, el que asoló la casa de Juan Francisco de León, saló el terreno y le puso el poste de ignominia, hizo representar obras de teatro en un escenario montado en el Norte de la Plaza Mayor. Hay que suponer que las obras allí escenificadas debían ser de carácter ejemplarizante, moralizante y amedrentante para quienes tuvieran ideas desestabilizadoras. Se sabe también que a fines del siglo XVII Caracas tenía nada menos que una buena orquesta filarmónica y “algunos grupos de aficionados al arte de hacer comedias que se atrevían a montar obras de Encina, Lope de Vega, Lope de Rueda, Calderón de la Barca y Ramón de la Cruz” (Ibídem).
Quizá uno de los hechos más impresionantes (y que, de paso puede hacer que los sostenedores de la idea de que la cultura genera revoluciones) es el que en 1784 el gobernador Manuel González Torres de Navarra haya construido un teatro para la ciudad. Dice al respecto Luis Alberto Sucre: El Gobernador Don Manuel González, que era de carácter alegre y sociable, muy amante de las diversiones cultas, instruido, inteligente y apasionado por el teatro, quiso dotar a Caracas de un Coliseo que correspondiera al grado de cultura que ella había alcanzado, y no pudiendo disponer de fondos públicos suficientes para llenar lo que él creía una necesidad, lo construyó a sus expensas; y como homenaje de simpatía lo ofreció de regalo a la ciudad (Sucre, Luis Alberto, Op. Cit., p. 294).
Cae en un error de identidad don Carlos Salas, cronista del teatro venezolano, al suponer que los actores que cita como elenco de obras en el teatro de González de Navarra puedan haber sido “los mismos que vieran trabajar Depons y Humboldt a comienzos de 1800, cuando vinieron a Venezuela en misión científica”(Salas, Carlos, Op. Cit., p. 11). Quien acompañó a Humboldt en su viaje no fue Depons, sino Bonpland. Pero lo realmente significativo es que Humboldt aprovechó la oportunidad para estudiar el cielo, puesto que el teatro era descubierto, pero no se puede saber si se fastidió por la función o si, simplemente, su interés como científico lo movió a olvidarse de las estrellas del escenario y buscar las del firmamento, que eran, son y serán bastante más importantes que la farándula, por aquello de la eternidad.
En todo caso, Humboldt quedó muy impresionado con la población caraqueña que vio y oyó en su visita de dos meses a la ciudad al pie de la montaña cinética. Sus comentarios nos permiten ver que ya en aquellos tiempos los habitantes de Caracas tenían características culturales importantes, así como el mismo interés por la política que han demostrado en la transición del siglo XX al XXI, cuando han hecho cosas que dejan sin aliento al mundo, en defensa de las libertades por las que tanto lucharon poco después de la visita de Humboldt, a quien le llamó poderosamente la atención, mientras atravesaba la montaña para ver por primera vez la ciudad fundada por Diego de Losada, escuchar a varios viajeros que discutían abiertamente, en la Posada de La Venta, acerca del intento revolucionario de Gual y España, lo cual consideró una gran imprudencia, pues no se le escapaba que el gobierno español había impuesto en el sitio un sistema represivo y era obvio que debía haber espías por doquier (Humboldt, Alejandro de, Op. Cit., p. 230). Pero una vez llegado al sitio e instalado en él, le llamó aún más la atención el vivo interés de los caraqueños por la política, que no implicaba dejar de participar también en todo lo que implica la cultura. Me ha parecido –afirma– que hay una marcada tendencia al estudio de las ciencias en México y en Santa Fe de Bogotá; mayor gusto por las letras y cuanto pueda lisonjear una imaginación ardiente y móvil en Quito y en Lima: Más luces sobre las relaciones políticas de las naciones y de las metrópolis, en La Habana y en Caracas. Las múltiples comunicaciones con la Europa comercial y el Mar de las Antillas que arriba hemos descrito como un Mediterráneo de muchas bocas, han influido poderosamente en el progreso de la sociedad en la isla de Cuba y en las hermosas provincias de Venezuela. Además, en ninguna parte de la América española ha tomado la civilización una fisonomía más europea. El gran número de indios labradores que habitan en México y en el interior de la Nueva Granada dan a esos vastos países un carácter particular, casi diría más exótico. A pesar del acrecentamiento de la población negra, cree uno estar en La Habana y en Caracas más cerca de Cádiz y de los Estados Unidos que en otra parte alguna del Nuevo Mundo (Humboldt, Alejandro de, Op. Cit., Tomo II, p. 261).
Y un poco más adelante dice: Noté en varias familias de Caracas gusto por la instrucción, conocimiento de las obras maestras de la literatura francesa e italiana, una decidida predilección de la música que se cultiva con éxito y sirve –como siempre hace el cultivo de las bellas artes– para aproximar a las diferentes clases de la sociedad. (Ibídem, p. 264)
En ese terreno es impresionante lo que afirma Salas: Que en 1808, año de la Conspiración de los Mantuanos, mientras se preparaba en toda su intensidad el drama que estaba por venir, el público de Caracas pudo ver representadas en su ciudad, con una orquesta en la que tocaban, entre otros, Cayetano Carreño, Lino Gallardo, Bernabé Montero, Juan José Landaeta, Juan Meserón, Narciso Lauro, Juan José Caro de Boesi y José Ángel Lamas, “algunos fragmentos de Pizarre, ou la conquette de Perou, del compositor francés Joseph Candeille, estrenada en París en 1751, y algo de La flauta encantada y del Don Juan de Mozart, entre otros” (Salas, Carlos, Op. Cit., p. 13).
De donde se infiere que, aun cuando ninguno de sus biógrafos lo haya registrado ni sospechado, Mozart estuvo en Caracas en los últimos momentos de calma antes de la tormenta.

Desde el domingo 11 de mayo de 2008, cada domingo, se publicará, capítulo por capítulo, uno por semana, “El Paraíso burlado”, de Eduardo Casanova, que consta de tres libros: “El Paraíso partido”, “El Paraíso en llamas” y “El Paraíso desperdiciado”, y narra las peripecias de Venezuela, desde la prehistoria hasta nuestros días. La obra consta de 108 capítulos: 31 “El Paraíso partido", 38 “El Paraíso en llamas” y 39 “El Paraíso desperdiciado". “El Paraíso partido” cubre desde la prehistoria hasta le Independencia, “El Paraíso en llamas” narra la Guerra de Independencia y “El Paraíso desperdiciado” comprende desde la separación de Venezuela de la Gran Colombia hasta la actualidad.

Capítulos Publicados:

El Paraíso Partido
(Venezuela antes de la Independencia)

Obertura
El Sonido de las Sombras
El Topetazo
El Tanteo por Oriente
El Tanteo por Occidente
Tirano de Sombra y Fuego
La atracción del centro
El Viaje al Edén
El día de Caracas
La Agonía de Occidente
Los viajeros forzados
El gobierno de papel
El Blanco Tejido de las Ro­jas
Los primeros pasos del Quijote
La Luz de los Sonidos
El Sonido de la Luz
Llegaron los Bolívar
Archipiélago de Colores
Ciudad por Cárcel
La Pequeña Torre Amable
La Casa del Saber
De Guipúzcoa Viene un Barco Cargado de…
De Fiestas y de Locuras
Las Nueve Musas
Los hombres de ruana y de frío
Por España, contra España…
Cuando Humboldt y Mozart estuvieron en Caracas

 

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1 comentario

Que Humboldt dejara el teatro por la ciencia tras quedar encandilado por las estrellas que veía en aquellos teatros descubiertos, dond actuaba...es además de culturalmente enriquecedor, fascinante!
M.P.
http://ojeandolaagenda.blogspot.com
09/11/2008 @ 20:47

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