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Bipartidismo 2009
por Eduardo CASANOVAEl 1958 Rómulo Betancourt, uno de los líderes fundamentales de la Generación del 28, contra viento y marea y tras muchísimas dificultades, logró, por así decirlo, crear la democracia venezolana. Muerto Gómez, había aparecido algo que podríamos llamar Protodemocracia, dirigida por dos hombres excepcionales, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, que llevaron con buena mano la transición. Medina Angarita se equivocó al no dejar del todo el tachirismo y obligar así a que la Historia saltara violentamente el 18 de octubre de 1945. Ese salto implicó un retroceso y atrasó hasta 1958 la instauración de la verdadera democracia, pero no la impidió. Betancourt, primer venezolano elegido por votación universal, directa y secreta que terminó felizmente su período, hizo un muy buen gobierno, pero enfrentó una absurda resistencia de una extrema izquierda totalmente equivocada y alentada por una revolución cubana que nada tenía que ver con Venezuela. Raúl Leoni, su sucesor, hizo el mejor gobierno de la historia venezolana, con algunos lunares causados por militares y policías que se excedieron en el combate contra la subversión. Rafael Caldera, en un primer avance hacia el bipartidismo, introdujo en el ambiente algunos elementos negativos, como algo de autoritarismo y mucho de corrupción, pero fue necesario para el asentimiento definitivo de la democracia. Carlos Andrés Pérez, al tiempo que afirmó el bipartidismo, no supo controlar los demonios de un ingreso petrolero exagerado y corruptor, y dejó que algunas fantasías cercanas a la megalomanía lo desviaran del camino correcto, por arte de una riqueza demasiado fácil proveniente del petróleo. Luis Herrera Campíns, a pesar de sus condiciones personales, hizo un pésimo gobierno, en buena parte por la corrupción de su partido, Copei y por el efecto dañino de la falsa riqueza petrolera. Jaime Lusinchi fue la exacerbación de los vicios del gobierno que lo precedió, especialmente por la corrupción de su partido, Acción Democrática. Luego volvió al poder Carlos Andrés Pérez, que trató de enmendar sus errores anteriores pero se enfrentó a la realidad de que el país se había corrompido hasta los tuétanos, lo que causó tres golpes de Estado, dos militares, fracasados, y uno civil, exitoso. El gobierno de un intelectual, Ramón J. Velásquez, fue un rotundo fracaso. Pero peor fue el segundo de Rafael Caldera, que significó la putrefacción del bipartidismo y del país, que en 1999 cayó en manos de un militarcito golpista, corrompido y antidemocrático, que con ingentes recursos del Estado logró seducir a las mayorías depauperadas como un nuevo flautista de Hamelin, y las lleva claramente hacia el desastre y la muerte.
Esta es la historia de la democracia venezolana entre 1958 y el 2008. Y, grosso modo, es fácil ver que el bipartidismo podría haber sido un buen camino, pero fue dañado por la falsa riqueza petrolera. El teniente coronel Chávez, epítome de la corrupción política y petrolera de Venezuela, y enemigo jurado de la democracia, ha tratado de que sólo exista un partido en el país: el suyo, pero la población se ha negado a aceptarlo y contra viento y marea, en las elecciones regionales de 2008, ha demostrado que no quiere que el país se aleje de la democracia. Y eso me lleva a pensar que se necesita volver al camino del bipartidismo: democracia versus antidemocracia. Que los partidarios de la democracia dejen atrás actitudes egoístas y negativas, como las de Primero Justicia, Proyecto Venezuela y otros enanos, y todos, a la vez, acepten que hay que sacrificar pequeñas cosas para lograr la gran cosa que es la recuperación de la democracia. Hay que crear una sola fuerza, una sola gran organización, que represente el sentir democrático de la mayoría de los venezolanos, y con ella apartar del camino al teniente coronel golpista y sus seguidores, casi todos encandilados, engañados, y muchos de ellos simplemente sobornados por malas artes. Que dentro de esa gran organización haya tendencias y que cada tendencia haga un esfuerzo honesto por convencer a la mayoría dentro de la mayoría, pero sin zancadilla, sin trampas a lo Primero Justicia y Capdevielle en Yaracuy o a lo Proyecto Venezuela y Cocchiola en Valencia, o sospechosas estupideces como la de Claudio Fermín en Caracas, Proyecto Venezuela en Bolívar o el Conde del Guácharo en Anzoátegui. Un bipartidismo sano, que reconozco que el país está divido pero trate de unificarlo a favor de la democracia, parece ser el mejor camino a partir de 2009.
3 comentarios
mas que un comentario es una pregunta el bipartidismo en venezuela a terminado y si no es mucha molestis responda a mi correo buenas noches y feliz navidad
Oranglys:El bipartidismo, como existe en Estados Unidos, Inglaterra y varias regiones del mundo, y en cierta forma existió en Venezuela con la existencia de dos grandes partidos AD y Copei, sí terminó cuando esos dos grandes partidos se corrompieron y dejaron de ser relativamente útiles a la democracia y a la población. Lo que planteo es que los partidarios de la democracia deben dejar de lado sus posibles diferencias y enfrentar en un solo bloque, en un solo partido que reconozca facciones internas, a los enemigos de la democracia, que han fracasado en el gobierno. Muchas felicidades...
Sabes esta equivocado quien escribio esto, bipartidismo no es democracia no ves que estas resumiendo todo, no seas patetico hay que leer un poquito de historia y preguntarle a los padres de uno para darse cuenta que este es el mejor proceso que ha habido en venezuela. No llores mas y unanse........... No no les venderemos a los YANKIS










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