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Vargas Llosa, Krauze, Chávez y Hitler
por Eduardo CASANOVA
“Quienes consideran al comandante Hugo Chávez un ser primitivo y superficial juzgándolo sólo por sus apariciones televisivas, en las que derrocha truculencia, demagogia, vulgaridad, diatribas y jerga, se llevarán una sorpresa leyendo el libro que el historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze ha dedicado al presidente venezolano: ”El poder y el delirio”. En su intenso rastreo, Chávez aparece, desde adolescente, antes de ingresar al Ejército, como un joven abrasado por una pasión subversiva y patriótica, que practica el béisbol con éxito y devora libros de historia de su país, biografías de sus héroes y escudriña sin tregua la vida y proezas de Bolívar a quien profesa un culto religioso y sueña con emular.” Así dice Mario Vargas Llosa en un texto en el que, obviamente, comenta “El poder y el delirio”, libro del ensayista mexicano Enrique Krauze dedicado a estudiar a Hugo Chávez, libro que está de moda en Venezuela. Creo que ambos, Vargas Llosa y Krauze, yerran al considerar a Chávez un personaje “más complejo de lo que se piensa” o, si se quiere, no primitivo ni superficial, que es lo que se infiere del comienzo del párrafo que cito. Quien haya leído “Hitler, mi amigo de juventud”, de Augusto Kubizek, no puede dejar de notar ciertas similitudes entre Chávez y Hitler. Ambos nacieron y se criaron en sitios provincianos, a ambos les faltó amor en su infancia, ambos se convirtieron en megalómanos que hicieron daños irreparables a sus países, después de conquistar la imaginación de la mayoría, y especialmente del lumpenproletariat. Y ambos leyeron –devoraron libros– en forma desordenada, sin una base previa ni método alguno, con lo que formaron en sus confundidas cabezas auténticos batiburrillos de informaciones no asimiladas o mal asimiladas. Y, sobre todo, ambos se convirtieron en seres primitivos y superficiales, con lo que se desmiente plenamente lo afirmado por Krauze y Vargas Llosa, que, cultos y bien formados, tienden a darle demasiada importancia al primitivo, superficial y dañino personaje que ha condenado a Venezuela al más triste de los subdesarrollos y ha impedido que las inmensas riquezas que entraron al país en los últimos años se usaran en beneficio de los venezolanos, hoy claramente divididos entre resentidos, por un lado, y gentes de bien, por el otro, a causa de ese primitivismo y esa superficialidad que la buena fe de Krauze y Vargas Llosa no quieren ver en este grotesco émulo de Hitler, el teniente coronel Chávez Frías.
4 comentarios
No he leido el libro de Enrique Krauze, ni pienso leerlo.Mi resistencia a leerlo es porqué en este momento estamos sufriendo como venezolanos el dolor y "las torturas que nos causa el socialismodelsigloXXI", que este dictadorzuelo de pacotilla nos impone.
Lillian
Las comparaciones siempre fallan al final de cuentas...Quien compare a Chávez con Hitler pela gajo ab initio. Es como comparar esas dos expresiones, “pela gajo” con ab inicio. No tienen nada que ver la una con la otra, y el fundamento cultural de ambas las separa totalmente. Hitler fue producto de una tradición cultural que incluyó a Bach, Beethoven, Kant, y – básico para comprender Mein Kampf – a Nietzsche. En cambio, Chávez representa fielmente los elementos más pobres de nuestro folclore: música improvisada y mal interpretada, el pensamiento idealista de Bolívar convertido en una ideología populista, y, en lugar del űbermensch nietscheano, el revolucionario “rojito rojito” imitador del Ché.
Chávez, diga Vargas Llosa y Krause lo que digan, es absolutamente incapaz de absorber la auténtica cultura venezolana, de lo contario habría entendido que significó Rómulo Gallegos con el epíteto “Mr. Danger,” o que la Revolución Cubana fracasó en lo económico desde la primera zafra post Fidel Castro, y que en lo social, lo que ha logrado el venezolano es continuar una división que nos venía desde la Colonia y que prácticamente habíamos superado a base de inmigración europea, caribeña, y de América del Sur. ¡Y ahora Chávez pretende “igualarnos” o “democratizarnos” trayendo gentes (iraquíes, cubanos, chinos) que no tienen idea ni tradición histórica de esos conceptos!
Un saludo cordial y navideño a quienes quieran volver a la democracia,
Gonzalo Palacios G.
Gonzalo: se trata de comparar individualidades, aislándolas de sus contextos. Comparar lo alemán con lo venezolano es imposible. Ni siquiera es posible comparar lo latinoamericano con lo alemán. Pero sí se puede comparar la falta de formación y de sindéresis de "líderes" que han hecho mucho daño a sus respectivos medios, aunque también sería absurdo comparar el daño que ha hecho Chávez con el horror que causó Hitler. Me limito a comparar la falta de formación de ambos, las lecturas desordenadas que, en tiempos y lugares muy distintos, causaron en ambos verdaderas indigestiones, lo que en cierta forma explica sus aberraciones. Y estoy de acuerdo en que toda comparación genera errores. Y también estoy de acuerdo en que lo que pretende Chávez es lo mismo que horrorizó a Bolívar y lo hizo fusilar a Piar: la terrible guerra "de colores" que tanto daño le hizo a la causa de la Independencia. Gracias y saludos.
Ayer,iniciandóse el nuevo año, concluí el libro de Krauze, mis mas sinceras felicitaciones, es el compendío mas serio y compléto que hé leido, sobre el "poséso". La investigación realizáda por Krauze, és muy completa, sus entrevistas con los personajes (Manuel Caballero,Simon Alberto Consalvi, Teodro Petkoff)son excelentes y las realizadas con los Chavistas, igualmente esclarecedoras. Es un Téxto de léctura obligatoria, desconocía, lo de las lécturas de Plejanov, por parte del agrafo Chacumbele,se demuestra aqui, que el Socialismo del Siglo XXI es un arroz con mango, que ni ellos lo entienden. Muy acertado el analisis de Carlyle, a quien "ellos" jamas han leído.És un libro amenisimo y colmado de informaciones, para mi inéditas. Gracias al amigo Krauze por su excelénte libro.










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