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La agonía de la cultura venezolana
por Eduardo CasanovaPublicado originalmente en Analítica Premium, 29 de mayo de 2009.
El intento de destrucción del Ateneo de Caracas y la sistemática negación del territorio más amplio de la cultura venezolana, que es el ocupado por los artistas, escritores, investigadores y en general trabajadores de la cultura que no apoyan en absoluto a quienes han gobernado del país desde 1999, son las líneas maestras de la política cultural, si es que se puede llamar así, de los seguidores del teniente coronel Chávez Frías. No es un fenómeno nuevo ni original. Los regímenes totalitarios, desde hace mucho tiempo, han sido destructores sistemáticos de la cultura. Así ocurrió en la Unión Soviética de Lenin y de Stalin, que se vendía como un medio en el que el hombre desarrollaría con toda libertad la creación artística en todas sus ramas, y terminó siendo un desierto que aplastaba con sus garras a todo artista que no se mostrara sumiso y servil a los poderosos. El resultado fue la muerte de la literatura rusa, que había sido uno de los movimientos literarios más notables del siglo XIX, y la muerte de la música rusa, que a comienzos del siglo XX prometía convertirse en la vanguardia de la música mundial, y la muerte de las artes plásticas rusas. Lo ruso pasó a ser un movimiento de exiliados que poco a poco perdieron sus raíces, y esa destrucción aún no ha podido ser superada. También Alemania, que en el primer tercio del siglo XX mostró una vitalidad casi inigualada, vio perecer todo lo que tenía algo de creación artística en manos del régimen totalitario nazi, lo mismo que la Italia de Mussolini (en menor grado) y la España de Franco, y más recientemente la Cuba de Castro, cuyo movimiento cultural sólo ha podido mantenerse en el exilio, condenado también a perder sus raíces y extinguirse. La insensatez de exigir una música revolucionaria, o una literatura revolucionaria, o una plástica revolucionaria, combinada con el mal gusto y el atraso de los capos de esos gobiernos, que generaron movimientos grotescos como aquel “realismo comunista” o los movimientos “nacionalistas” y “arios puros”, que generaron –los unos y los otros– quemas de libros y de obras de arte “degeneradas” y persecución de artistas, y hasta asesinatos.
Algo similar se vio en Venezuela durante los regímenes dictatoriales de Juan Vicente Gómez y de Marcos Pérez Jiménez, aunque en grado mucho menor, puesto que la persecución de la censura no alcanzó del todo a herir a los artistas plásticos ni a los músicos, por ejemplo. Por fortuna, las dictaduras venezolanas no seguían ideología alguna, y sólo condenaban a quienes elogiaban la democracia y la libertad o proclamaban su repudio a las dictaduras. Durante el gobierno dictatorial de Gómez, a pesar de la persecución contra los escritores que manifestaban abiertamente su repudio a la tiranía (Pocaterra, Blanco Fombona, Job Pim, Leo, etcétera), pudo crearse y establecerse el Ateneo de Caracas en 1931, y desde entonces, pasando por los difíciles tiempos de la dictadura perezjimenista, el Ateneo fue una auténtica tribuna de creadores, de artistas, de intelectuales, en su casi totalidad gentes de avanzada, que aun en el tiempo dictatorial no ocultaban su aspiración a que se estableciera para siempre un régimen democrático en el país.
La democracia, que se estableció por fin en 1958, fue terreno fértil para la creación y para todas las manifestaciones artísticas y culturales del país. Los gobiernos democráticos, en general, siempre se manifestaron abiertos y proclives al desarrollo cultural, a pesar de algunos lunares que no hicieron otra cosa que estimular a quienes los combatieron y derrotaron. Por lo regular, la política cultural de los regímenes democráticos buscó fomentar las artes y la cultura como un todo, bien mediante estímulos económicos o bien mediante la creación de plataformas para que las manifestaciones artísticas se conocieran y se difundieran. Los museos creados y desarrollados durante los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita, las colecciones bibliográficas de esos mismos tiempos, la creación, y en tiempos de la democracia plena, del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (inciba) y del Consejo Nacional de la Cultura (Conac), así como la creación de Fundarte, del Centro de Estudio Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) o del Instituto Autónomo de Biblioteca Nacional y de Servicios de Biblioteca y de toda una red de instituciones dedicadas al quehacer cultural, apuntan en ese sentido. La década de 1970 fue rica en ejemplos de descentralización cultural y de estímulo a la creación, con el positivo elemento de que a nadie se le preguntaba cuál era su tendencia política ni se le exigía favorecer una determinada ideología para recibir los beneficios de esas políticas culturales (aunque hubo casos en los que sí se hizo, que fueron muy criticados y generalmente repudiados hasta por los mismos gobernantes de turno). Me consta que las ayudas monetarias dadas por los organismos culturales del estado en forma de subsidios o subvenciones en un alto porcentaje eran recibidas por gentes nada cercanas a los partidos de gobierno (AD y Copei), y en muchos casos absolutamente identificadas con la izquierda, y hasta con la izquierda subversiva. Todo eso dio muchísimos frutos, y es evidente e innegable el crecimiento cultural de Venezuela durante los cuarenta años en los que imperó el sistema democrático.
Esa realidad empezó a cambiar en 1999, cuando llegó al poder un militar populista, demagogo y con muy poco apego a la democracia, y que poco a poco ha ido llevando al país a una situación cercana a la realidad que ha vivido Cuba en los últimos cincuenta años, a la que vivieron Alemania, Italia y España, o la Unión Soviética y sus satélites hasta la caída del muro de Berlín, o China aún en nuestros días. El régimen venezolano cada día pretende ideologizar más la cultura, hasta llevarla a ser una simple pieza de su máquina de propaganda, lo que equivale a matarla. Pronto se vio que se eliminaban o no se daban ni subsidios ni subvenciones a personas y organizaciones que no fuesen cercanas al gobierno, y sin la más mínima vergüenza los personeros del gobierno en el área de cultura afirmaron públicamente que no apoyarían sino a quienes defendieran el socialismo. Así desaparecieron muchas organizaciones apolíticas, cuya existencia dependía de esos subsidios y subvenciones, y muchos organismos oficiales dejaron de ser útiles a la población, al convertirse en simples marionetas del gobierno.
Por definición, aquellas entidades culturales que tienen vida propia, aun cuando en muchos casos se reforzaban con subsidios y subvenciones, pudieron seguir adelante. El Círculo de Escritores de Venezuela, el Pen Venezuela, por ejemplo, se bastan con sus propios recursos y han podido sobrevivir. Para extinguirlos tendrán que prohibirlos y ahogarlos expresamente. Y algo similar ocurre con los Ateneos, que son organizaciones privadas que viven porque sus integrantes quieran que vivan. El más importante de todos, el Ateneo de Caracas, fundado, como se sabe, por María Luisa escobar un grupo de personas interesadas en la cultura, en 1931, es el Ateneo por excelencia de Venezuela. El gobierno militarista decidió quitarle el subsidio, que ya se había visto mermado en más de una oportunidad. La respuesta de su directora fue contundente: el subsidio del Conac sólo era el 18% del total de sus ingresos, y no le es difícil seguir adelante con el 89% restante. Pero el gobierno, inspirado en la Alemania nazi, en la Unión Soviética y en la Cuba comunista, decidió dar un paso más hacia su destrucción, el 7 de mayo anunció que le quitaría el edificio que le fue otorgado en comodato en marzo de 1983. Un edificio que fue especialmente diseñado para el Ateneo, y que ha sido uno de los sitios más y mejor usados por la cultura venezolano. Y, para colmo, el gobierno anunció que se roba, así mismo hay que decirlo, que se roba el edificio para convertirlo en sede de un esperpento anunciado por aquel infeliz personaje que en mucho justifica los chistes sobre gallegos, el tal Farruco Sesto, que es la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), cuya creación fue publicada en la Gaceta Oficial número 38.924, de fecha martes 6 de mayo de 2008, decreto presidencial número 6.050. Un esperpento que une al llamado Instituto Universitario de las Artes Plásticas Armando Reverón (Iuesapar), el Instituto Universitario de Danza (Iudanza), el Instituto Universitario de Teatro (Iudet) y el Instituto Universitario de Música (Iudem), todos, por decir lo menos, de dudosa reputación. Es una forma de convertir a los alumnos de esos colegios en cómplices del asesinato del Ateneo de Caracas. Cómplices que son víctimas de la política aberrante del gobierno en materia cultural, puesto que están condenados a no progresar jamás en un medio ahogado, oscurantista y mediocre.
Pero, a menos que usen la fuerza policial y encierren en mazmorras, como las de la Seguridad Nacional, que estaban cerca del Ateneo geográficamente, a todos los artistas e intelectuales de Caracas relacionados con el Ateneo de Caracas, no van a poder destruirlo. El Ateneo funcionará en casa particulares, funcionará en la calle, luchará y vivirá, porque tiene con qué.
Apenas anunciado el abusivo robo de su sede, se produjo la primera acción en defensa no sólo del Ateneo de Caracas, sino de la cultura venezolana: la creación del “Frente de Resistencia Cultural José Ignacio Cabrujas”. Ante una prensa interesada, en el acto en que se anunció su creación, Tulio Hernández dejó muy claro que la lucha apenas comienza: “Si la cúpula cívico-militar aprendió a gobernar totalitariamente en medio de un contexto de simulación institucional, -dijo- la disidencia tiene que aprender a responder en condiciones diametralmente análogas, la resistencia democrática, me gustaría llamarla”. (…) “Este zarpazo significa lo que significó para la libertad de expresión el cierre de RCTV y lo que significó para la democracia el nombramiento de Jacqueline Faría como autoridad única del Distrito Capital". Y no hay que olvidar que la brutal acción fascista del gobierno contra RCTV significó el inicio de una resistencia más seria y más coordinada contra el régimen del teniente coronel Chávez Frías. Eso permite pensar que el zarpazo contra el Ateneo implicará una resistencia más sólida por parte de la verdadera inteligencia venezolana, lo que a la larga nos permitirá tumbar, definitivamente, el Muro de Berlín convertido en Muro de Caracas.
El pésimo gobierno del teniente coronel Chávez Frías pretende que la cultura venezolana muera. La ha herido en varias partes y querría que el golpe final fuera el cierre del Ateneo de Caracas. Querría, pues, ver la agonía de la cultura venezolana como un paso previo a su muerte. Pero se equivoca: la palabra “agonía” (del Griego αγωνία, “el sufrimiento extremo") no significa final. Significa lucha, combate, y de la misma raíz griega viene la palabra protagonista (πρωταγωνιστής, protagonistes), “el que actúa la primer parte, actor jefe”. Y todo esto implica que, con el abusivo acto contra el Ateneo, el gobierno antidemocrático ha tocado una fibra muy sensible. Lo mejor de la inteligencia venezolana ha asumido, con la creación del “Frente de Resistencia Cultural José Ignacio Cabrujas”, el papel de protagonista en la lucha contra el totalitarismo, contra la oscuridad, contra el atraso y por un país definitivamente mejor. Y su cuartel general, para hablar en términos que el bárbaro quizás conozca: es el Ateneo de Caracas.
3 comentarios
Antes del amanecer experimentamos lo más oscuro de la noche. El ataque a la Libertad de Expresión con el cierre de Radio Ccas TV, las groceras amenazas a Globovisión y a todos los medios independientes, el ataque a la Democracia con la imposición de la Faría y el ataque a la Cultura con el robo del Ateneo y la amenaza de una Educación ideologizada, toca la fibra más profunda de todos los que consideramos la Libertad como Valor supremo e inclaudicable. El régimen está desnudo y la Resistencia Democrática está viva y vibrante.Gracias por el artículo
Eduardo: uno de tus mejores artículos: te felicito. Y ahora, porque no tengo tiempo para ser breve, permíteme que juegue un poco con algunas palabras. “Cultura,” Su significado nos puede llevar al campo, a la agricultura, el cultivo de los campos. O a la educación, a la puericultura, a lo que se dedicaba Sócrates y una de las razones por la cual los atenienses lo condenaron a morir. ¡Los ATENIENSES, amigo Eduardo, condenaron Sócrates! ¿Qué puede sorprendernos de un Hugo Chávez cuya educación cívica es nula comparada con los conciudadanos del filósofo griego? “Cultura,” cultivo, hacer que algo crezca; en este caso, servir de abono para que crezca la NACIƠN. Otra palabra que implica vida y crecimiento, del Latín “nascere, nasci”, dar a luz, nacer. Hablamos de PATRIOTAS, que con su sangre nutren a ese organismo VIVO que se llama PATRIA y que siempre hay que cultivar. Como hicieron los atenienses, el dictraidor actual condena a muerte todo lo que da vida a la NACION. Le dio un primer machetazo a la PATRIA con su fallido golpe contra el Poder Ejecutivo elegido por sus conciudadanos. Hace más de una década el dictraidor, sin consideración alguna por los deseos del Poder Legislativo del pueblo, declaró moribunda la Constitución NACIONal y posteriormente le dio muerte. En menos de una década Chávez destruyó lo que habíamos logrado en cuatro. De los restos de lo que era una nación soberana y protectora de sus hijos, Chávez los ha vendido o regalado para beneficiarse a sí mismo: una traición narcisista como pocas ha habido. El dictraidor nos ha retrotraído a los tiempos de Odiseo a quien Agamenon tildara de “hēdulogos dēmocharistes”, o sea, “el pico de plata que satisface al pueblo con su retórica para ganarse su apoyo.”
Afortunadamente el dictraidor no podrá matar la cultura nacional. Se trata de una fuerza o energía espiritual que vivifica al país: por ser espiritual y vivificante, un asesino no es capaz de entender lo que es la cultura pues no comprende los vocablos “espiritual” ni “vivificante.” Recibe un abrazo, Gonzalo Palacios Galindo
pero se van a tener que aguantar porque ningun adeco o copeyano volvera a la presidencia, por venezuela desperto para siempre y el teasçtro ahora es del pueblo el que no tiene pagar una entrada costosa...que lastima me da la gente que estan egoista que quieren que la gente marginada se que quede en ese termino y globovision es un canal qie enferma la mentes de las personas enfermas










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