| « Ursúa, de William Ospina | Confesión de parte » |
La Plaza Bolívar
por Alberto Lossada SardiPasando por la Plaza Bolívar me llamó la atención un anciano, que, acompañado por su perro, miraba, absorto, los alrededores. No aguanté la curiosidad y me acerqué a él preguntando qué era lo que tanto le llamaba la atención, y, educadamente, me dijo, con el sonido de un levísimo acento español de clase alta:
-“Yo nací aquí, en esta ciudad, pero los avatares de la vida me llevaron a pasar la mayor parte de mi vida fuera de ella, y es, ahora, una ciudad totalmente distinta para mí. Y, sinceramente, no me acostumbro. Aunque aquí, donde me ve, aparento muchos más años de los que realmente debería tener, el peso de una vida llena de complicaciones y luchas me ha envejecido de tal modo, caballero. ¿Y usted, también es de aquí?….”
-“Si, de los pocos caraqueños que quedamos. Esta es, hoy por hoy, una ciudad en la cual abundan los del interior y las más variopintas nacionalidades…”
-“Perdón, caballero, ¿qué quiere decir con ‘del interior’?”
Tomándolo por un español “asimilado” (ya que lo sabía nacido aquí) le dije:
-“Lo que en España llamarían provincianos…”
-“¡Ah, entiendo!”. “Y esta estatua es de ¿Bolívar? ¿no es así?”
-“Así es, mi buen señor. Nuestro Padre de la Patria. Lástima que cayó como símbolo de una ideología política que, para más, es extraña a nuestros principios”
-“Perdón, pero no comprendo. ¿Tendría la gentileza de explicármelo?”
-“La verdad es que nos llevaría demasiado tiempo hacerlo, pero déjeme abreviarle diciendo que el actual régimen es seudo-marxista y ‘bolivariano’. ¿Cómo justificar la mezcla de nuestro Libertador con el hombre que más denostó de él? No lo sé, no lo entiendo, como no entiendo la mayor parte de las locuras que pasan en el país por estos días”
-“Mire, ese señor que entra en aquella casa de color amarillo rodeado de tanta gente, ¿es alguien muy importante?”
Alcancé a ver a Nicolás Maduro y su nube de guardaespaldas entrando en la Cancillería…
-“Bueno, él cree que sí, pero la tomadura de pelo con él es general. Hasta sus copartidarios lo hacen objeto de sus chanzas, y la gente que viene con él son sus guardaespaldas”
-“Pero, si es el Canciller, ¿no es un político muy importante? ¿Y con tantos guardaespaldas?”
-“No sé si ahora lo sea, pero de chofer de Metrobus, esos autobuses que seguramente habrá visto, verdes o grises, pasó a diputado, de allí a Presidente de la Asamblea y ahora es Canciller…”
-“¿Un chofer de autobús? Pero, ¿qué preparación tiene, en qué se ha destacado?”
-“Hasta ahora, en hacer lo que le ordene el jefe sin hacer preguntas y sin objeciones morales”
-“¿El jefe?, ¿qué quiere decir?”
-“El presidente, buen hombre. Hugo Chávez…”
-“¿Por acaso, será uno que lleva un blusón rojo por fuera, que habla mucho y no dice nada y que, aparte del mal talante, ofrece el fuego del infierno a quien no esté con él?”
-“Eeese messmo..”
-“Pero, ¿Bolívar no les alertó de la anarquía que sería un gobierno de la pardocracia?”
-“Sí, pero resulta que, según Chávez, aparte de que nunca ha hablado de eso, Bolívar era negro, o, al menos, mulato o pardo, de Birongo…”
-“¡Pardiez, me cachis en la mar salada! ¿Y de dónde sacó eso?”
-“Demagogia, buen hombre, pura demagogia. Pan y circo para el pueblo. Y eso no es nada, anunció hace unos días que Bolívar fue asesinado y que le habían obsequiado un mechón de su cabello que iba a mandar a analizar para saber con cuál veneno había sido”
-“Pero si es bien sabido de qué murió….”
-“Bueno, vaya usted y, si consigue acercársele, trate de decírselo”
-“¿Y el Congreso no tiene nada que decir?”
-“Congreso, no, Asamblea Legislativa, y la Presidente es la mujer de Maduro, que, trabajando de administrativa en la policía científica logró graduarse de abogada y ése es el “premio” que le dieron”
-“Pero”, dijo el anciano y noté que temblaba, a mi parecer, de ira, “entonces este país se fue a las puertas de Hades o a umbríos sitios del Tenaro o Caronte, del Aqueronte, lo visita para asegurarse de que paguen el viaje… Le agradezco, caballero, la gentileza que ha tenido para con este pobre anciano, ahora más anciano que antes, pues si esto es un brevísimo recuento de lo que vivimos, no deseo oír el resto. Con su debida venia me retiro, pues debo hacer algunas cosillas…”
-“Pero no me ha dicho su nombre, buen hombre, ¿con quién he tenido el gusto?”
-“No es importante, caballero, aún cuando alguna vez”, me dijo guiñándome el ojo, ”en algunas correrías amorosas me llamaban Pepito, por mi segundo nombre”
-“¿Y el primero?”
-“Ya le dije, no es importante. Sólo le digo que Neruda dijo que despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo….”
Quedé estupefacto. ¿Sería posible que el anciano fuera…? y me volví a verlo, pero ya se alejaba y oí, claramente, cuando, con una voz melancólica, decía al perro:
“Vámonos, Cenizo, he arado en el mar….”
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
5 comentarios
Alberto, te felicito por este excelente artículo tuyo que debería ser leído y ponderado por todos los venezolanos y todos los extranjeros que vivimos en esta Tierra de Gracia.Un abrazo,
José Eugenio
Lo más triste es que quienes no estamos con el proceso, hasta hemos perdido el orgullo de ser venezolanos. Yo ya no lo siento. Me da vergüenza, más bien, saberme de acá, nacido en esta ciudad tan amada y odiada a la vez, en este país que prefiere, en su mayoría, no absoluta pero mayoría al fin, comer ahora sin importarle qué nos deparará el futuro de un derroche peor que el del "boom" petrolero de los años 70. Ahora el derroche ni siquiera es hacia la gente de adentro. Ahora el derroche es institucional y hacia afuera, hacia otros países, a quienes entregamos el dinero, el petróleo y el orgullo como dádivas para ganar favores y miradas ciegas a los desmanes que se están cometiendo acá. Malditos los países y los líderes que aceptan dádivas del gobierno a sabiendas de que son robadas al pueblo del que vienen. Malditos los que se lucran ilegalmente a costa del patrimonio de la empresa para la que trabajan, especialmente si son del Estado. Maldito el que acepta el regalo que compra su conciencia y se deja amarrar por el dinero manchado de las lágrimas de los que dejan los asesinados por el hampa, o por las de quienes ven a sus familiares morir en hospitales que no poseen recursos para funcionar, o de los niños a quienes se les está robando el futuro a punta de mala educación y deformación de sus ideas por mantener una revolución parásita del pueblo, que sólo engorda y perpetua a quienes la idean y la manejan.Malditos, en fin, quienes hacen esto con la conciencia de estar asesinando a todo un país, y sin que les importe más que su propio beneficio.
En el silencio nocturno del Panteón Nacional seguro podremos escuchar el llanto de los próceres que formaron esta Patria. Y los aullidos de Cenizo en la Plaza Bolívar.
Qué tristeza debemos sufrir ahora quienes pensamos que tenemos algo de conciencia.
Alberto: Muy bueno tu artículo. Por tener tus ojos [literarios] fijos en el Viejo, no viste al “que lleva un blusón rojo por fuera” entrar a la plaza. Cenizo lo olfateó y condujo a su amo fuera del peligro que se acercaba, así podría vivir unos años más en el corazón de sus compatriotas. Gonzalo Palacios G.
Muy buen artículo, puedo decirte que es uno de los mejores que he leido y son muchos, me llena de tristeza el viejito no entendiendo las cosas que suceden en el pais y que en verdad nadie lo sabe tampoco, me conmovió. Felicitaciones por excelente artículo Alberto, saludos.Nancy Rosas Mata.
Excelente articulo, de verdad que da para reflexionar muchas cosas










Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Ultimos Comentarios