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Las piernas abiertas de América Latina
por Eduardo Casanova¡Qué fácil es prostituirse para una mujer! Es suficiente con abrir las piernas, cerrar los ojos y dejar que el macho haga lo que le dé la gana. Tiene sus riesgos, claro, el Sida, las otras enfermedades, una puñalada trapera. Pero es mucho más fácil que estudiar una profesión y ejercerla, o que trabajar honradamente de sol a sol, o llevar una familia o hacer vida en pareja. La que se decide por ese camino fácil necesita, claro está, un chulo, cabrón, proxeneta, cafisho, gigoló o como quiera que los llamen, personajes que han sido definidos como “agentes administrativos y de administración en el mercado de intercambio sexual, que suelen prestar seguridad y protección a las putas”. Y no otra cosa son personajes como los Castro de Cuba, los Ortega de Nicaragua, los Kirchner de Argentina, los Chávez de Venezuela, los Correa de Ecuador, los Morales de Bolivia, los Funes de El Salvador, los Lula Da Silva de Brasil, y hasta hace nada los Zelaya de Honduras. Y también los demás, los de Colombia, de Costa Rica, de México, de Guatemala, de Perú, de Uruguay, de Paraguay, de República Dominicana y todos los demás. Porque la política latinoamericana no es otra cosa que una puta, que se vende al mejor postor y no trabaja, sino que pretende aprovecharse de su condición de mujer y hasta de sus encantos femeninos. Y se ofrece a los Estados Unidos y a los países de Europa y de Asia, los ricos, para recibir dinero a cambio de sus favores sexuales. Y claro que los Estados Unidos y a los países de Europa y de Asia, los ricos, tienen culpa al aceptar ese comercio fácil, bastante más fácil que una conquista amorosa, pero no tienen toda esa culpa que les atribuyen Galeano y otros defensores de los cabrones, o, si se quiere, los cobrones (los Castro de Cuba, los Kirchner de Argentina, los Chávez de Venezuela, los Correa de Ecuador, los Morales de Bolivia, los Funes de El Salvador, los Lula Da Silva de Brasil, y hasta hace nada los Zelaya de Honduras y todos los demás). Por eso hay que hablar de las piernas abiertas de América Latina, no de las venas. Lo triste es que quienes padecen esa falta absoluta de esfuerzo y de honestidad, son los hijos de la política latinoamericana, los pueblos, que por no rechazar a su madre y a los proxenetas que la explotan, se convierten en unos verdaderos hijos de puta. Duélale a quien le pique lo que les duela y lo que les pique.
3 comentarios
....la verdadera similitud desde México hasta la Patagonia en Argentina, no solo es el idioma que hablamos el español, sino no entender lo que significa "vivir en democracia".
Vivir en democracia es respetar la constitución. La constitución para nosotros los latinoamericanos es para hacerla y violarla a
la medida que el gobierno de turno le parezca.(Lillian Kerdel Vegas 25/06/2009)
Siempre pensé que el trabajo de puta no era fácil, aunque no hubiera que estudiar nada para ejercerlo. Sólo se deja uno entrar en la vorágine de la necesidad, especialmente a la edad en que la mayoría comienza, y ese ciclón absorbe todo ímpetu vital y las ganas de seguir adelante y mejorar. Hombre o mujer, no importa. Especialmente sabiendo que cuando se comienza a ejercer esa profesión no se es una persona con criterio (excepciones habrá) sino un infante absolutamente maleable u "obligable" a ejercer esa actividad.El punto es que estoy de acuerdo en el tema de la prostitución de las energías, de las ideas y del propio país a favor de quien puede pagar y en beneficio de quien cobra, del proxeneta que administra. Lo malo es que es nuestro c... (con perdón) el que es violado constantemente. Nuestro c... en forma de petróleo, de recursos, de dignidad, de las riquezas que tenemos de las que ya no tenemos soberanía porque nos la han robado y no la hemos sabido defender.
Guardando las distancias acerca de la voluntariedad sobre ejercer el putismo y la supuesta facilidad femenina para estos menesteres, y en un acto de resarcimiento o de desagravio a la dignidad de la mujer, debo decir que, si bien el concepto lo entiendo y lo comparto, y comparto también la indignación de sentirme prostituido sin disfrute ni compensación, me ofendí con la manera de plantearlo.
Sin embargo, no lo culpo. No puedo, pues todos nosotros somos las putas obligadas de esta cuerda de proxenetas, chulos y aprovechados que están haciéndose ricos a costa de nosotros y nuestro país, de nuestra soberanía y nuestra dignidad. Y de los otros aprovechados que se hacen de la vista ciega y se aprovechan de las putas que somos sin importar si nos gusta o no porque, qué más da, tienen su beneficio y el dinero les da el permiso de disfrutarlo.
¿Qué podemos hacer? ¿Usted, que es más sabio que yo, lo sabe? ¿Alguien con dignidad y honestidad lo sabe? ¿Y alguien lo ha dicho y yo no lo he escuchado o no sé entenderlo? Porque el desespero me agobia y me ciega, y vivo ahogado, temiendo que cierren la empresa en la que trabajo, y que los extras que hago dejen de venderse, y que no tenga cómo poder alimentar y educar a mis hijos en mi país.
Si ud. lo sabe, por favor, déjeme saberlo. Quiero hacer algo más que sembrar en mis hijos mis prejuicios, no sea que venga un gorila, pero de los de acá, a sembrarles los suyos.
Con mucho respeto,
HM.










"¡…ño!" Gonzalo Palacios G.
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