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« AmantesLa soberbia del caído »

Coda

por Eduardo Casanova

El Paraíso Burlado

(Venezuela desde 1498 hasta 2008)

II

El Paraíso en Llamas

(Venezuela durante la Guerra de Independencia)

Coda

Durante su dolorosa agonía, que más que agonía fue una entrega final, Simón Bolívar se dejó dominar por una tristeza mayor que toda la Cordillera de los Andes. Una tristeza que lo mató el 17 de diciembre de 1830, poco después del nacimiento de lo que hoy conocemos como Venezuela. Se dio cuenta de que había fracasado. Había obtenido, a sangre y fuego literalmente, la libertad política de los habitantes de buena parte del Continente y había influido grandemente en que la consiguieran también habitantes de otras partes de la antigua América española. Pero sabía que todo se había quedado a medio camino, y que la inmensa mayoría de los habitantes de esas regiones estaba condenada a vivir mal, a vivir en medio de una horrible pobreza, que los haría tristes. En Angostura había dicho “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”, y con su fracaso seguirían siendo las primeras necesidades de todos los habitantes de esta parte del mundo y de sus descendientes. La libertad política que para ellos obtuvo de muy poco vale sin la libertad económica, sin la libertad total, y a medio camino, como supo que dejaba a los pueblos, ni la una ni la otra era posible. Sólo serían posibles, ambas, si todos los pueblos de la antigua América española se convirtieran en un solo país, grande y fuerte, bien gobernado, capaz de enfrentar y vencer al gran país que en la América inglesa si supo nacer como una sola gran nación, y que, inevitablemente, trataría de aplastar a los pueblos desunidos del Sur.
Lo que no sabía, porque no contaba con las armas intelectuales para entenderlo, es que su trabajo se había quedado a medio camino en otro campo esencial: la Venezuela que emergió de las llamas, la que se separó de Colombia después de que por el esfuerzo de Bolívar y de la inmensa mayoría de los integrantes de la clase dominante, la de los mantuanos, se logró la Independencia, no era diferente de la Venezuela perteneciente a la corona española. No era una república proveniente de la voluntad de un pueblo, sino de las armas de un ejército, y eso la condenaba a ser lo que desde entonces ha sido. Como lo observó Carlos Irazábal, el más importante de los analistas marxistas que se han ocupado del tema, “(el proceso colonial) desembocó en la guerra de emancipación cuya victoria entrañó para España la pérdida del poder político pero sin que la dilatada contienda transformase las relaciones de producción social vigentes durante la época de la sujeción hispánica” (Venezuela esclava y feudal, Reedición de El Ateneo de Caracas, Caracas, 1980, p. 21). Es decir, lo que se hizo fue cambiar la estructura política de manos y ponerla, posiblemente, en manos menos expertas aunque más cercanas al medio, pero sin cambiar la otra gran causa de los problemas del país: la estructura económica.
En buena parte, por eso dijo que había arado en el mar. Por eso se comparó a Cristo y a Don Quijote como majadero. Supo desde el primer instante que el Paraíso que ayudó a quemar no podría convertirse en un verdadero Paraíso, y terminaría, como hasta ahora ha sido, convertido en un Paraíso desperdiciado.

BIBLIOGRAFÍA:

ÁLVAREZ GARCÍA, Marcos, y Antonio J. A. MARTINS, Simón Bolívar en Europa, una crónica comentada, Centro de Estudios de América Latina, Instituto de Sociología, Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, 1983.
BENCOMO BARRIOS, Héctor, Campaña de Carabobo, 1821, Edición del Ministerio de Defensa, Caracas, Venezuela, 1971.
BLANCO, José Félix y Ramón AZPÚRUA, Documentos para la Historia de la vida pública del Libertador, 2ª. Edición ampliada, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela, 1979.
BOLÍVAR, Simón, Obras Completas, Ministerio de Educación de los Estados Unidos de Venezuela, Editorial Lex, La Habana, Cuba, 1947.
DE ARMAS CHITTY, J. A., Caracas, Origen y Trayectoria de una Ciudad, Fundación Creole, Caracas, Venezuela, 1957.
DÍAZ, José Domingo, Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, Academia Nacional de la Historia, Sesquicentenario de la Independencia, Caracas, Venezuela, 1960.
DUARTE LEVEL, Lino, Cuadros de la Historia Militar y Civil de Venezuela, Biblioteca Ayacucho, Editorial América, Madrid, España, 1917.
GÁLVEZ, Manuel. Don Francisco de Miranda. El más universal de los americanos. Emecé Editores, Buenos Aires, Argentina, 1946.
GASPARINI, Graziano, en: Gasparini, Graziano y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su Arquitectura, Fundación Fina Gómez, Caracas, Venezuela, 1969.
GRISANTI, Ángel, Vida ejemplar del Gran Mariscal de Ayacucho, Ediciones del Ministerio de Educación, Dirección de Cultura y Bellas Artes, Caracas, Venezuela, 1952.
HEREDIA, José Francisco (el Regente), Memorias sobre las revoluciones de Venezuela, Librería de Garnier Hermanos, París, Francia, 1895.
IRAZÁBAL, Carlos, Venezuela esclava y feudal, Reedición de El Ateneo de Caracas, Caracas, 1980.
LECUNA, Vicente, Crónica Razonada de las guerras de Bolívar, The Colonial Press Inc., New York, USA, 1950.
MIJARES, Augusto, El Libertador, Segunda Edición, Editorial Arte, Caracas, Venezuela, 1965.
MÓLLER, Carlos M., Crónica de Caracas, Nº 32, Enero-Marzo de 1957, Caracas, Venezuela.
O’LEARY, Daniel Florencio, Cartas de Sucre al Libertador (1820-1830), Biblioteca Ayacucho, Editorial América, Madrid, 1919.
_______Memorias, Narración, Imprenta Nacional, Caracas, 1952.
PÁEZ, José Antonio, Autobiografía del general José Antonio Páez, Edición de Petróleos de Venezuela, C. A., Caracas, Venezuela, 1990.
POLANCO ALCÁNTARA, Tomás, Francisco de Miranda ¿Ulises, don Juan o don Quijote?, Edición Patrocinada por Vencemos, Caracas, Venezuela, 1997.
QUINTERO, Inés, El último marqués, Francisco Rodríguez del oro 1761-1851, Fundación Bigott, Bigotteca, Serie Historia, Caracas, Venezuela, 2005.
RODRÍGUEZ, Manuel Alfredo, Bolívar en Guayana, 3ª. Edición aumentada, Editorial Cejota, Caracas, Venezuela.
SUCRE, Luis Alberto, Gobernadores y Capitanes Generales de Venezuela, Segunda Edición (reimpresión), Cuatricentenario de Caracas, Caracas, Venezuela, 1964.

Aquí termina el segundo libro, “El Paraíso en llamas". La semana próxima empieza el tercer y último tomo, “El Paraíso Desperdiciado", que narra la vida de Venezuela desde 1830 hasta nuestros días, un verdadero mosaico de situaciones que va de lo grotesco a lo sublime.

Capítulos Publicados:

El Paraíso Partido
(Venezuela antes de la Independencia)

Obertura
El Sonido de las Sombras
El Topetazo
El Tanteo por Oriente
El Tanteo por Occidente
Tirano de Sombra y Fuego
La atracción del centro
El Viaje al Edén
El día de Caracas
La Agonía de Occidente
Los viajeros forzados
El gobierno de papel
El Blanco Tejido de las Ro­jas
Los primeros pasos del Quijote
La Luz de los Sonidos
El Sonido de la Luz
Llegaron los Bolívar
Archipiélago de Colores
Ciudad por Cárcel
La Pequeña Torre Amable
La Casa del Saber
De Guipúzcoa Viene un Barco Cargado de…
De Fiestas y de Locuras
Las Nueve Musas
Los hombres de ruana y de frío
Por España, contra España…
Cuando Humboldt y Mozart estuvieron en Caracas
También llegaron los Sucre
De Masones y Papisos
El padre de todas las patrias
Final de Fiesta

El Paraíso en Llamas
(Venezuela durante la Guerra de Independencia)

Obertura
La primera estrella fugaz
La Alborada de los Trágicos
Los niños felices
El paseo de los muertos
La óptica del otro
Aprendices de brujos
Los Santos Inocentes
La Niña recién nacida
La isla que nunca fue
La seguna estrella, menos fugaz
La primera Sociedad
La Niña enferma
La otra villa rival
La Carta sobre la mesa
La niña muerta
El héroe de la película
Un Bolívar, ida y vuelta
El malo de la película
El circo de Belcebú
La Campaña Abominable
Las dificultades del hombre
El héroe local
El Infierno desde adentro
Los días del Purgatorio
“De la Gloria los orbes están llenos”
El santo de América
En la cumbre de la guerra y de la paz
Tiempos de júbilo
El comienzo del fin
La inquieta paz de los cementerios
La etérea puerta del Limbo
El limbo y el laberinto
El verdadero fin de la fiesta
El alegre triunfo de la muerte
Coda

 

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