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La punta del Panteón
por Eduardo Casanova
El sábado 12 tembló, y la punta del Panteón Nacional se dobló. Dejó de apuntar hacia arriba y empezó a apuntar hacia un lado. Ocupa el lugar en donde estaba la Ermita de la Santísima Trinidad, construida entre 1744 y 1783 y destruida por el terremoto de 1812 y sobre cuyas ruinas un ingeniero Solano levantó un nuevo edificio, que en 1874 Antonio Guzmán Blanco convirtió en Panteón Nacional. Pero tampoco es el edificio de Guzmán, pues en 1910, por el Centenario de la Independencia, el gobierno de Juan Vicente Gómez le hizo algunos cariños, que se convirtieron en una verdadera transformación a raíz del centenario de la muerte de Bolívar (1830), cuando el arquitecto español Manuel Mujica Millán (Vitoria, España, 1897 – Mérida, Venezuela, 1962) le quitó por completo el falso gótico guzmancista que se convirtió en falso barroco de proporciones casi monumentales, con una torre central más alta, que es la de la punta doblada. Una punta doblada que se convirtió en la noticia que destaca la prensa, y que seguramente se va a convertir el objeto de especulaciones religiosas, como lo fue el terremoto de 1812, que además de tumbar el templo de marras terminó con la Primera República venezolana. ¿Terminará este temblor con la Quinta? Debería, a juzgar por lo que estamos viviendo. Por la ruina del país, y hasta por la inconsciencia que padecemos. ¿Cómo puede ser la noticia importante la punta del Panteón en un país en el que más del 70% de las viviendas son de alto riesgo y pueden generar una tragedia espantosa si hay otro terremoto como el de 1812? ¿Cómo puede reseñarse que se dobló la punta del Panteón cuando diariamente se doblan los espinazos de un montón de muertos arrasados por la inseguridad? Inseguridad, muerte, miseria, pobreza, y un gobierno criminal que desperdicia millones de dólares para que un teniente coronel fascista y golpista alimente su desproporcionado ego y gaste lo que se necesita para sanar el país en armas y en alfombras rojas. No digo yo la punta del Panteón, que se doblen todas las puntas del país, pero que termine la pesadilla del pésimo gobierno que ha padecido la pobre Venezuela. Que se doble, que se parta, que desaparezca la punta del Panteón. Y no sea la punta nada más, que todos los muertos ilustres salgan de sus tinieblas a darle luz al pueblo venezolano para que, todos a una, echen por fin del poder a quien nunca debió ejercerlo, porque lo ha contaminado, y ha dañado en forma irreparable el porvenir de la patria. No solamente la punta: toda ella, y el porvenir, además.
2 comentarios
Querido primo:La punta de la torre del Panteón no se dobló son los próceres que piden AUXILIO. Un abrazo,
Rafael
"No solamente la punta:toda ella,
y el porvenir,
además"
Lillian










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