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“RAFAEL VEGAS”
por Eduardo Casanova
Rafael, Vegas, un nombre y un apellido. Un nombre y un apellido que fueron importantísimos para Venezuela. Y para mí. Y que forman el título de mi libro más reciente, publicado por la Biblioteca Biográfica Venezolana, de El Nacional (N° 104), que ya está en la mayoría de las buenas librerías de todo el país. La escribí por sugerencia de una excelente amiga: Diana Zuloaga, que estuvo muy cerca del Doctor Vegas y llegó a ser Directora del Colegio Santiago de León de Caracas. Me escribió el 29 de junio de 2008. Me planteaba que yo era “la persona adecuada” para escribir la biografía del gran hombre que en diciembre de ese año cumpliría cien años. “Me consta lo cerca que estuviste del Dr. Vegas y lo mucho que conversaste con él”, escribió, y agregó que más de una vez comentó con el Doctor Vegas nuestras largas conversaciones, en las que prácticamente me contó su vida. Y es verdad. A Rafael Vegas prácticamente lo adopté como padre a partir de 1954, cuando mi padre se fue de nuestra familia, y lo importante es que el Doctor Vegas me respondió adoptándome casi como su hijo varón, y en muchas oportunidades lo demostró. Salvo el tiempo que estuve en el extranjero (entre 1964 y fines de 1970) me reuní con él muchísimas veces. Aunque ya no estudiaba en el Colegio, lo visitaba con toda la frecuencia que me era posible, como se visita a un padre. Y entre enero de 1971 y diciembre de 1973 (cuando murió) nos vimos casi un par de veces por semana, salvo en las vacaciones. Y en muchas ocasiones conversábamos por tres o cuatro horas. Un día, poco antes de su muerte, entre chistes y veras me dijo que yo era el único ser humano que podría escribir su biografía, porque con nadie había hablado tanto como conmigo. Por eso acepté casi de inmediato la invitación de Diana. Pensé en investigar y, sobre todo, en buscar varios apoyos, como el “reportaje biográfico” que sobre Vegas escribió Arístides Bastidas, o el libro “Rafael Vegas y la Infancia Abandonada en Venezuela. 1938-1950” (recopilación de textos escritos o inspirados por el Doctor Vegas, hecha en 1985 por la Psiquiatra María Abigaíl Salgado, que también trabajó con él y fue su amiga), así como dos o tres tomos en los que se trate de la educación y la infancia en Venezuela y, quizás, algún libro que me permitiera averiguar lo más posible sobre las familias Vegas y Sánchez. Pero Diana, mujer excepcionalmente inteligente, me asomó la idea de que no leyera ni un solo libro para escribir el mío. Y acepté el reto de hacerlo prácticamente de memoria. En realidad tuve que buscar algún apoyo escrito, pero la gran mayoría del texto la escribí sin otro sustento que el recuerdo muy claro que conservo de esas conversaciones. Como bien dice Simón Alberto Consalvi en la nota de contratapa del libro: “Eduardo Casanova estuvo muy cerca del personaje cuya vida relata, y de ahí el tono de intimidad con el cual dibuja el perfil del gran venezolano que fue Rafael Vegas”. Le agradezco sinceramente esas palabras. Al fin y al cabo lo que he hecho no es otra cosa que seguir al pie de la letra lo que me enseñó siempre mi verdadero maestro, mi padre adoptado. En estos tiempos de absurda confusión, en los que el bien parece haber sido derrotado por el mal, le ofrezco a la sociedad un retrato de uno de los hombres cuyo ejemplo, cuya memoria, puede lograr que el bien termine imponiéndose y que por fin se acabe la pesadilla que vive Venezuela. Una pesadilla que en buena parte se debe a que el país dejó de recorrer los caminos que trazó Rafael Vegas.
2 comentarios
Querido Eduardo, no te imaginas lo emocionada que me encuentro al saber que muy pronto podré leer tu libro sobre mi tío Rafael.Nadie mejor que tu para hacerlo y es por eso mismo que tengo taaaaaaaantas ganas de leerlo y disfrutar así del personaje tan querido y especial que fue para mi mi tío Rafael, hermano menor de mi mamá.
Estoy segura del éxito que tendrá y me siento muy orgullosa de ti, por haber podido realizar tan linda y especial tarea.
Un beeeeeeeeeeeeeeesooooooote
Lillian
He leído casi en su totalidad el hermoso libro homenaje de Eduardo Casanova, dedicado a Rafael Vegas. Hay personajes de nuestra historia de enorme valía que son desconocidos por la mayoría, sobre todo por jóvenes, y es el interés legítimo y patriota de un venezolano ejemplar como Eduardo Cssanova, el que descubre a otro valor como Rafael Vegas.Recomiendo la lectura de la biografía en tono de esperanza que nos presenta Eduardo. Es un libro para estimular lo nuestro y proclamarlo.
Mi felicitación a Eduardo Casanova por este homenaje tan bien presentado, sin adornos ni halagos falsos.
Un abrazo, Alejo.










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