| « Una pifia inexplicable | Por capricho del rey de la caca » |
"La respuesta está flotando en el viento"
por Alberto Lossada Sardi
Por una de esas extrañas casualidades, y como tales inexplicables, escuchaba dos canciones de protesta de los años 60 cuando entró un correo con imágenes del juicio sumario y ejecución de aquellos siniestros personajes de fines del siglo XX llamados Nicolae y Elena Ceasescu. Sabrá el buen Dios por qué razón asocié las imágenes con la letra de las canciones y se repetía el estribillo de ambas en mi mente. La una dice (con la debida venia y recordando aquello de ‘traduttore, tradittore’) “¿cuándo aprenderán…?” y la otra “la respuesta está flotando en el viento”.
Viene al caso esto porque es algo que se ha venido repitiendo ad nauseam: un dictador que cree haber encontrado la solución perfecta para eternizarse, la respuesta tajante y feroz, en un momento determinado, de un pueblo harto de mentiras, abusos, estratagemas y demás locuras, y, finalmente, las lamentaciones, excusas y protestas de buena fe del dictador derribado que en muchos casos termina siendo ejecutado. Y es allí donde entra el primer estribillo: “¿cuándo aprenderán…?” (en el original: “when will they ever learn?”).
No escapa Latinoamérica a este sino. Basta con hojear las páginas de nuestra historia y tenemos, por ejemplo, el caso más feroz de todos: el de Gualberto Villarroel en Bolivia. Depuesto en julio de 1946 por una turba, fue asesinado por ésta en el palacio presidencial y luego colgado de un poste en la Plaza Murillo de La Paz junto con tres de sus allegados. Y, obviamente, de este “ejemplo” nadie ha aprendido. Valga señalar que Villarroel llegó al poder en un golpe de estado en diciembre de 1943 (en 1945 triunfó en elecciones para Presidente), héroe de la Guerra del Chaco y en olor de multitudes, las mismas que, posteriormente, lo colgaron, asesinado, del poste.
Un recorrido por nuestro continente en estos días nos revela que siguen sin aprenderse las lecciones; en Honduras un payaso de triste figura, pretende eternizarse contra viento y marea, con el agravante de que cuenta con el apoyo de los colegas que pretenden lo mismo y de los que, encendidos los ojos por una lluvia de dólares, aceptan formar parte de esta Corte de los Milagros; en Bolivia, un insignificante lacayo de un poder más elevado hace y deshace locuras al ritmo de los huaynos y yaravíes; en Argentina, un dúo dinámico ha tenido un éxito indescriptible arruinando totalmente la economía de ese país, cosa que hasta hace pocos años parecía imposible; en Ecuador, el único con un preparación adecuada a las funciones que ejerce parece comenzar a darse cuenta de cómo funciona un país y ha tomado una discreta distancia de su mentor; en Paraguay, un Obispo venido a menos no ha podido hacer más por culpa de sus propios pecados en un país eminentemente religioso; en Nicaragua, un ególatra frustrado por su propia incapacidad se arropa con la cobija que, cree, le protegerá cuando el fin se le presente de sopetón. De este reparto de ineptos, ignaros y resentidos, se salvan, hasta ahora, el Presidente de El Salvador, Funes, que ha demostrado una discreción y ponderación que nadie esperaba, y el gran triunfador de todos: Luíz Inácio da Silva, Lula. A la sombra de su colega, nuestro comandante, ha hecho los negocios más fabulosos que hubiera podido hacer jamás Brasil con nuestro país, y, de paso, convirtiéndose en la voz representante de América Latina ante Washington; el líder continental que aspiraba ser nuestro coma andante. Ni siquiera asomo el nombre de Cuba por lo evidente.
En el caso nuestro es verdaderamente impresionante la ligereza con que se toman las cosas del Teniente Coronel. En días pasados, hablando sobre la crisis del agua, habló de jacuzzis y enseguida soltó “¿qué comunismo es ése…?”. ¿Algún medio le ha dedicado más de una línea o algunos segundos a esta confesión de parte? Sí, ya sé, “no vale, yo no creo…, será que se equivocó…” ¿Después de diez años? Hay que hacer un verdadero esfuerzo para limitarse a llamarlos “ingenuos”… ¿Es que necesitan oírlo más claro? Sí, comunismo, dijo COMUNISMO. Las cosas que dice se toman como descubrimientos trascendentales para la existencia del país: “los ricos llenan sus piscinas con ¡AGUA POTABLE!” ¡Eureka…! ¡Qué crueles e infames son los ricos!, y corre de boca en boca el hecho. Me permitiría preguntarle al coma andante, ¿es que usted se bañaría en una piscina llena de aguas negras? La piscina del Círculo Militar, por cierto bastante grande y sin acceso para el pueblo, ¿se llena con aguas servidas o de desagües cloacales? ¿O es agua potable tratada con cloro…? Denuncia “formalmente” que la meta de la oposición, de ganar las parlamentarias del año entrante, es “sacarme del poder”. ¡Eureka! ¡Es que de eso, justamente, se trata! Si no, no se llamaría “oposición”, y, si fuera un delito sacarlo del poder, sencillamente no habría elecciones de tipo alguno. Pero corre la voz: “la oposición lo quiere sacar del poder” ¡Qué desconsiderada es la oposición! ¡Hacerle eso a un presidente! ¡Eso no se hace! Y, de nuevo, el trópico hace daño a la memoria. Una simple pregunta: ¿qué intentó usted el 4 de febrero y contra quién? ¿Era menos válida la elección de Carlos Andrés Pérez entonces que la de usted en 1998?
¡Ahhh!, y a todas estas, ¿qué hacen los “oposicionistas? ¿Pendientes de estas cosas…? No, por supuesto que “sacrificándose” por el pueblo para poder repartir los cargos “salidores” de la Asamblea y negados a presentar un frente unido con candidatos únicos de oposición porque los partidos “no pueden perder espacios” ni “abdicar de su ideología”. Y no quieren darse cuenta que tan solo el 9% de la población apoya a la suma de todos los partidos de oposición, ni quieren ver que, cuando baja Chávez en las encuestas, bajan ellos también y los únicos que crecen son los ni-nis. ¿No se han preguntado por qué será? ¡Estupendo! Saque cada partido su tarjeta, cuéntense y, cuando el PSUV capture los 2/3 anunciados por Chávez, creen una comisión para estudiar tanto el “fraude” (que no dudo que alegarán al rompe) como el por qué fracasaron candidatos tan distinguidos.
Ya para finalizar, me pregunto, refiriéndome a todos los mencionados, ¿cuándo aprenderán? Y, tristemente, caigo en que la respuesta está flotando en el viento…, “the answer is blowin’ in the wind…”
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
3 comentarios
Alberto: una vez más haces un excelente análisis de la situación política y económica de “Nuestra América”, para recordar a Martí. Lamentablemente el cuadro que nos ofreces en “La respuesta está…” es peor que el del gran Cubano. Y si bien es posible dañarte intelectualmente con esta comparación, lo que planteas en tu artículo es más grave y triste que la visión de Bolívar del Continente Americano en su Carta de Jamaica. No cabe duda: el mal que el Dictraidor le ha causado a Venezuela y a los pueblos americanos supera todo lo negativo a que El Libertador nos alertara en su carta profética. Recibe un saludo de tu amigo, Gonzalo Palacios G.
Penetrante análisis amigo Lossada. Poco que agregar. Tal vez que en lo respecta a Venezuela la respuesta seguirá gravitando, hasta que este vacio de una verdadera oposición sea llenado por un grupo, que conjure los demonios a fuerza de talento, preparación, ética, compromiso y sacrificio, cinco aspectos que no aparecen por ningún lado actualemnte. Su exposición, tristemente cierta, es el acta de defunción de toda una clase dirigente. La respuesta debe ser tomada del aire y arrojada hacia el futuro. Se necesita ese grupo y su acción multiplicadora.Un gran saludo,
José Alberto Medina Molero
Para que la "respuesta no quede flotando en el viento" quienes tienen que ponerse de acuerdo es la bendita Oposicion y digo bendita porque en verdad ya no hay en quien creer, no llegan a un acuerdo y cada vez vamos al fondo, al abismo y el coma andante no puede salirse con la suya nuevamente, entonces, que hay que hacer, buscar UNIDAD, UNIDAD Señores de la Oposicion y veremos nuevamente una Venezuela triunfadora y ya, la respuesta no estará flotando en el viento. Muy buen artículo amigo Alberto, excelente y vamos pá lante, tu amiga Nancy Rosas










Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Ultimos Comentarios