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A partir del sábado (19 de junio de 2010) Literanova publicará, semanalmente, el Ensayo titulado “Cómo hacer una novela”, de Eduardo Casanova, en el que ofrecerá a los lectores no sólo un método para escribir novelas, sino varias informaciones literarias sobre ese género literario.
4.- Para escribir una novela
Lo primero que se necesita para escribir una novela, además de haber leído muchas y saber, sin asomo de duda, lo que es una novela, es la voluntad de hacerla. O, como vimos antes, la audacia. Si no se tiene voluntad y no se es audaz, lo mejor es ni siquiera intentarlo. Porque para ser novelista hay que trabajar mucho sin esperar demasiado y, sobre todo, hay ser muy constante, y cuidado si hasta terco. No es un trabajo fácil en absoluto. Una persona inconstante podrá escribir muchos versos, y hasta cuentos, pero no novelas ni verdaderos ensayos, que necesitan investigación, paciencia, capacidad de vencer obstáculos y una vocación muy definida. Así como la capacidad de vivir vidas ajenas y narrarlas como si fuesen propias. Desde luego que el dominio del idioma es un requisito insalvable, a menos que se cuente con buenos correctores y una cierta dosis de deshonestidad. Conozco más de un caso en el que el autor de una novela apeló a los servicios de una o más personas para que corrigieran sus originales, y sin embargo, publicada la obra, ni siquiera mencionaron a esos coautores que le salvaron la vida. Y entre los que conozco hay algunos que tuvieron grandes éxitos. Pero no es a ese tipo de gente al que quiero dirigir este ensayo. Preferiría que si alguien se guía por mis orientaciones, ese alguien sea lo suficientemente honesto como para renunciar a la empresa si no domina el arte de escribir. No pretendo que no cometa errores de ortografía o de sintaxis, sino que cometa pocos, tan pocos como para que un corrector profesional los enmiende sin demasiado esfuerzo.
Cuando digo que para escribir una novela se requiere investigación es porque una de las características de una buena novela, de una novela de calidad, es la verosimilitud. Los personajes y los ambientes deben ser creíbles, sin importar que el tema lo sea o no. Y para que los personajes y los ambientes sean creíbles, el escritor tiene que averiguar todo lo posible sobre ellos, tiene que interiorizarlos y “verlos” por completo, de modo de reproducirlos a la perfección en negro sobre blanco. Y eso no debe limitarse a la novela histórica, en donde los personajes deben ser parecidos a como fueron en la vida real, sino a todo tipo de novela, así se trate de las que manejan los temas más fantásticos e irreales. Recuérdese que lo determinante en la novela es los personajes, que deben ser “vistos” y “oídos” por los lectores como si en verdad los hubiese visto y oído en la vida real. Y, por lo tanto, un personaje no bien estructurado difícilmente puede funcionar en una buena novela. Y para que un personaje esté bien estructurado, el novelista debe haberse familiarizado de verdad con todas sus características y sus circunstancias, lo cual requiere de mucha investigación y, por lo general, mucha lectura.
Pero entremos de una vez por todas en lo que podríamos llamar el método para hacer una novela.
La idea germinal:
Para desarrollar el método que arbitrariamente y a lo Unamuno llamamos “ovíparo”, lo primero que hay que hacer es un proyecto que contenga la trama, sin complicaciones, es decir, de algo así como una idea germinal, que puede ser una simple frase: “La historia y destrucción de un pueblo provinciano por una falsa revolución”. Esas doce palabras son más que suficientes para arrancar. Ya sabemos que tenemos que narrar la historia de un pequeño pueblo de provincia, que en el caso de La Rabolución se va a ubicar en la costa central de Venezuela, en el estado Aragua (en donde pasé parte de mi infancia, por allá por la década de 1940, y parte de mi madurez (entre 1980 y 1984). Pero en este caso concreto no vamos a hablar de Venezuela ni de Aragua ni de Caracas ni de Maracay, sino de la República Bolivariana de El Dorado, del estado Artierra, de Guanoco y de Caracay, y el pueblecito costero, cercano a Cañamare (no Ocumare, sino Cañamare) se va a llamar Guayacuy (y no Cuyagua). Eso, por cierto, nos obliga a hacer un “Nomenclátor”, que contenga las equivalencias de los nombres, no sólo geográficos, sino también de los de las personas reales, puesto que los caracteres suelen tener, como en la pintura, “modelos”. Pero en este caso no voy a hacer público el Nomenclátor, para no descubrir las identidades de los personajes que me “modelaron” involuntariamente para mis personajes, sino que voy a pasar directamente al Proyecto, y después voy a desarrollarlo. De modo que quienes lean este trabajo van a entrar directamente a la geografía imaginaria de su ambientación, tal como los lectores de la novela propiamente dicha. También debo advertir que “Guayacuy” en lo único en lo que puede parecerse a la auténtica Cuyagua es en el nombre. Guayacuy no pretende reproducirse ni parecerse a lugar alguno, es una invención en todas sus partes, una invención mía, hecha a partir de personajes y espacios que no existen sino en mi imaginación, aunque haya decidido ubicar la aldea en la zona de Ocumare de la Costa, Cata y Cuyagua, que conozco bien. Se trata, pues, de un sitio absolutamente ficticio, creado por mí para contener la trama y los personajes de la novela, que son también imaginarios, pues tomar a una persona real como “modelo” para un personaje de novela no implica, por lo general, que se copie su psicología, sino sus características físicas, a pesar de las ideas (muy erradas) del médico y criminalista italiano Cesare Lombroso (1835-1909), que hablaba de una relación directa e inevitable entre el físico de una persona y su comportamiento criminal (lo que implicaría, de ser cierto, que todo lo que una persona hace está predeterminado por sus características físicas). Pero volvamos al desarrollo del método. Ya sabemos cuál es la idea global que va a desarrollarse en la novela. Y de inmediato pasados al Proyecto en sí.
El Proyecto:
En general, un Proyecto no debe ser nada largo. Es suficiente con una cuartilla normal (23 líneas a doble espacio, en máquina o en computadora) o, al lo sumo, una cuartilla y media o dos. Y cuidado si es suficiente con menos. Es el primer desarrollo de la Idea Germinal, sobre el cual se inventarán los personajes y que va a ser subdividido para llegar a los fragmentos que se convertirán en capítulos.
En este caso, el Proyecto es el siguiente:
“Es la historia del pueblo llamado Guayacuy, en las costas del estado Artierra, de El Dorado, muy cerca de Cañamare de la Costa. Se trata de un pequeño valle que puede parecerse al cráter de un volcán casi a nivel del mar, pues está rodeado por cerros altos al sur, dos pequeñas cadenas colinas algo abruptas al este y al oeste, y otra pequeña cadena de colinas al norte. Tanto en la del oeste como en la del norte hay, abras (una en cada una) que permiten el acceso. La del norte es la salida de un pequeño río que el que le da el nombre al lugar. El pequeño valle es dividido en dos propiedades cuando el presidente de El Dorado, inmediatamente después de la guerra de la independencia, dona sus tierras a dos personajes muy distintos que sirvieron a sus órdenes, un general de montoneras y uno que fue intendente de tropa. El de montoneras arma un pequeño ejército, que será la población de su pueblo, y se impone al otro, que no puede entrar a sus tierras sino a través del de montoneras. Así nace el pueblo de Guayacuy, que se desarrolla a partir del cultivo de cacao cuando su fundador –el de montoneras– termina quitándole al otro todo y estableciendo en las tierras del otro un poblado de esclavos. Sus descendientes no sólo desarrollan la siembra de cacao, sino que terminan creando una fábrica de chocolates que tiene mucho éxito. Traen técnicos del extranjero, y el pueblo se convierte en un sitio idílico, heredado por el verdadero protagonista, médico descendiente directo del fundador. Hasta que gana las elecciones un teniente coronel golpista, y llega al pueblo un Jefe Civil que es un desastre, y que no puede hablar de “revolución” por su media lengua, razón por la cual habla de “revó lución”. El Jefe Civil, después de que el gobierno cae por unos días y él huye, regresa aparentemente amansado, pero pronto cambia y decreta la revolución, se apropia de la finca de cacao y de la fábrica de chocolate, y ambas quedan destrozadas, por lo cual el pueblo entero se arruina, y aunque deben llevarse al Jefe Civil, finalmente no hay forma de recuperar lo perdido y el pueblo deja de existir.”
(La única modificación hecha sobre este Proyecto es el cambio de “Revó Lución” en dos palabras a “Rabolución” en una sola, que se produjo durante las revisiones posteriores, ya escrita la novela, de aquí en adelante usaré únicamente “Rabolución”).
A partir de este Proyecto general, se ubican los personajes de alguna importancia: el presidente de El Dorado, es el general José Antonio Zafio, el general de montonera es Olegario Langley, alias el Cunaguaro, el otro propietario es Serafín Coqueto; hay varios Langley, descendientes directos del primero, y varios Coqueto; el último propietario es Bartolomé Langley, el Jefe Civil es Uásinton Peroles, y así sucesivamente. A cada uno se le hace una brevísima ficha, por ejemplo:
“General José Antonio Zafio, alias El Taita Zafio, héroe de la Independencia que terminó dominando por completo el territorio de El Dorado, y que cuando se disolvió la Gran Colombia se convirtió el primer Presidente de El Dorado. Dado a dividir a sus seguidores para poder controlarlos.”
“General Olegario Langley, alias El Cunaguaro. Hijo natural de un “pelucón” con una mestiza de apellido Langley, de piel blanca y venida de las islas inglesas. Olegario a los veinte años se hizo soldado de la independencia porque su padre natural era realista. Se alistó en un grupo de guerrilleros que seguía al general José Antonio Zafio, que desde el principio notó que el joven Langley era especial y lo prohijó. A Langley se le conoció como el Cunaguaro Langley, por sus chillidos en combate.”
“Bartolomé Langley, protagonista, médico, último propietario de la finca de cacao y de la fábrica de chocolate. Estudia en Caracay y en Guanoco. En vez de ejercer en la capital regresa con su esposa a Guayacuy, en donde después de un período de felicidad le toca enfrentar las barbaridades de la revolución local.”
“Uásinton Peroles”, hijo de una costurera de Caracay a quien llaman La Rompetelas, hija a su vez de un cura, y que nombró a su hijo por George Washington, por el sonido del apellido, porque no sabía leer. Uásinton, después de un gran fracaso en Caracay, llega como Jede Civil a Guayacuy, y proclama de “Revó Lución”, con lo que termina por destruir el pueblo.”
Y así sucesivamente.
Luego, mientras se subdivida el Proyecto, se irán inventando los personajes secundarios. En este caso, el General Zafio, aunque no es tan importante en la novela, se crea con el Proyecto para que se entienda bien el nacimiento del pueblo.
Capítulos publicados de CÓMO HACER UNA NOVELA
1.- Antemateria
2.- ¿Qué es una novela?
3.- Clasificación o Tipología de la novela
4.- Para escribir una novela
Excelente ensayo, en mi oficio de correctora de estilo he visto baste amasijos incoherentes, he trabajado más de la cuenta en ellos y, en una oportunidad, hasta un autor dijo que yo le había dañado su libro, afirmación que me costó mi puesto en una editorial.
Que libros tan elegantes tiene este autor eduardo casanova, de verdad que no lo conocia, y es de un pais hermano de colombia, que bueno poder leer su obra y su narrativa.adolfo
Se puede decir de ambas maneras. Es una zona equívoca del idioma. "Lo" determinante es singular, por lo tanto se debería decir "es", pero "los" personajes son varios, por lo que es plural, por lo tanto se debería decir "son". Se convierte, pues, en cuestión de gusto. Gracias por la visita y el comentario. Este mensaje tiene 1 cometario esperando moderación...
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