Categoría: Alberto Lossada Sardi
La hora del cansancio
por Alberto LOSSADA SARDISi no me cansé ya, estoy llegando al punto. Sencillamente, no puede ser. No puede ser que este pueblo, pretencioso y creído, arrogante, acepte las decisiones de un desquiciado mental como quien oye llover y sin inmutarse en lo más mínimo. ¿Qué clase de gente somos…? ¿Tenemos algo de dignidad, de amor a la Patria, de decencia? ¿Cómo podemos tolerar a lambucios de la talla de José Antonio Abreu y llenarnos la boca llamándolo “gloria de la música” mientras le rinde pleitesía al dictraidor, él, que hasta ministro fue en la IV república? ¿A los cientos de ladrones totalmente visibles y descarados que pululan por las cloacas del gobierno chavista? ¿A “funcionarios” cuya única función es complacer al Nerón de turno mientras tañe la lira? ¿A hampones armados por el gobierno para cumplir funciones de tropa de asalto? ¿Cómo podemos coexistir de manera tan tranquila con ladrones, traficantes, hampones, inmorales y lacras? ¿Cómo podemos tolerar todo lo que vemos y está tan descaradamente visible cuando el Poder Inmoral se burla en nuestras propias caras diciendo que “no hay pruebas”…? Y no, no me refiero al pueblo, ese mismo en cuyo nombre se cometen las peores atrocidades; me refiero a la gente educada, pensante y, supondría uno, de una formación moral adecuada…
Por el otro lado, una dizque “oposición” cuyo único norte pareciera ser ocupar alguna curul, asegurar su bienestar personal y seguir alegando que nada puede hacer. ¿O es que el crecimiento innegable de los Ni-nis no les dice nada? Un 55% no quiere saber nada ni de Chávez ni de la oposición, disimulado bajo el eufemismo de que “no somos políticos”. ¿Qué hay que hacer en este país para que las lecciones se aprendan? ¿O es que la oposición es tan imbécil como para creer que serán respetados por ser titulares de una curul? En cuanto nuestro “líder máximo” diga “hasta aquí llegó el jueguito”, tendrán que salir corriendo, tal cual tantos de ellos mismos anteriormente. ¿Pretenden jugar a la democracia por las reglas que no respeta el cubanoide? Verdaderamente, es el nuestro un campo muy fértil para psiquiatras y psicólogos… ¿Seguiremos con las marchitas? Creo que sí; no hay neuronas para inventar algo más efectivo. Y eso por no hablar de los acomodaticios que piensan que su futuro es buscar un modus vivendi con el gobierno para asegurar sus comodidades sin siquiera echar una mirada a la manera en que cumple su palabra el régimen; ni de aquellos “dirigentes” que piensan que es el pueblo la carne de cañón sobre cuyos cadáveres llegarán en moto a Miraflores…
Una reciente decisión del T. S. J. dictamina que debe ser “investigado” quién denuncie al Presidente. ¿Algún comentario de su parte, caballeros? No, por supuesto, como todo, hay que dejarlo pasar por debajo de la mesa mientras buscamos lo verdaderamente importante: los candidatos. Al paso en que vamos, ¿candidatos a qué…? ¿Alguien ha tomado en cuenta las incongruencias del Divino Maestro para utilizarlas en su contra? No, ni pensarlo, son chistes de mal gusto que hay que celebrarlos, chabacanos como somos. Se nos estrangula la provisión de alimentos de Colombia por problemas ideológicos, pero, a punto de estallar el problema eléctrico en su propia cara, el Coma-andante alega que “las plantas no tienen ideología” y las compramos ¡al Imperio!, y se estudia la oferta de electricidad ¡de Colombia!. ¿Sus comentarios, señores “oposicionistas”? ¿Alguien se ha tomado la molestia de averiguar qué es “El Niño” o indagar por su nombre formal “Oscilación Sureña El Niño”? Desearía que algún experto en la materia me explicara la relación que tiene un fenómeno del Pacífico Sur de América del Sur con la costa caribeña del norte del mismo continente y, de haberla, ¿por qué no sufren, actualmente, sus efectos Perú y Chile, que son los países afectados por la Corriente de Humboldt…?
Lamentable y trágicamente, a nuestro país lo hemos dejado convertir en un inmenso cuartel donde su coma-andante da una orden y hay que cumplirla independientemente de que sea legal, constitucional, lógica o coherente. Si a su hija se le ocurre que el caballo del escudo no le gusta, pues se cambia y punto. Si se antoja de la propiedad de alguien, “¡exprópiese!” y todos tan panchos… Una profunda lástima por los dueños y hasta ahí… ¿Tendremos sangre en las venas…? ¡Y cómo exigen solidaridad los indiferentes cuando son afectados! Aguantamos insultos, improperios, abusos, ofensas “estoicamente” y nadie se planta a decir cuatro verdades como debe ser…, claro, ¿y cómo hacerlo? ¿para verse solo ante la satrapía…? (y estoico hay que ser de verdad para no vomitar ante las sinvergüenzuras que escriben seres amorales como el tal JVR). A la hora de exigir, todos lo hacen, pero nadie se arriesga… Es muy duro perder el “contratico”, el “carguito” o la posibilidad de “algún negocito”… Y líbreme el Señor de quienes hacemos públicas estas quejas. Quintacolumnista, provocador, antipartido, infiltrado. Esos son los adjetivos más suaves que merecemos.
Mientras no se llegue a un nivel de consenso, deseos de salir de esta triste y lóbrega noche y sacrificio personal, como fue el caso en Chile para provocar la salida de Pinochet, nada lograremos. Los intereses personales y económicos privan sobre la Patria. Todo este tiempo ha sido, y me duele muchísimo decirlo, perdido por falta de voluntad. En el mejor de los casos, será, acaso, aquel famoso “no vale, yo no creo” de Orlando Urdaneta. En el peor de ellos, no quiero ni imaginármelo…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Como embaucar a un "bravo pueblo"
por Alberto LOSSADA SARDIDebo reconocer que tuve que recurrir al Diccionario de la Real Academia en búsqueda de una palabra que pudiera expresar lo que siento en estos momentos. Lo más cercano que llegué fue a “anonadado” y, a pesar de todo lo que implica, ni siquiera comienza a explicar mi sentimiento. Busqué “bochorno” e, igualmente quedé corto con sus definiciones, por lo que simple y llanamente, detuve mi búsqueda y trataré de expresarlo con más palabras de las que hubiera querido hacerlo.
Estamos ante el fin de un país tal como lo conocimos. Ya no cabe duda alguna del designio asolador del energúmeno que, en mala hora para la Patria, fue escogido para regir su destino. La destrucción es total, lenta pero segura, y de ella no se salva nada ni nadie. Personas, comercios, industrias, escoja usted, amigo lector lo que desee, son llevados por delante sin miramientos, atropellados, sometidos, vejados, ¡y nadie hace nada…!
Acabamos de presenciar la devaluación (en nada más ni nada menos que un 100%) de nuestra moneda, y lo único que surge, como respuesta de algún tipo, es una complicada formulación de los economistas sobre PIB, PNB, inflación, acceso al dólar, etc. que, si de por sí no es fácil de entender por parte de una clase educada y relativamente bien preparada, nada dice a los estratos más bajos de nuestra sociedad que raramente verán, ni mucho menos necesitarán, un dólar en sus manos. No son ellos los angustiados por el recorte de sus viajes a Miami, Aruba o Europa. Pero más grave aún resulta que, en medio de tantas elucubraciones, se obvie la explicación más sencilla: dinero para la campaña electoral. Dinero que es una exigencia vital para el régimen amebiásico que sufrimos todos los venezolanos, pues no confía, ni siquiera, en su nueva ley electoral, la alteración de las circunscripciones o las rectoras recién estrenadas.
Es vergonzoso oír las declaraciones de los tales Giordani y Cabezas: “hay que exportar y estas medidas son alicientes para ello”; “esto es en pro de la integración regional; no es solo comprar, vamos a venderles también”. ¿Y qué será lo que le vamos a vender y a quién? No dejó de aparecer una de las eminencias grises del desgobierno señalando que las medidas eran propicias para estimular la venta de cacao y café. ¿Producido en las unidades agrícolas colectivas? ¿Sabrán que el circo Tihany está en Caracas y buscan un “chambita” de payaso?
Dicho esto, y como primer punto, me hubiera gustado oír un pronunciamiento único de la tan cacareada “Mesa del Unidad” que diera frente a esta mal disimulada barbaridad. Pero comprendo que es más importante el sacrificio que hacen escogiendo a los candidatos para las próximas elecciones legislativas en beneficio de este pueblo.
Es sabido que uno de los puntos clave en que apoya su fuerza un régimen de este tipo (véase Cuba, Nicaragua, etc.) es doblegando a la población con demostraciones de “fuerza”. Es así como parte del patrón franquiciado lo constituye la regulación de la electricidad y el agua. Quien haya pasado por Nicaragua durante el primer desgobierno de Ortega recordará los famosos días sin agua en que se llenaban las bañeras o poncheras el día antes para enfrentar los requerimientos del aseo y la alimentación, entre otros, del día siguiente. Y también recordarán los cortes diarios de electricidad de seis y más horas. Aún cuando desconozco personalmente el caso de Cuba, tengo entendido que es por los mismos niveles. Y así, nos llega la hora a este país de la “viveza criolla”, de los que “se las saben todas” y que no son, en realidad, más que un hatajo de pendejos vanidosos y llenos de sí mismos. Y, por supuesto, ¿cómo iba a ser diferente?, tampoco hay un pronunciamiento serio, estudiado por parte de aquellos que se sacrifican por nuestro bien porque en la Asamblea lograrán ser oídos y podrán poner al gobierno en su lugar…
Es cierto, el energúmeno embaucó como quiso a un “bravo pueblo” que se acostó a dormir sobre laureles ajenos, pero también lo han hecho, y con tan poca o menos vergüenza, “dirigentes” en quienes se había confiado y que creíamos que darían la cara cumpliendo su papel: dirigir al pueblo en contra de sus verdugos. Y no menos culpa tiene ese “bravo pueblo” que se asombra con lo que pasa a su alrededor pero no actúa al respecto y que sólo se hace sentir –exigiendo solidaridad- cuando lo suyo es tocado. Cantaba Atahualpa Yupanqui:
Las penas y las vaquitas,
Se van por la misma senda,
Las penas son de nosotros,
Las vaquitas son ajenas.
En Venezuela, las vaquitas son de nosotros y las penas son ajenas…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Escrito nauseabundo
por Alberto LOSSADA SARDI
“Quienes no tienen moral, y poco les importa
trabajar con la mentira para tapar su colosal
mediocridad y carencia de escrúpulos, optaron
durante estos días por reventar la cloaca
de su propia miseria y esparcir el detritus
que circula por ella”… ¿Fiel descripción?
No recuerdo jamás haber sentido tanto asco en mi vida como el que sentí al leer un nauseabundo escrito del tal José Vicente Rangel. Nunca me hubiese podido imaginar hasta dónde sería capaz de llegar el descaro y el cinismo de alguien que, para desgracia nuestra, malocupó cargos que tradicionalmente fueron desempeñados por personas con méritos para ello. Si bien es cierto que bastantes comentarios negativos suscitaba con señalamientos que hacía en su programa dominical y los rumores que abundaban sobre su persona y su “modus operandi” no eran, por ser piadoso, muy positivos, no lo es menos que para mí fue una sorpresa inmensamente desagradable, como la que se siente al pasar por un albañal abierto.
Permítanme reproducir unas pocas líneas del tal artículo:
“Quienes no tienen moral, y poco les importa trabajar con la mentira para tapar su colosal mediocridad y carencia de escrúpulos, optaron durante estos días por reventar la cloaca de su propia miseria y esparcir el detritus que circula por ella”.
No conozco a persona alguna a quien quede mejor lo dicho que a su propio autor. En tres líneas ha definido el norte que lo ha guiado en sus pasos por la política nacional, sólo que, en este caso, aplicándolo a personas que no menciona a fin de evitar comparaciones. ¿Fiel descripción…?
“Lo que importa a estos personajes -y a quienes los financian- es disparar contra el objetivo de sus odios, sin importar para nada la verdad”.
¿Con qué cara puede este personaje hablar de los “odios” de otras personas? Bastante daño han hecho al país los suyos como para que tenga la desvergüenza de hablar de odios ajenos… Y me pregunto, ¿conocerá la palabra “verdad”?
“La respuesta a estos sujetos no puede ser otra que el refrán popular: “Todo ladrón juzga por su condición”. O sea, que el que ha sido y es ladrón; el que ha sido y es traficante; el que ha sido y es canalla, considera que los demás también lo son.
Pero no lo son, y el curso de la vida lo confirma: coloca a cada quien en su sitio.”
Creo que me debo a mí mismo una revisión total de la historia de Venezuela. Dudo mucho que en ella encuentre una confesión de parte tan clara y evidente como la que antecede. Y, más grave aún, sentencia: “coloca a cada quien en su sitio”. Y con este escrito, se coloca a sí mismo en su sitio.
Es triste ver a un ser humano llegar a su provecta edad sin tener algo positivo que amerite siquiera un recuerdo de sí mismo tras su ineluctable óbito. Y más triste aún que por esta misma causa alimente ese odio visceral que siempre lo ha caracterizado, como si los demás fueran culpables de sus reiterados errores, de su miopía política o de algún contratiempo o disgusto en su vida privada. Ya dio muestras de su carácter cuando fue asesinado su yerno. Se me ocurre que cualquier padre político, disponiendo del poder que este trasnochado tuvo (y dejó escapar) en sus manos, hubiese exigido llegar hasta el final del caso; pero no, muy lejos de ello, dejó que pasara al olvido al que se relegan las cosas poco claras.
¿Cuántas vidas, carreras y prestigios destruyó con sus “denuncias” amparado en su slogan de que su deber es denunciar, no investigar? Ahora, cuando el reloj le avisa la proximidad de la rendición de cuentas a otro nivel, adopta la actitud de quien, sorprendido infraganti en algo, comienza a gritar “¡allá va!”, creyendo que así, una vez más desprestigiando a los demás, logrará salvarse de su merecida recompensa.
Ya no me cabe duda alguna, ha escrito su obra maestra en la materia en que es más versado: el cinismo a toda prueba. ¿Qué se despierta muy temprano? Mejor sería preguntar: ¿puede dormir? El inexorable paso del tiempo lleva a las gentes de bien a recapacitar, a lamentar sus errores y a disfrutar el grato recuerdo de los éxitos. Los que no son gentes de bien simplemente rumian su odio contra quienes les impidieron abusos y atropellos. Y, que en su vasta mayoría, en nombre del “pueblo” maltrataron a ese mismo pueblo…
“ (…) el que ha sido y es ladrón; el que ha sido y es traficante; el que ha sido y es canalla, considera que los demás también lo son.
Pero no lo son, y el curso de la vida lo confirma: coloca a cada quien en su sitio.”
Es correcta la observación. Y la vida lo colocó en su sitio…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
¿Amnistía?
por Alberto LOSSADA SARDIEstupefacto, leí la siguiente noticia en un resumen de prensa del día 9 de diciembre del año en curso:
“El presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, es partidario de una amnistía para quienes participaron en el golpe de Estado contra Manuel Zelaya”.
Al respecto, esto es lo que señala el D. R. A. E. sobre “amnistía”:
amnistía.
(De amnestía).
1. f. Olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores.
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Sin duda alguna, lo que sobra en el mundo es una triste mezcla de irresponsabilidad con ignorancia. Y ante la evidencia, ¿qué se puede hacer?
Viene Honduras de una gesta invaluable para quienes creemos en la libertad, la democracia real y los valores que, a lo largo de la historia, ha defendido la raza humana. El modo valiente en que enfrentó –y triunfó- a unos asaltantes de caminos convertidos en “líderes populares” por obra y gracia de la ignorancia política de electores encandilados merece el reconocimiento de quienes verdaderamente creen en la democracia. Hasta la saciedad se ha explicado el cómo y el por qué de las decisiones tanto de la Corte Suprema como del Congreso de ese país, y se ha condenado, por igual, la expulsión del hombre del sombrero por la violación obvia a sus derechos humanos (derechos humanos, ¡cuántos delitos se cometen en tu nombre…!).
El señor Lobo, flamante vencedor de la elecciones presidenciales (NO reconocidas por unos cuantos países) no tiene mejores ideas que apoyar una “amnistía para quienes participaron en el golpe de Estado contra Manuel Zelaya” y solicitar que se deje salir a Zelaya SIN salvoconducto y SIN responder por los delitos cometidos. Primeramente, ¿qué amnistía se le puede aplicar a “quienes participaron en el golpe de Estado contra Manuel Zelaya” si es claro, en términos de la propia Constitución hondureña que no hubo tal “golpe de estado”? ¿Amnistía sin delito…?. En segundo término, le auguro una presidencia turbulenta si es que piensa que, por dejarlo salir, la “troupe” del sombrerudo dejará de crear todas la situaciones posibles para terminar su presidencia antes de tiempo en algo que SÍ sería un golpe de estado con el fin de instalar otra sucursal de la franquicia socialista del S. XXI.
Es doloroso ver como alguien encamina sus pasos hacia el matadero sin oír a quien le aconseje por el bien de su país (los cuales serán muchos, me imagino), pero a veces la soberbia y el triunfalismo no son los mejores consejeros. Me temo que va hacia un probable despeñadero por congraciarse con un mundo que ha tratado de manera insistente de acabar con la democracia en su país. Y lo más triste es que no tendrá a un Micheletti a su lado…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La lógica del S. XXI
por Alberto LOSSADA SARDIResulta difícil, por no decir imposible, tratar de entender la lógica del S. XXI como razonamiento del cacareado “Socialismo del S.XXI”. Por más que se examine de izquierda a derecha o, a su pesar, de derecha a izquierda, muy simple y llanamente no tiene ni pies ni cabeza. La dialéctica utilizada para ello es, sencillamente, incomprensible. Vayan ejemplos:
I. Los resultados de las elecciones en Honduras son inválidas e ilegítimas. ¿Razón? Una supuesta abstención del 65%. Las cifras ofrecidas por el gobierno hondureño, los observadores asistentes y los medios en general hablan de un 61% de asistencia, cifra, por demás, superior a la que eligió a la triste figura de un tragicómico hazmerreír con sueños de grandeza. Aceptando la “verdad” de la propaganda “albística”, ¿no debería, en consecuencia, nuestro bienaventurado líder decretar la inmediata disolución de una Asamblea de la República elegida por un mísero 20% de los electores votantes (y aun se comenta que la abstención rondó el 85%) y la nulidad de las leyes por ella aprobadas? ¿O es que hay dos ámbitos diferentes de aplicación de la lógica en la política del Socialismo del S. XXI?
II. Reconocer la validez de estas elecciones que, cabe señalar, no fueron inventadas por el “gobierno de facto” sino que ya se encontraban pautadas desde el gobierno del payaso sería “legitimar” el “golpe de estado”. Aceptemos la posición. Y volemos a Chile a exigir la destitución de la señora Bachelet y devolver el poder a las manos de los herederos políticos de Pinochet. ¿No se trata de eso? Las elecciones, perdidas por el dictador, legitimaron su golpe de estado. Verdaderamente se trata de una interpretación bastante novedosa y ¿avanzada? de las consecuencias de una elección.
III. De todos es sabido que los responsables de los bancos recientemente intervenidos fueron, en momentos determinados –y así consta en grabaciones de video- ensalzados por el propio bienaventurado líder como ejemplos del empresariado “socialista” que luchaba contra el capitalismo a favor del S. XXI. Y, en este momento, resulta que los caballeros Fernández Barrueco, Torres Ciliberto et al son “burgueses ricachones”. ¿De dónde? ¿De la IV República? No, líder inconmesurable, de su propia y original V República. ¿Cuándo, en qué momento se convirtieron en “burgueses ricachones”? Bajo SU gobierno, ciudadano. No antes. ¿O es que los fondos del Estado depositados en sus remedos de bancos los depositó la oposición…? Creo haber leído que el 80% de los fondos del Estado Vargas se encontraban depositados en el Banco Canarias. ¿Es verdad esto o debo ser corregido…? Gobernador García Carneiro, ¿es esto falso?
IV. Recordaba en estos días a un suegro adolorido, clamando justicia, jurando que no descansaría hasta ver que se hiciera justicia en el caso de su yerno vilmente asesinado a las puertas del colegio de su hijo. Y recordé que ese mismo suegro tuvo la oportunidad de oro de hacerlo desde su posición privilegiada como Vicepresidente de la República. ¿Y se hizo algo? Como siempre, todo quedó olvidado en el baúl de los recuerdos, como a veces llaman a las “morgues” de los diarios, o en la mala memoria de quienes no tienen interés alguno de que se hurguen los recuerdos. Pero otros sí fueron acusados y sometidos al escarnio público por alguien a quien nunca le interesó llegar al fondo del asunto. Y todos tan panchos…
¿Lógica?, ¿concordancia?, ¿socialismo del S. XXI? No, queridos lectores, el mismo olvido, el mismo poco interés y la triste aceptación, por parte de todos nosotros, de que quien manda tiene la razón…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
4 escenas del teatro de lo absurdo
por Alberto LOSSADA SARDIEscena I
Colombia decide, en conformidad con sus disposiciones constitucionales, firmar una tratado con los Estados Unidos a fin de establecer siete bases de ese país en su territorio. Dicha decisión la toma en uso de su soberanía y por razones que solo cabe a los colombianos cuestionar. Inmediatamente se alza una voz altisonante, grosera e injerencista que pretende recibir una explicación del por qué de las bases y el texto del tratado, cosas que no son de la incumbencia de tal “figura” ni, para el caso, de quien no sea colombiano y/o estadounidense.
Ante el propósito colombiano de seguir adelante con lo pactado, irrumpe en el escenario nuestro Gran Energúmeno Nacional, gritando airadamente que todo es un “plan para invadirnos”. Llena de afrentas al Presidente colombiano y amenaza con “una guerra de 100 años”, arengando a la Fuerza Armada y al pueblo en general a “prepararse para la guerra”*. Ante el cúmulo de críticas por tal conducta, una vez más se desdice, dando lo dicho por no dicho y acusando a los medios “de todo el mundo” de tener una campaña en su contra.
*”Si vis pacem para bellum” no significa “si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Significa todo lo contrario: “si quieres la paz, prepara la guerra”.
De antemano, ha cerrado las fronteras con aquel país y clausurado el comercio entre ambos. Y su vicepresidente, buen alumno suyo, declara que quienes han cerrado la frontera han sido los colombianos.
Producto de la ira que le causa ver frustrados sus planes, se devuelve e insiste en que hay que prepararse para la guerra. Ya nadie lo toma en serio ni sabe por dónde va.
Pregunta: ¿En algún momento le ha exigido Colombia que haga públicos los tratados con Rusia declarados “secretos” por la A. N.?
Escena II
En un alarde de “democracia participativa”, el P. S. U. V. va a elecciones a elegir los delegados que escogerán a los candidatos a diputados en las elecciones de 2010. De los más de 7 millones de inscritos en ese partido, solo votan 2 millones 450 mil 377 militantes, agrupados en patrullas territoriales (registradas hasta el 30 de septiembre) y sectoriales (inscritas hasta el 15 de octubre) (¿participativa…?) para elegir 772 delegados (¡ojo!, ¿”delegados” en una democracia participativa?, ¿o éstos son el más claro ejemplo de una representativa?).
De estos 2 millones 450 mil 377, según cifras del mismo partido, solo acudió a votar el 40% (980.150), cuestión que dudan los observadores, pero que, por venir del partido, las aceptaremos. La elección fue “un gran éxito”, en boca de Vanessa Davies, pero ¡oh, sorpresa!, los resultados “no tienen por qué conocerse, son cifras propias del PSUV. Esa es una información que la dirección nacional del PSUV se reserva, es su derecho soberano, igual que lo haría cualquier organización política”. ¿Comenzó el miedo…?
Otra sorpresa más espera. 772 delegados se eligieron el domingo 15, pero en nuevo y evidente alarde de “democracia participativa”, ¡Chávez se reserva el nombramiento de 228 más a dedo!
Escena III
Un desconocido dueño de un desconocido estacionamiento vehicular pasa, de la noche a la mañana, a convertirse en magnate de los transportes de carga, primero, y de la banca después. Quedan en evidencia los dueños de estacionamientos que, a lo largo de los años, se quejan de que los precios fijados por el Gobierno (cualquiera que sea) no les permiten obtener una ganancia adecuada y que compense sus costos…
En un país en que un Teniente de Fragata retirado de la Armada puede permitirse adquirir un banco y, enseguida, un elevado número de caballos purasangre de carreras, ¿por qué no puede hacer algo parecido el dueño de un estacionamiento…? Es evidente que tanto los sueldos de la Fuerza Armada, como los precios pagados por los usuarios de un estacionamiento, permiten poner en manos de quienes los reciben un caudal suficiente como para estas adquisiciones.. ¿A qué vienen las quejas entonces…?
¿O será que hay otro tipo de actividades que ignoramos?
Escena IV
Se destruye la poca actividad agrícola que existe en el país para sustituirla por lo que se ha dado en llamar la “agricultura de puertos”. Fincas, granjas, haciendas y hatos productivos son literalmente arrasados para convertirlos, en el mejor de los casos, en conucos que ni siquiera se autoabastecen. En tierras aptas para ganadería se cultivan unos cuantos metros cuadrados de yuca o cualquier otra especie que no necesite ni conocimientos ni supervisión. En tierras secularmente dedicadas a la caña de azúcar, se la arrasa para sembrar papas y demás tubérculos. El gran central azucarero CAEZ, emblema de los logros de este gobierno, ha sido arrasado varias veces por sus gerentes y hasta hoy sigue totalmente improductivo. Y eso por no hablar de los “famosos” gallineros verticales y demás inventos bolivarianos que hacen las delicias de los lectores de noticias en otras latitudes. De manera rimbombante se inauguran fábricas de papel que no producen papel, de pañales que no producen pañales, de vehículos que se ven abandonados en la ARC en los alrededores de Maracay, de tractores que no reciben los campesinos para quienes fueron creadas dichas fábricas, de celulares y computadoras (¡si no han podido con pañales, ¿computadoras?, ¿celulares?!) que aún no producen el primero de ellos. Los alimentos vienen, forzosamente, del exterior y son, por supuesto, mucho más caros que los que antaño producíamos y que en nada ayudan a ¿controlar? la inflación que nos devora. El tesoro público es un inmenso barril de donde se saca más de lo que entra. ¿Con qué se compensa?
Cuatro escenas del teatro de lo absurdo, pero pudieran ser muchísimas más. Es verdaderamente triste que haya muerto Eugène Ionesco. Solo él sería capaz de escribir esta obra…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Reminiscencias del futuro
por Alberto LOSSADA SARDIEn mi ya bien lejana infancia, me tocó asistir al colegio en Holanda, donde mi padre desempeñaba un cargo. Y por razones prácticas, era éste un colegio inglés. Se llamaba The English School. Como en todas las escuelas de la época, nos hacían memorizar interminables poemas épicos y, también, otros más adecuados a nuestra edad. De todos ellos, aun recuerdo el que acompaña este escrito por lo absurdo que, entonces, me parecía. Ruego me disculpen por no osar traducirlo, pero lo reproduzco tal cual para quienes entiendan inglés. Este es:
Topsy-Turvy World
IF the butterfly courted the bee,
And the owl the porcupine;
If churches were built in the sea,
And three times one was nine;
If the pony rode his master,
If the buttercups ate the cows,
If the cats had the dire disaster
To be worried, sir, by the mouse;
If mamma, sir, sold the baby
To a gypsy for half a crown;
If a gentleman, sir, was a lady,—
The world would be Upside-down!
If any or all of these wonders
Should ever come about,
I should not consider them blunders,
For I should be Inside-out!
William Brighty Rands (1823 - 1882 / England)
Es tan absurdo y contradictorio el poema que me costaba imaginar en qué se habría inspirado el autor para hacerlo. Hoy, 50 años más tarde, me doy cuenta que era, muy simplemente, premonitorio, y que vivo ése mundo que Rands tan bien describió.
Cuando oigo a Raúl Castro dando lecciones de “democracia” y sugiriendo el mismo embargo, a Honduras esta vez, que lleva 50 años combatiendo; al líder máximo hablando de la restitución de Zelaya porque fue electo con los votos de su pueblo y negándoselos a Ledezma sin más razones que su voluntad; a Evo hablando la cantidad de disparates que, sin pies ni cabeza larga a diestra y siniestra en nombre de la “reivindicación indígena”; a Correa negar verdades tan evidentes que habría que ser sordo, ciego y mudo para creerle, y si acaso una décima parte; a Cristina rasgándose sus toilettes de renombrados modistos por los pobres; al desaforado de Nicaragua cometiendo fraudes descarados y alegando que son el sentir del pueblo nica; al tal “mi pana” Lula inmiscuyéndose en los asuntos internos de otro país y exigiendo los privilegios diplomáticos que él mismo rechazó de facto al desconocer al nuevo gobierno de Honduras, y tantas barbaridades más que se cometen en nombre de la “democracia” –y todo esto bajo la mirada complaciente de pueblos que se autodenominan “bravos” o cualquier sinónimo de tal- , descubro a Rands como el gran visionario de la Inglaterra victoriana, aquella en que un Melgarejo en la sufrida Bolivia causó la desaparición de su país de los mapas ingleses con conductas parecidas a las de los mencionados seres.
La simple lectura de dos artículos de la Constitución hondureña, y el reconocimiento internacional de que sólo compete a los hondureños decidir sobre sus asuntos internos, hubieran bastado para evitar el triste espectáculo circense de un payaso fracasado rodeado de acólitos incultos entre las sombras de la noche. Los artículos son estos dos:
Artículo 239.
El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado.
El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública.Artículo 4.
La forma de gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.
La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es obligatoria.
La infracción de esta norma constituye delito de traición a la Patria.
¿Existe algo más claramente expresado que esto? Lo dudo. No admite “interpretaciones” siquiera. Es tajante: “la infracción constituye (…)”. No es “será imputado”, ni “irá a juicio”. Y en el caso del art. 239, “cesarán de inmediato”. No dice “tras el juicio”, ni “al ser declarado culpable”. No. “Cesarán de inmediato”. ¿Y éste no es el caso del payaso Zelaya? Al proponer la reforma (primero) y buscar reelegirse (segundo) cae, de la manera más precisa, en los supuestos enunciados. Cualquier duda podrá ser de forma, de fondo, ni pensarlo.
Las voces de los recogedádivas se alzan clamando al cielo por la “democracia”. Sí, porque en Venezuela, y Cuba, vivimos la democracia más auténtica del mundo: la del hambre, de la inseguridad, de la falta de un sistema de salud que funcione, de escuelas que formen ciudadanos y no lambucios cobramisiones y de la corrupción más flagrante vista jamás. Y siguen sin ver que las elecciones legalizan una situación, pero no necesariamente legitiman. La legitimación es cuando el elegido realiza un gobierno apegado a la Constitución, no el hecho de haber obtenido x cantidad de votos.
No puede ser que la verdadera democracia tolere que dentro de sí misma se encuentren las armas para su propia destrucción. Y se nos hace cada día más evidente que no podemos jugar por sus normas cuando las mismas son violadas día tras día con la mayor impunidad. Cuando denuncian violaciones a los derechos humanos en Honduras y exigen la presencia de la Comisión de DD. HH., olvidan que Venezuela no permitió su visita a este país. Cuando se alarman por las bombas lacrimógenas con que dispersan a manifestantes que, en números menguados, saquean comercios, pasan por alto que marchas pacíficas en nuestro país son disueltas con “gas del bueno”. Cuando se indignan por muertos o heridos en tales manifestaciones, nadie recuerda los días de abril de 2002 en nuestro país. De raíz, todo cuanto haga el gobierno de Micheletti es malo. Lo que pase aquí es bueno. El descaro del líder máximo para mentir es, simplemente, inaudito. La memoria popular, efervescente; pasado el momento, todo se olvida. Y mientras tanto, la oposición, ésa a la cual debemos “comprender”, se reúne para repartir candidaturas a curules que no ocuparán jamás con la nueva ley electoral. Sí, que no se ose criticarla, pues inmediatamente será acusado de saboteador, quintacolumnista, lancero de Bengala o prestidigitador empírico. Es sacrosanta y a toda prueba. Y los “engañados” por la robolución, ¡bienvenidos!, sin siquiera cuestionar sus actos pre-salto de talanquera.
No, definitivamente, Rands fue un genio a quien deberíamos hacerle un sentido homenaje por leernos la cartilla ¡en los 1800! Yo, muy simplemente, me niego a buscar una explicación a este estado de cosas, pues no creo que la tenga. Y algún día, antes de morir, espero, comprenderé el verdadero sentido del poema…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Masoquismo
por Alberto LOSSADA SARDI
“La venus de las pieles” (1870), escrita por el aristócrata austro-húngaro Leopold von Sacher-Masoch (27 de enero 1836, Lvov - 9 de marzo 1895, Lindheim, Frankfurt am Main) causó un gran revuelo en las costumbres sexuales de la época al revelar la existencia de conductas “clandestinas” que propendían a derivar satisfacción de la humillación, vejaciones, azotes y malos tratos en general. En dudoso homenaje a sus revelaciones, estas prácticas pasaron a ser llamadas “masoquismo”, y, por extensión, masoquismo se convirtió en el apelativo por excelencia de quienes, en situaciones de otro tipo, disfrutan de ser traicionados, engañados o maltratados en general.
En los tiempos actuales, el masoquismo parece haber ganado un lugar de prominencia en nuestro mundo político. Basta echar una simple ojeada a nuestro alrededor para ver el gozo de muchos arrastrados que disfrutan los vejámenes de su líder máximo. Bastan cinco minutos de “Aló Presidente” para ver cómo se humilla a funcionarios de “alto rango” en público y sin anestesia y cómo son sometidos al escarnio público a fin de salvaguardar la imagen del mismo líder que “es engañado” o “no le informan los problemas”. Y esto por no hablar de los ya cientos de funcionarios de todo nivel que han sido desechados cual bagazo porque simplemente cumplieron su cometido y ya no son necesarios para el “poseso”.
Pero esto no solo funciona del líder máximo hacia abajo. Es rigurosamente cierto que también es válido para el propio líder. En “El Universal” del 7-9-09 aparece la siguiente noticia:
“Brasil no derrochará dinero del petróleo. Brasilia.- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este domingo en un mensaje a la nación que ‘Brasil no saldrá como un nuevo rico’ a malgastar los recursos que puede generar la inmensa riqueza petrolera descubierta en aguas del océano Atlántico.
‘No vamos a repetir los errores de otros países’, porque ‘sabemos que la riqueza petrolera es un cuchillo de doble filo’, declaró Luna en un mensaje transmitido en cadena de radio y televisión con motivo del Día de la Independencia de Brasil, que se celebrará mañana, citó Efe.”
De manera suave, pero tajante, Lula deja saber su opinión sobre su “alto pana”. Esto, per se, tal vez no tendría mayor importancia si no estuvieran presentes, además, la manera inteligente en que también le sacó la alfombra debajo de los pies en la relación con el nuevo –para entonces- Presidente Obama, en la cual el líder máximo juraba que se convertiría en la estrella del firmamento suramericano hasta que la evidencia lo dejó como novia de pueblo; en el regaño recibido en la reciente reunión de Unasur en Bariloche en que, de manera muy inteligente Lula le hizo saber que le había hecho perder el tiempo con una bazofia extraída de ¡Google! como si fueran planes estratégicos de los EE. UU. (¡en Google, nada más y nada menos!); en las negociaciones con ese mismo país para convertirse en un suplidor confiable de petróleo en perjuicio de Venezuela y en su más reciente declaración de que no haría lo hecho por Chávez con los medios. No. El líder máximo no ha entendido nada de esto (creo que escapa a sus posibilidades) e insiste en llamarlo “mi amigo Lula” o, peor aún, “mi hermano Lula” (debe ser una familia disociada…).
Y a esto le sumamos los rotundos fracasos en los casos Zelaya, en el cual demostró el fulano Mel que si como Presidente fue nulo, como payaso es peor, y Cumbre de Unasur, en la cual dio pena ajena su posición tragicómica frente a la seriedad de los planteamientos del Presidente Uribe. El caso Zelaya, si fuera inteligente, debería borrarlo de su disco duro cerebral por vergüenza propia; sus amenazas de invadir para sacar a Micheletti o de armar a los seguidores de Zelaya (sí, a los treinta y dos o tres que tiene Zelaya) han sido enfrentadas por un hombre sereno, serio y quien ha demostrado que aún existen en nuestro continente quienes ponen los altos intereses de la Patria por encima de los mugrosos centavos que regalan los bufones. La Cumbre de Unasur no necesita ni un comentario. A plena vista está todo.
Mal hacemos en llamar a los presidentes populacheros del continente “chulos”. Su compromiso con sus respectivos países es buscar beneficios para ésos países (que lo hagan efectivamente es otra discusión). Y si hay un masoquista que disfruta en complacerlos, mal se les puede criticar. Su misión la han cumplido. Lo intolerable es que el masoquista pretenda que compartamos sus gustos.
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Un simple comentario
por Alberto LOSSADA SARDIPocas veces en mi vida he sentido la vergüenza ajena que sentí el pasado domingo* al ver la entrevista que hacía la periodista colombiana Vicky Dávila de RCN al ciudadano sin nombre.
Creo que no vale la pena hacer comentario alguno. Tal fue la debacle del anónimo ciudadano. Es sorprendente, por decir lo menos, como seres sin preparación alguna para algo más elemental que comer y respirar tienen la osadía de enfrentar, públicamente, a veteranos fogueados en un campo tan particularmente exigente (por lo menos hasta el domingo) como la política. Y digo hasta el domingo porque hoy otro miembro de ese cada vez más común fenotipo (y no es por tipo fenómeno, disculpen) bramaba, ante una reunión de alguno de esos organismos nuevos que aparecen sin justificación por manías propias de los mismos sujetos, la “obligación” que tenían de “salvar a Colombia de los soldados estadounidenses”.
A comienzos de mi carrera, hará unos 35 años, meses más, meses menos, varios colegas de diversos países latinoamericanos hacíamos un curso en una muy reconocida universidad de Estados Unidos. Uno de los puntos que se trataban en él era la democracia en América Latina (corrían los años oscuros en el Cono Sur). Fuera de la universidad, comentando entre colegas lo tratado ese día, hacía el comentario de que todo lo oído era estupendo sobre el papel, pero que era imposible aplicar la democracia (en su sentido etimológico) como pretendían los estadounidenses, haciendo tabla rasa y equiparando a todos los países, si no existía un programa o sistema educativo viable y efectivo, y que en unos 40 años, de seguir así, estaríamos viendo las consecuencias de semejante torpeza (por no decir lo que, verdaderamente, sentía).Han pasado 35 y las estamos viviendo ya.
Países de analfabetas virtuales en manos de frustrados beisbolistas que tuvieron que conformarse con administrar cantinas (en lo cual fracasaron también); de “dirigentes sindicales” que son, en realidad, líderes mediocres de montoneras más analfabetas que ellos mismos (¿será eso posible?); “comandantes guerrilleros” que nunca vieron una acción armada; ricos terratenientes engolosinados por la codicia y sigan ustedes por allí con lo que sus fantasías quieran añadir. Pero eso sí. Todos, motivados por un común denominador: el resentimiento social. La ausencia del reconocimiento social y pecuniario que creían merecer por haber tenido sus países la gloria de que hubieran nacido en ellos, los hace castigar con furia a todo aquel que haya osado desconocer sus grandezas.
¿Cómo explicar, entonces, si no, la manifiesta e insistente injerencia en asuntos internos de otros países (v. gr. Honduras) donde bajo el manto de “defensa de la democracia” (¿entendida como qué…?) esconden la megalomanía que el mismo resentimiento les ha ayudado a forjar? De acuerdo. Sé muy bien que existen muchos otros factores en este tema que, por trillado, me excuso de tocar más allá de la simple mención. Pero, ¿es por ello menos cierto lo de la megalomanía que ya abarca todo un continente y avista hasta las costas de África? (donde, de entenderse el malhablado castellano del ciudadano anónimo, ya lo tendrían de huésped permanente dictando cátedra de socialismo a los dirigentes locales, probablemente infinitamente mejor preparados que el hombre de marras).
La democracia no es un juego, señores, que se adapta a la voluntad y deseos de cada cual. Sus reglas son rígidas si queremos que funcione, pero tampoco puede aceptar en su seno que en ella se muevan, usando las herramientas que la misma les concede, quienes desean destruirla. Y esto es lo que nadie ha querido entender. Los miembros de la Mesa de Unidad, ¿dónde están? Encerrados tratando de coordinar la tarjeta única y las listas de candidatos de la oposición a las próximas legislativas. Y, antes de ello, ¿se han molestado en leer la nueva Ley Electoral para opinar si, bajo esas condiciones, valdría la pena participar en ellas? No. Es muy apetitoso el cargo de diputado e igual los beneficios que de él derivan. No me cabe duda alguna del hecho de que este gobierno debería hacer un colosal monumento a los “oposicionistas”. Gracias a ellos y a su demostrada ineptitud, lleva 10 años y algunos meses disfrutando las mieles del poder que, de haber dependido de la eficacia de sus funcionarios, hace tiempo hubiera desaparecido por muerte natural.
¿Qué democracia puede ser aquella en que los máximos dirigentes tienen que decirle al pueblo lo que es bueno para ellos manu militari? ¿O una que pretenda “salvar” a un pueblo de sí mismo? ¿Por qué toleramos a un Raúl Castro hablando de democracia en el caso Honduras? ¿Y bloquear a Honduras es bueno porque es Honduras y a Cuba malo porque es Cuba?.
Hace 35 años, en nuestra discusión llegamos a una conclusión muy dura pero muy real. Democracia sin educación equivale a libertinaje. 35 años después, está a la vista. ¿Y hay alguien que lo dude…?
* Este artículo fue escrito el día 10 de Agosto. El domingo al cual se refiere es al 8 de Agosto del 2009.
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Mirando hacia Tegucigalpa
por Alberto LOSSADA SARDI
Me pregunto, ¿a cuenta de qué tienen que dar Colombia y Honduras explicaciones de sus políticas internas, tomadas en concordancia con sus propias Constituciones, a un grupo de termocéfalos ignaros, energúmenos e injerencistas que violan las suyas a su conveniencia y antojo? ¿Desde cuándo decisiones soberanas de un país a efectos intra fronteras deben ser consultadas con mamarrachos desubicados? ¿Quién otorgó la autoridad supraconstitucional de descalificar una decisión soberana de un país a entrépitos tolerados en la misma manera en que en un circo barato se tolera a un payaso malo?
Se ha pretendido elaborar toda una doctrina sobre “golpes de estado” basados única y exclusivamente en el caso hondureño, haciéndose total abstracción de lo que, taxativamente, señala su Constitución (¿la habrán hojeado siquiera?) por una y otra parte para condenar la participación militar en un decisión de tanto el Poder Legislativo como el Judicial de aquél país que, expresamente, insta a las Fuerzas Armadas a cumplir lo allí decidido. ¿Y les vamos a decir qué es lo que pueden o no hacer en su país y según sus propias leyes?
¿Qué Colombia no puede tener bases del país de desee en su territorio? Si su Constitución lo permite, pues así será. ¿No ofrecieron nuestro país como sede de bases rusas en flagrante contravención de la nuestra? ¿Y no alegó “decisión soberana” el ciudadano sin nombre en aquella oportunidad? ¡Ahhh! Es que hay algunos que son más soberanos que otros. ¿Será eso?
¿Acaso creerá de verdad este señor que es el nuevo amo del continente y que su palabra debe ser obedecida por todos así como cree que, verdaderamente, su bodrio televisivo es visto allende fronteras? ¡Si ni siquiera sus seguidores se aguantan las peroratas de seis u ocho horas que no son más que simples repeticiones de lo dicho el anterior y el anterior y el anterior!
¿Qué injerencia le puede reclamar este ciudadano a los EE. UU. si la suya carece hasta de un lenguaje elegante?
No se equivoque, ciudadano. En política los errores suelen pagarse muy caros. Y un país pequeño en tamaño pero grande en coraje ya le dijo a usted, muy claramente, que no se metiera donde no lo habían llamado. Antes fue un Rey muy respetable y usted lo tomó a chanza. La categoría de ése Rey fue tanta que se conformó con dejarlo hablando solo en medio de la burla general. Esta vez es un pueblo entero que le grita ¡metiche! y lo pone en su lugar. Esos fuegos suelen contagiarse, y si no lo cree, pregunte a sus lacayos por las últimas encuestas. Sí, ésas que usted nunca hará públicas pero que lo hacen sudar frío y ocultarse del público por días de días. Llegó usted como un meteorito a su lugar actual. Pero no olvide que, cuando caen, los meteoritos no suben ¡nunca más!
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La Plaza Bolívar
por Alberto LOSSADA SARDIPasando por la Plaza Bolívar me llamó la atención un anciano, que, acompañado por su perro, miraba, absorto, los alrededores. No aguanté la curiosidad y me acerqué a él preguntando qué era lo que tanto le llamaba la atención, y, educadamente, me dijo, con el sonido de un levísimo acento español de clase alta:
-“Yo nací aquí, en esta ciudad, pero los avatares de la vida me llevaron a pasar la mayor parte de mi vida fuera de ella, y es, ahora, una ciudad totalmente distinta para mí. Y, sinceramente, no me acostumbro. Aunque aquí, donde me ve, aparento muchos más años de los que realmente debería tener, el peso de una vida llena de complicaciones y luchas me ha envejecido de tal modo, caballero. ¿Y usted, también es de aquí?….”
-“Si, de los pocos caraqueños que quedamos. Esta es, hoy por hoy, una ciudad en la cual abundan los del interior y las más variopintas nacionalidades…”
-“Perdón, caballero, ¿qué quiere decir con ‘del interior’?”
Tomándolo por un español “asimilado” (ya que lo sabía nacido aquí) le dije:
-“Lo que en España llamarían provincianos…”
-“¡Ah, entiendo!”. “Y esta estatua es de ¿Bolívar? ¿no es así?”
-“Así es, mi buen señor. Nuestro Padre de la Patria. Lástima que cayó como símbolo de una ideología política que, para más, es extraña a nuestros principios”
-“Perdón, pero no comprendo. ¿Tendría la gentileza de explicármelo?”
-“La verdad es que nos llevaría demasiado tiempo hacerlo, pero déjeme abreviarle diciendo que el actual régimen es seudo-marxista y ‘bolivariano’. ¿Cómo justificar la mezcla de nuestro Libertador con el hombre que más denostó de él? No lo sé, no lo entiendo, como no entiendo la mayor parte de las locuras que pasan en el país por estos días”
-“Mire, ese señor que entra en aquella casa de color amarillo rodeado de tanta gente, ¿es alguien muy importante?”
Alcancé a ver a Nicolás Maduro y su nube de guardaespaldas entrando en la Cancillería…
-“Bueno, él cree que sí, pero la tomadura de pelo con él es general. Hasta sus copartidarios lo hacen objeto de sus chanzas, y la gente que viene con él son sus guardaespaldas”
-“Pero, si es el Canciller, ¿no es un político muy importante? ¿Y con tantos guardaespaldas?”
-“No sé si ahora lo sea, pero de chofer de Metrobus, esos autobuses que seguramente habrá visto, verdes o grises, pasó a diputado, de allí a Presidente de la Asamblea y ahora es Canciller…”
-“¿Un chofer de autobús? Pero, ¿qué preparación tiene, en qué se ha destacado?”
-“Hasta ahora, en hacer lo que le ordene el jefe sin hacer preguntas y sin objeciones morales”
-“¿El jefe?, ¿qué quiere decir?”
-“El presidente, buen hombre. Hugo Chávez…”
-“¿Por acaso, será uno que lleva un blusón rojo por fuera, que habla mucho y no dice nada y que, aparte del mal talante, ofrece el fuego del infierno a quien no esté con él?”
-“Eeese messmo..”
-“Pero, ¿Bolívar no les alertó de la anarquía que sería un gobierno de la pardocracia?”
-“Sí, pero resulta que, según Chávez, aparte de que nunca ha hablado de eso, Bolívar era negro, o, al menos, mulato o pardo, de Birongo…”
-“¡Pardiez, me cachis en la mar salada! ¿Y de dónde sacó eso?”
-“Demagogia, buen hombre, pura demagogia. Pan y circo para el pueblo. Y eso no es nada, anunció hace unos días que Bolívar fue asesinado y que le habían obsequiado un mechón de su cabello que iba a mandar a analizar para saber con cuál veneno había sido”
-“Pero si es bien sabido de qué murió….”
-“Bueno, vaya usted y, si consigue acercársele, trate de decírselo”
-“¿Y el Congreso no tiene nada que decir?”
-“Congreso, no, Asamblea Legislativa, y la Presidente es la mujer de Maduro, que, trabajando de administrativa en la policía científica logró graduarse de abogada y ése es el “premio” que le dieron”
-“Pero”, dijo el anciano y noté que temblaba, a mi parecer, de ira, “entonces este país se fue a las puertas de Hades o a umbríos sitios del Tenaro o Caronte, del Aqueronte, lo visita para asegurarse de que paguen el viaje… Le agradezco, caballero, la gentileza que ha tenido para con este pobre anciano, ahora más anciano que antes, pues si esto es un brevísimo recuento de lo que vivimos, no deseo oír el resto. Con su debida venia me retiro, pues debo hacer algunas cosillas…”
-“Pero no me ha dicho su nombre, buen hombre, ¿con quién he tenido el gusto?”
-“No es importante, caballero, aún cuando alguna vez”, me dijo guiñándome el ojo, ”en algunas correrías amorosas me llamaban Pepito, por mi segundo nombre”
-“¿Y el primero?”
-“Ya le dije, no es importante. Sólo le digo que Neruda dijo que despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo….”
Quedé estupefacto. ¿Sería posible que el anciano fuera…? y me volví a verlo, pero ya se alejaba y oí, claramente, cuando, con una voz melancólica, decía al perro:
“Vámonos, Cenizo, he arado en el mar….”
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La imbecilidad
por Alberto LOSSADA SARDI
Esto de los años es una broma bien seria. La mente sigue creyendo que uno tiene 20, el cuerpo nos demuestra lo contrario y uno se va volviendo intolerante con muchas cosas y sospechoso de otras. Una de ellas, muy triste, por cierto, es que se llega a un punto en que no se sabe si uno se ha vuelto imbécil o si es que el mundo se ha llenado de imbéciles…
Viene esto al caso porque leía el otro día unas declaraciones de un tal Correa, que, aparentemente, es alguien allá en el Ecuador (perdonen, cosas de la edad). Decía el tal personaje que exigía que a Cuba se le ofrecieran excusas por haberla expulsado de la O. EE. AA. Tuve un momento de lucidez y recordé algo; ¿este no es el tal Correa que rompió relaciones con Colombia porque Colombia había invadido territorio ecuatoriano en la búsqueda de Raúl Reyes? ¿Y considera que hay que ofrecerle disculpas a Cuba por meter tropa cubana para subvertir la democracia en Venezuela? En esta, creo que gano. El imbécil no soy yo…
Un par de días después, un tal El Aissami, que me dijeron quién era pero, como comprenderán, cosas de la edad, se me olvidó, dice que Rosales tiene que a ir a tribunales a “probar su inocencia”, e insiste en ello en el caso Zuloaga. Otro rayo de luz en mi sombra me hace pensar: ¿y la presunción no es de inocencia, según las leyes?, si mal no entendí, lo que se debe probar es la culpabilidad. No, al parecer no me he vuelto tan imbécil…
Un ser humano a quien desconozco, de apellido así como Hawa, Jaua, o Hawaii, nos dice que hay que probar la propiedad de las tierras porque si no, son de la Nación, y que, por tanto los “titulares” de las tierras deben presentar la “cadena” (¿?) “titularicia” (¿?) de la propiedad. Tras un trago con unos amigos, me llega un momento de claridad y me pregunto: los bienes inmuebles que existen en la nación, ¿no están todos ellos registrados en el (valga la redundancia) Registro Público? ¿Por qué tiene que ser el “titular” quien busque lo que DEBE estar en pleno conocimiento del estado? Y, más aún, estos personajes, ¿nunca han oído hablar de una figura jurídica consagrada en nuestras Constituciones, ejercida innumerables veces y que se conoce como “usucapión” (el derecho que asiste al poseedor de buena fe por más de 20 años de reclamar la propiedad como suya)? Descanso; no creo que me haya vuelto tan imbécil como pensaba…
Asisto, vía prensa y T. V. a un bochornoso espectáculo. Alguien, (no recuerdo quién, perdonen, la edad, ya saben) invita a alguien a debatir sobre no sé qué. Hasta ahí entiendo. El convidado solicita ciertas condiciones al convidante que son plenamente aceptadas por él. Y, de repente, tras decir públicamente que no debate con ¿peloteros? clase AA por ser él grande liga, el convidante acusa, también públicamente, al convidado de no haber asistido al debate. Aquí sí me perdí. Voy en busca de algún amigo que me aclare este deprimente sainete y, sí, en efecto, no soy yo el imbécil…
Me ocurre otro tanto con lo que vive un señor Ledezma, quien fue elegido para noséqué cargo. Le pasan la aplanadora por encima, le quitan todas las funciones para las que fue electo libremente por los votantes y le nombran a alguien por encima a dedo. ¿Y un tal alcalde en el Zulia por el PSUV no dijo que se negaban a reconocer a un alcalde NO electo (el caso de un Rosales, creo que en Maracaibo, que dejó a un alcalde encargado)? No, ya me está pareciendo que no soy yo el imbécil…
Y para coronarme el desfile, aparecen unas personas que dicen que hay que “investigar los trofeos de caza” del caballero Zuloaga para “determinar si violan las leyes de caza y las ecológicas”. ¿Será que en este país hay gacelas, leones, cebras escondidos en algún lado y nunca me enteré? ¿Y las leyes no son para la protección de la fauna NACIONAL y VIVA? Dudo mucho que x cantidad de animales disecados vayan a crear un caos en el ecosistema venezolano. ¿No creen?
Definitivamente, ahora lo confirmo y quedo aliviado:
no soy yo el imbécil…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.










Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
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