Buscar

También puede buscar a través de:

Google

Recomendaciones

Este blog se visualiza mejor en los navegadores:

Opera web browser - download

Internet Explorer 7

Publicidad

¿Quién está Online?

  • Usuarios invitados: 10

User tools

powered by b2evolution free blog software

¡AVISO IMPORTANTE!

Para facilidad de nuestros lectores, a LITERANOVA también se le puede llegar a través del Link literanova.net Recomendamos agregar el sitio a sus favoritos utilizando la combinación de teclas Ctrl+D o aprovechando la función de RSS presente en la mayoría de los navegadores actualizados.

Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.

Archivos

Comentarios Recientes

Categoría: Carmen Cristina Wolf

En el barco de la escritura

por Carmen Cristina WOLF

Los seres humanos no tenemos otro apoyo ni otro refugio más que el Lenguaje y el Amor. Nos vamos haciendo, crecemos y nos construimos a través de lo que pensamos y decimos. O tenemos que conformarnos con un molde ya hecho, lo cual puede ser aburridísimo y hasta peligroso, aunque parezca cómodo, o nos damos a la tarea de construir nuestra propia embarcación. Ahondar en el ser del lenguaje permite encontrar caminos y avizorar horizontes para encarar el peor de los males de este mundo de la postmodernidad: el vacío o la pérdida de sentido de lo que nos rodea y de nuestra propia existencia.
Identificar y ahondar en los actos lingüísticos básicos, tales como decir sí o no, las declaraciones, afirmaciones, juicios, ofrecimientos, peticiones y promesas, en fin, todo lo que expresamos y callamos a cada instante, es vital para entender un poco más nuestro universo personal y desplazarnos del desconcierto a la comprensión. No hay palabras inocentes que caigan en saco roto. Toda frase construye un mundo de significados y genera acciones constructivas, comprehensivas, respetuosas, adorables o perversas. Es preferible hablar menos y reflexionar más sobre lo que pensamos y decimos. Este ejercicio puede convertirse en un juego fascinante, en un verdadero placer, al menos para mí, que no pretendo sentar cátedra en estos menesteres. Ya la vida está muy enredada últimamente para pretender algo que vaya más allá de pensar apasionadamente en las cosas.
Desde que arribé a las playas del Círculo de Escritores de Venezuela, no he hecho más que encontrar tesoros. Personas extraordinarias, con ideas y proyectos, con libros sorprendentes, y he lo he sentido como una familia. Algunos de nuestros valores se han ido físicamente, Rafael Clemente Aráiz, Elizabeth Schön, Juan Liscano, Pálmenes Yarza. Ellos nos legaron su obra y los recuerdos. Desde entonces se han sumado nuevos escritores de Venezuela y de otros países hermanos como Miembros Correspondientes.
Nuestra visión a futuro es promover y divulgar la creación, crítica e investigación de la obra de nuestros escritores; establecer alianzas con las Academias, Ateneos, Embajadas, Instituciones Culturales, Editoriales, Medios de Comunicación, Organizaciones Nacionales e Internacionales vinculadas a la Cultura; crear nuestra revista en la web; impulsar los talleres, foros, diálogos y lecturas dramatizadas y continuar la realización de los Concursos de Narrativa, Poesía, Ensayo y Crónica; defender las libertades y apoyar las organizaciones que promueven la defensa de los derechos humanos y la preservación del ambiente;
Muchísimas gracias a José Tomás Angola, Alvaro Pérez Capiello, Luis Beltrán Mago, Nora Bustamante, Laura Febres, Lidia Salas, Marisol Marrero, Magali Salazar y Anabelle Aguilar, a todo el equipo de la junta que hoy nos da paso. Y también a la revista de Eduardo Casanova, a Ficción Breve, Ala de Cuervo, Palabras Diversas, Prometeo, Lalupe.com, Letralia, PublicARTE y a los diarios impresos por su apoyo.
Con la mayor humildad y sencillez me pongo al servicio de ustedes, porque digo como Serrat en su canción: “que todo sea como está mandado … y que no mande nadie”…
Sólo es un relevo en el timón durante un tiempo, porque todos somos capitanes de nuestros barcos y de nuestra escritura, que se reúnen para apoyarse unos a los otros con el mayor afecto. Y en la búsqueda de dejar el mundo un poco mejor de los que lo encontramos, con tolerancia, comprensión por nuestros errores y apoyo en nuestros aciertos.
Bienvenidos Amigos de la nueva Junta en quienes depositamos la mayor confianza por sus valores humanos y su inteligencia
Muchas gracias.

Palabras pronunciadas en el acto de presentación de la nueva Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com

 

Add to Google

Emily Dickinson: existencia vivida en el poema

por Carmen Cristina WOLF
“¿Qué daría por ver su rostro?
Daría mi vida, naturalmente.”

Emily Dickinson nació en Massachussets, en 1830. No escribía para deslumbrar a nadie, ponerse de moda ni obtener algún premio. No se exhibió en los salones. Se guardaba en casa, viviendo, no aparentando que vivía. Escribiendo, no aparentando escribir.
Fue su elección, tan válida como cualquier otra, o tal vez fueron las circunstancias que la llevaron a una existencia casi solitaria. No obstante, su soledad no la esconde, la revela en una manera propia de transformar su mundo en belleza.
Hoy entro en el jardín de Emily Dickinson, sembrado de violetas y tréboles, bordeado de “juncos de azul flexible”. Imagino que ella se asoma a la puerta y mira a lo lejos “un aire alterado en las colinas”. Siempre está en la cabecera de mi cama la selección y traducción de Silvina Ocampo, con prefacio de Jorge Luis Borges quien escribe: “No hay, que yo sepa, una vida más apasionada y más solitaria que la de esa mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo … Publicar no era, para ella, parte esencial del destino de un escritor; después de su muerte, que acaeció en 1886, encontraron en sus cajones más de mil piezas manuscritas … No es cotidiano el hecho de un poeta traducido por otro poeta …la cadencia , la entonación, la pudorosa complejidad de Emily Dickinson aguardan al lector de estas páginas, en una suerte de venturosa transmigración. ”
Así dice uno de sus poemas:

Es todo lo que tengo hoy para traer
esto y mi corazón además.

No puedo bailar
en puntas de pie
nadie me lo enseñó
pero, a menudo, en mi mente
un júbilo me posee
que si tuviera conocimiento de ballet
-lo demostraría-
en piruetas para palidecer una compañía de ballet
o enloquecer a una prima donna. “

Quiero creer que ella escribió este poema en uno de esos días, en los cuales se sintió tan feliz que todo fue motivo de celebración: estrenar unas zapatillas de lazo azul, o recibir una carta con un poema. En ese instante único, surge el deseo de atrapar el sentimiento para que no se vaya. Las palabras se entrelazan y ocurre la necesidad de revelar ese instante de pequeño gozo. Impulso de fijar aquellas cosas hechas de fugacidades:

“Algo en un día de verano
una profundidad -un azul-
un perfume
trasciende éxtasis.
(…)
¡Es tanta la alegría!
Si tuviera que desfallecer ¡Qué pobreza!”

En un día así provoca instalarse en la alegria. La vida es la vida, sólo eso, cada cosa es lo que es, sin eufemismos. No queremos ir más allá: “Arrobamiento es sólo arrobamiento.” La felicidad y el dolor no están en conflicto. Se alimentan la una del otro. Cuando nos sentimos felices, de pronto, igual a un fantasma que gime desde el fondo de la casa, nos asalta el temor a perder la dicha que no puede asirse y no permanece.
Y cuando se apodera de nosotros la tristeza, una mínima estrella envía señales: mañana será diferente. Habrá un motivo para sonreír de nuevo: es la esperanza. Algo ha de suceder, otra vez él o ella vendrá y nos dirá:
“Vine a comprar una sonrisa -hoy-
una sola sonrisa, la más pequeña de tu cara
me agradará lo mismo”.


En la poesía de Emily Dickinson se percibe una existencia alimentada por el anhelo, aquello que aún no se ha cumplido. Nada más interesa al cuerpo, las cosas se desdibujan, pierden sus dimensiónes de realidad y se regresa al bosquejo, a aquello en el anhelo bosquejado.
Pareciera que sólo importa él, el amado, su pulso, su respiración:
“¿Qué daría yo por ver su rostro?
Daría mi vida, naturalmente.
¡Pero eso no es bastante!”

Se está dispuesto a entregarlo todo, lo demás llega a ocupar un lugar secundario. Y el amado lo ignora, no conoce la entrega de ese corazón porque está distraído en otras cosas, sumergido en su propia existencia. Dickinson está decidida a traerle “rosas de Zanzibar, abejas -por millas- / desfiladeros azules, / ejércitos de mariposas.

Para el ser humano, el anhelo se convierte en el centro de la existencia, de penas y alegrías. Se enquista en el corazón una … “dolencia de amor que no se cura / sino con la presencia y la figura”, como escribió San Juan de la Cruz, del cual Emily estuvo siempre enamorada según lo revelan sus versos. Nada calma la sed ni remedia el mal. El adolecido de amor apenas respira, se quiebra, aguarda, desespera:
“¡Qué importa si digo que no voy a esperar!
¡Qué importa si violento la puerta carnal
y escapo hacia ti!”

En los versos de E. Dickinson, la sed no se lee. no se piensa, se muere uno de sed. La angustia no es un concepto, no es de papel, de cuento, se muere uno de angustia. El desasosiego somete, muerde, desespera, ya no se quiere nada, no se sabe nada, no existe nada que interese al cuerpo. Cuando E. D. dice “angustia” no narra, no explica, es la propia angustia. Uno no puede permanecer impasible cuando lee un poema escrito por ella, no deja de sentir un estremecimiento. Ella no ha escrito poemas que hablan sobre el dolor y cuando vamos a leerlos, no sentimos la garra del dolor.
El poema es sufrimiento o alegría sin trampas de lenguaje, se dice a sí mismo como una palabra que “lleva una espada” y “puede atravesar a un hombre”. El poema deja sentir el rapto de la pasión, “como los hombres ciegos conocen el sol”. E. D. agoniza de sed, y sabe que corren arroyos por las praderas, pero esa no es su agua y la deja correr. Ella quiere la suya, no otra.

Los poemas de Emily Dickinson: un corazón en palabras de una belleza terrible y leve. Su corazón, es todo. Sin cartas de presentación, sin buenas referencias ni códigos aprendidos sobre cómo debe escribirse un poema en tal o cual época, sin recetas literarias.
El poema que es un verdadero poema se adentra siete centímetros en el pecho: suficiente, mucho, demasiado. Dickinson ofrece, muy segura, muy tranquila: “todos los campos”, “todas las praderas”, por si acaso no basta con su alma. Se aprende a no decir aquello que se quiere decir, se aprende a callar la frase exacta. Pero el poema no miente.
Y si no le aceptan su entrega, musita, susurra, canta y dice “Traigo mi rosa”.

El que ama le pierde el temor a la muerte, se acostumbra a ella. Su agonía no viene por el asalto de la muerte. Viene “en un cierto sesgo de luz / en las tardes de invierno / que oprime como / la profundidad de las catedrales”. El abatimiento conduce al sacrificio. Sus poemas están impregnado de una suave ironía y una prontitud de lenguaje que causa escalofríos:
“Morir
lleva sólo un corto tiempo
dicen que no duele
es sólo un desmayo - por etapas …”
Uno se queda en suspenso, suavemente quieto, parece que morir no es algo amenazante ni tenebroso, tampoco duele. Y es un orgullo morir sin hacer ruido, sin alharacas ni lamentos. Estar presto en esa hora:

No lo menciones por esas calles
porque las tiendas me mirarían
que alguien tan tímido - tan ignorante -
tenga el descaro de morir.

Algunos “entendidos”que leyeron sus poemas,
menospreciaron su obra porque no obedeció a las tendencias que prevalecían en su época. Su escritura no estaba “de moda”.

Emily Dickinson, ella que se guardaba en casa casi siempre, nos permitió entrar en su mundo. Es imposible leer sus versos y permanecer indiferentes.

* Las cursivas son versos de Emily Dickinson
Traducción de Silvina Ocampo

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com

 

Add to Google

Cuánto temen los dictadores la palabra Libertad

por Carmen Cristina WOLF

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos: con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.”

Cap. LVIII, parte II, El Quijote

“Por cada ser humano que vive sin libertad, la culpa debe recaer sobre todos nosotros”

Lillian Hellman, Watch on the Rhine [1941] act II*


Cuánto temen los dictadores la palabra LibertadSiempre tengo presente al poeta alemán Hölderlin por su afirmación de que el hombre recibió “el más peligroso de todos los bienes, el Lenguaje, para que atestigüe lo que es”. Siendo uno de mis poetas favoritos, le hablo desde mi tiempo y me atrevo a decirle de alma a alma que la Libertad es, unida al Lenguaje, el mayor bien que posee la humanidad, y que libertad y lenguaje son consustancialmente uno: el uno sin la otra no pueden existir.
“Yo entiendo por libertad de espíritu algo definitivo: la voluntad incondicional de decir no cuando es peligroso decir no” escribió Nietzsche. Es por eso que hay una lucha permanente por arrebatarnos la libertad, y sin ella el lenguaje agoniza hasta morir.

“El Ser del hombre se funda en la Palabra, mas la palabra viene al ser como diálogo (…)”, escribió Heidegger. ¿Cómo puede ser entonces el Mundo un lugar digno de la persona, si se niega a esta, a un grupo de ellas o a un pueblo, la posibilidad de pensar, expresarse y actuar con libertad, y el derecho a ser oído con respeto, que es el principio del diálogo? Recordemos que la libertad siempre conlleva el riesgo de tener que elegir el camino a seguir. Mas preferible es asumir la responsabilidad de ser libres a permitir que sea un hombre o un grupo de ellos los que nos conduzcan como rebaños.

Escribe Octavio Paz que la libertad “es un estado de ánimo que no sólo admite la contradicción sino que busca en ella su alimento ” (…) ¿Puede ser libre un ser humano que tiene que asentir a todo lo que se le propone por miedo a las represalias? Escuchar de veras, abandonando los prejuicios, sin resistencias y sin temor de lo que vamos a oír, es lo que nunca se hace. Los regímenes dictatoriales tienen pavor de escuchar cualquier cosa que no sea idéntica a la propaganda que ellos hace de ellos mismos. Si algo que nos dicen es contrario a lo que pensamos, ¿podremos discutirlo y llegar juntos a descubrir dónde está la verdad, siempre relativa, pues nadie es dueño de verdades absolutas? Para moverse de la roca en que está apostada la mente con respecto a la mayoría de las cosas, es necesario “una mente activa y un corazón flexible, cosa imposible cuando la mente es estática, cuando ella está fija en una creencia, en un prejuicio, en una identificación”, escribe Krishnamurti en su libro “La libertad primera y última”, cuya primera edición fue publicada en 1958.

Leer a Krishnamurti hoy, después de medio siglo, resulta impresionante:
“Creo que uno se da cuenta sin demasiada discusión, sin excesiva expresión verbal, de que hay caos, confusión y miseria … no sólo en la India, sino en el mundo entero. En China, en América, en Inglaterra, en Alemania, en todo el mundo, va creciendo la confusión, el infortunio… Hay sufrimiento político, social, religioso”. Pareciera que lo hubiese escrito hoy en la madrugada después de escuchar el noticiero. Él nos ayuda a “ver” cuál es la causa de la confusión, del temor en que vivimos prisioneros, con amenazas de conflictos sociales, guerras, terrorismo y toda clase de miserias. Él nos dice que la causa principal es la sordera, el no escucharnos, el no hacer el esfuerzo por comprendernos.

Los valores tradicionales tales como actuar de acuerdo con los dictados de la conciencia, la ética, el amor por la verdad, la nobleza y la honestidad van siendo sustituidas por la conveniencia y el interés. La ambición de poder (en mayor o menor escala), la riqueza particular o de grupos, que para unos son los automóviles, los bonos, las casas; para otros es el poder sobre las mayorías, el gozo enfermizo de poder dictarle a los otros lo que deben o no deben de hacer, sin importarl en absoluto el bienestar psíquico o espiritual de los pueblos. Todo ello con grandilocuentes discursos sobre los “beneficios” que obtendrá la sociedad si se deja engatusar y manipular por sus ideologías, sean del polo capitalista o del marxista.

María Zambrano, en su discurso con motivo de la entrega del Premio Cervantes, en 1988, dice: “Don Quijote se pone en camino a la hora del alba. No podía ser de otra manera en ese personaje que padece, de manera ejemplar, el sueño de la libertad, ese sueño que, en cierta hora, tan incierta, se desata en el hombre.” La esencia del hombre es ser libre, no podemos sentirnos íntegros sin la libertad, aunque nos ofrezcan alimentos, seguridad física, lo que sea. Y si nos es arrebatada a la fuerza, la integridad de nuestro ser no nos deja doblegarnos y seguimos pensando y luchando y añorándola hasta el último latido.

Hay muchas maneras de atentar contra la libertad, mediante amenazas, humillaciones, sometiendo a las personas al escarnio con ofensas y descalificaciones, vigilándolas en sus actos más inocentes y penalizándolas si no cumplen con las instrucciones del aparato estatal. Otra forma sería uniformando la educación de los niños y jóvenes en alineación con una ideología política.

Los gobiernos cumplen el papel de coordinadores del intercambio entre los miembros de una comunidad. El centro del asunto es el límite de su actuación. No permitir que el gobierno disminuya la libertad creativa de los individuos es fundamental. Un ejemplo de las consecuencias perniciosas de los regímenes dictatoriales, es que emprenden una “ideologización” feroz en los jóvenes, limitan la movilidad de las personas y las obligan a trabajar en determinadas labores, como fabricar automóviles, criar pollos, sembrar o limpiar las calles. Se obliga a los seres humanos a pensar de acuerdo a “valores” que convienen a los grupos de poder, y a emplear su energía creativa en un sentido que supuestamente genera un bien a ese ente abstracto llamado Estado, pero que no es sino el yugo impuesto por un grupo de la sociedad que, atribuyéndose la verdad absoluta, se cree con derecho a arrebatarle lo más preciado que tiene el ser humano.

Las sociedades cerradas como la cubana mantienen a la gente en cautiverio mediante amenaza de atentar en contra de su integridad física o psíquica. ¿Qué diferencia hay entre las sociedades en las que existía la esclavitud y los regímenes que obligan a realizar determinadas actividades en contra de su voluntad, o le impiden elegir cómo cada persona va a emplear su energía creativa?

El gobierno, que se presume actúa por delegación de una comunidad, no puede abrogarse más derechos que los que el mismo pueblo posee. No hay persona alguna en este mundo que tenga derecho moral alguno a ejercer un control sobre sus preferencias. Lo que caracteriza el vivir en un sistema democrático, es la pluralidad del pensamiento y el poder expresar las ideas con absoluta libertad, así sean críticas a los que detentan transitoriamente posiciones de poder. El gobernante debe tener límites muy definidos en sus atribuciones.

El mejor sistema de gobierno es aquél que parte de la premisa de que los gobernantes no son mejores ni más sabios que sus gobernados. Ellos también se equivocan, cometen errores, injusticias, etc. La decadencia de los pueblos se inicia cuando una persona o un grupo de personas promulgan leyes que imponen castigos a quienes les señalan sus errores, y se engañan a ellos mismos asumiendo que ellos son infalibles. Se habla del poder hegemónico de los grandes países capitalistas y su intervencionismo en los asuntos de otros Estados. Se han cometido brutales abusos y crímenes contra algunos pueblos, generando guerras internas y empeorando los conflictos de comunidades enteras. Igual ha sucedido con la prisión impuesta por el Estado comunista a los países más pequeños. Acabaron con sus costumbres y sus tradiciones, desmembraron sus familias y sembraron el terror, como sucedió con la desaparecida Unión Soviética. El discurso de unos y otros es una mentira perversa.

Cuando un pueblo permite que un hombre o un grupo de hombres lo subyugue mediante la fuerza y no lucha por impedirlo, es porque no se atreve a asumir el riesgo de ser libre, pues la libertad es una gran responsabilidad, por eso, “la mayor parte de los hombres le teme” (Bernard Shaw). Resulta más fácil ser arreados como animales que tomar las riendas de la propia vida. Ser conscientes de ello y no caer en la trampa del clima de terror que pretende infundir el poder a los ciudadanos es la primera enseñanza para lograr la liberación del yugo de la tiranía.

Así como de la noche sale el claro día, de la opresión nace la libertad.

Benito Pérez Galdó

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com

Technorati:

Add to Google

Aladár Temeshy: Hierba alta

por Carmen Cristina WOLF

La editorial El pez soluble ha editado un nuevo libro de Aládar Temeshy, quien reside desde hace muchos años en Venezuela. Nacido en Hungría, se graduó de arquitecto y realizó estudios en Budapest, Viena, Los Ángeles y Caracas. Perteneció al grupo literario del poeta venezolano Alfredo Silva Estrada y participó en los talleres del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Ha publicado los siguientes poemarios: El califato (2005); Probando el tiempo (2001; Cantata profana (1997); Líneas cortas (1995). También publicó Razones y sin razones de la ciudad (Historia del urbanismo) en 1996. Ha escrito ensayos sobre La pintura francesa desde Carlo Magno hasta el siglo XIX, y recientemente apareció su libro Estrellas fugaces en las esquinas del mundo, editado también por El pez soluble. Sus numerosos artículos han sido recogidos en los diarios El Universal y La Razón.
El poema Escribo del libro Hierba Alta dice así:
Escribo
para sentir el verbo
para palpar la soledad
para entender a Dios
para comprender quien soy
para aprender la muerte.

Estos versos podrían haber sido escritos por un poeta en la antigüedad, en el Renacimiento o en este siglo, porque son una síntesis esencial de por qué se escribe cuando se es auténtico, sin esperar loas de la crítica o satisfacciones para el ego.
Aladár escribe una poesía de infinita tristeza y de alcances metafísicos, que espera muy poco de las frivolidades y de los escenarios. Él “con los ojos cerrados” espera “sobrevivir lo imposible” y abre “la puerta del rincón / para que entren las estrellas / una por una para darme luz / para traer el infinito / a mi espacio entre ayer y hoy,”
Lo que más preocupa al poeta es que no sabe “si después se irán las estrellas / ya que no habrá libros para leer” (…) Siempre habrá libros, amigo mío, y entre ellos los tuyos, que ocuparán un lugar especial en mis estantes. Muchas gracias, Aladár Temeshy por tus versos y tu estar entre nosotros.

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com


Add to Google
Enlace permanente 19/03/2008 12:10:31 pm Email , Categorías Opinión, Colaboradores, Poesía, Carmen Cristina Wolf, Venezuela, Libros, • 1 comentario »

La noche todavía

por Carmen Cristina WOLF

La noche todavía es el nuevo libro de la escritora venezolana Ana María Del Re. Reúne tres poemarios: Trazos, Nocturnos y La noche todavía, en un libro de factura impecable que nos brinda Bernardo Infante Daboín, a través de bid & co. editor, con un óleo de Leopoldo Armand (1988) en la ventana circular del pórtico. Ana María es licenciada en Letras y realizó estudios de Maestría en Literatura Hispanoamericana. Siguió cursos de especialización en la Universidad de La Sorbona, es docente y compiladora de la Antología de Poesía hispanoamericana. También es traductora de poesía italiana y francesa al castellano, y recientemente ha traducido al italiano el libro Amante de Rafael Cadenas.
En el prefacio escrito por Humberto Díaz-Casanueva leemos: … “El lenguaje poético de Ana María Del Re se ajusta a ritmos maravillosamente sensibles, atenuados, y así fusiona la palabra con alusiones y cualidades de formas espirituales, más que con imágenes rotundas. El poema brota decantado, exprimido de todo lujo barroco, concéntrico, implicado en sí mismo, musitado en un tono litúrgico … Una vitalidad romántica en un tiempo apolíneo. … Con esta valiosa búsqueda de lo esencial. Ana María Del Re ocupa un lugar privilegiado dentro del panorama poético venezolano contemporáneo.”
Y esto es precisamente lo que más atrae del quehacer poético de Ana María, la cualidad de reunir tanta esencia en versos y poemas breves, que resuenan interiormente como campanas silenciosas. Leamos estos dos poemas que conforman una unidad, como sucede con cada uno de los libros de esta autora:

En tiempo de oscuridad
concédenos Señor
la palabra encendida
(p. 128)

Y en el poema siguiente se lee:

La tan llena de sol
la predilecta
que aparezca
para darnos júbilo
(p 129)

Es un gozo inestimable encontrar poemas de síntesis tan perfecta, que dicen lo que un místico medieval o un monje contemporáneo desearía expresar: “En tiempos de oscuridad / concédenos Señor / la palabra encendida”. Cuántas veces, en mis coloquios con Jesús de Nazaret, hacia el cual siento mayor cercanía y familiaridad que con el Padre, más lejano e inaccesible, más abstracto, trato de buscar las palabras para expresarme y no las encuentro. Entonces, leo el poema de Ana María y se siembra en mí como una plegaria para no olvidar: Señor, concédenos “la palabra encendida”, ella nos servirá de candil en la noche, así hallaremos el vocablo escondido en nuestro corazón y no tendremos miedo al abismo. Esperaremos que se encienda esa palabra única, “la tan llena de sol / la predilecta / que aparezca / para darnos júbilo”.

La noche todavía es un libro de cabecera, capaz de atraer profundamente al buscador de verdades ontológicas o al amante de la poesía más alta. La clave se haya en el primer poema:


Tu mano deslizándose
por la piel tibia
de la página

El poema
un latido
en lo oscuro
(p. 96)

Rara vez se encuentra poesía de tal brevedad que ofrezca tanto sentido e intensidad. Y si hubiese querido escribir unos versos dedicados a la pasión por los libros y por el poema, , no hubiese encontrado una mejor manera de revelarla: “Tu mano deslizándose por la piel tibia de la página / El poema / un latido / en lo oscuro”.

Caracas, marzo de 2008

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com


Add to Google

Rezagado entre el bosque y los fusiles

por Carmen Cristina WOLF

 

A Ingrid Betancourt

Ingrid Betancourt

Desde hace cuánto tiempo
no sé lo que es un pan que no sepa a guijarro
un mantel, una rosa, unos ojos sin culpa

No recuerdo la voz de mi familia
aunque a veces, en las heladas noches de la selva
el viento, entre las ramas, parece una canción
adormece los dolores del alma
           y de mis pies heridos

Para olvidar la cárcel en que muero
imagino una playa en Cartagena
amplia, de naves ataviadas con velas libertarias

Así no pienso nada, olvido el hambre
el dolor en el pecho y la cadena
las palabras de ofensa y el maltrato

Un rumor atraviesa la cárcel con un canto
el colibrí anuncia, en las ramas más altas
que liberaron algunos compañeros

Entonces, con las últimas fuerzas que me quedan
susurro alguna frase al ángel de la guarda
rezagado entre el bosque y los fusiles
asustado de tanto maleficio
           para que no me olvide

Poema inédito, Caracas, Febrero 2008

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com

Technorati:

Add to Google
Enlace permanente 07/03/2008 08:22:57 am Email , Categorías Colaboradores, Poesía, Carmen Cristina Wolf, Venezuela, Actualidad, • 2 comentarios »

La patria forajida

por Carmen Cristina WOLF

Harry AlmelaEn el año 2006, publica la Editorial Actum en Venezuela, un libro nuevo, amparado por la colección Barco de Piedra: La patria forajida de Harry Almela.
De este poemario escribe el escritor venezolano Manuel Bermúdez: “(…) trasciende un mensaje de esperanza elegíaca en defensa de la libertad, tema muy de nuestro tiempo, en el que la cultura sigue siendo agredida por la barbarie y la insensatez (…)”
Almela escribe: este es el canto / de la patria forajida / su registro y su paréntesis / el punto y coma / de la frase que nos falta / el áspero candor de su cifra / la marca / en la mejilla / el amargo sabor / de su alimento (…) aquí se denuncia / en las tribunas / todo lo que vino / sobre ti / sitio de mi sangre / y de la sangre / de los míos / sitio donde aprendemos / a nombrar de nuevo / al mundo / zona que huye / a cada instante / en un viaje / sin retornos.
En otro poema dice: (…) mientras ellos mentían / con su máscara / de cuero / nombraban las cosas / con palabras / desconocidas / para mí / burlaban / el cerco / de la inocencia / mientras yo / intentaba / escribir / escribir / escribir.

Los pueblos cambian de rumbo según se altera el significado y el peso que se le otorga a las palabras. Por ejemplo, una antigua tribu americana conjugaba los verbos en presente continuo y transformaba algunos sustantivos en verbos, como palabra luna convertida en el verbo lunecer: “está luneciendo” . No existía para ellos el pasado ni el futuro, la existencia siempre es un acontecimiento en tiempo presente. Harry Almela logra que estos versos fluyan en presente continuo. No pertenecen a una época determinada ni a un pueblo en particular, sino a todos aquellos que son humillados y oprimidos por las mentiras de los que se ponen “máscara de cuero” para ahogarnos con sus “órdenes marciales”.
Si le damos mayor importancia a la palabra libertad que a la palabra seguridad, la sociedad estará signada por un rumbo totalmente diferente. La libertad considera la preeminencia de cada una de las personas por encima del las instituciones. La seguridad cifra la mayor importancia en los cuerpos coercitivos del estado, por encima de lo más ínsito y sagrado del ser humano: el libre albedrío.
“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos: con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.” (Cap. LVIII, parte II, El Quijote)
Los pueblos somos un haz de posibilidades, vivimos inmersos en una transformación continua, “sabemos lo que somos, pero no sabemos lo que podríamos llegar a ser” (Shakespeare). somos de acuerdo a como hablamos y hablamos de acuerdo a como somos. De allí la importancia de aprender “a nombrar de nuevo al mundo”. Los regímenes de fuerza violan el significado de las palabras y les imponen el sentido que “conviene” darle a su ideología. Es menester hallar de nuevo la inocencia acuchillada por los desmanes del poder.
La patria forajida es un canto universal, escrito con una lúcida economía de lenguaje. Duele hasta las lágrimas leerlo, sobre todo cuando se asiste a los tentáculos de la impostura con fusil al hombro, esa madrastra insaciable: quédate allí / sentada / esperando / nuevas víctimas / ganados / para un nuevo / desatino / no esperamos / mejores augurios. Pensemos que no todo está perdido, siempre habrá otro amanecer.

* Harry Almela nació en Caracas en 1953. Es poeta, ensayista y editor, autor de Cuadernos de bitácora (New York 2000), Los trabajos y las noches (Maracay 1998), El terco amor (Caracas 1996), Contigo (Caracas 1990). Ha recibido el Premio Bienal de Poesía José Rafael Pocaterra y el Premio Vicente Gerbasi que otorga el Círculo de Escritores de Venezuela.

Carmen Cristina WolfCarmen Cristina Wolf, caraqueña, poeta, narradora, ensayista y abogado (Universidad Católica Andrés Bello). Ha publicado una vasta obra literaria además de mantener una presencia constante y prolífica en su blog http://literaturayvida.blogsome.com

Technorati:

Add to Google

La palabra poética como conjuro

por Carmen Cristina WOLF
Lebab, Lebab
qué extraño viento te destruye?
Qué despiadada maquinaria
dominó corazones y retinas?


Benito Raúl Losada


Benito Raúl Losada, poeta de cien leguas, se lanza a la manera de los antiguos alquimistas, a conjurar las fuerzas tenebrosas de la Torre de Babel. Le invierte el nombre transformándola en Lebab, e inicia el ritual del poema, única salvación ante el caos de una ciudad habitada por las fuerzas oscuras. Se opone al ser-al-revés con toda el alma puesta en los poemas. Él no huye, él se queda y enfrenta al Merodeador, que no puede contra la fuerza del Mago porque este no conoce ni comprende la poesía.
El plan feroz de las ideologías excluyentes ha herido la ciudad de Caracas y sus habitantes. Todos desconfían y se pierde el contacto entre las almas. Benito Raúl Losada da cuenta en el poemario Lebab o los despojos, de esta realidad:
Es esta ciudad nuestra ciudad
o una herida en el corazón?


No es múltiple el camino que conduce al poeta a la revelación, al hallazgo. El camino es uno solo: la palabra. Ese es el único predio y puerto también, el punto de partida y el horizonte. La obra de Benito Raúl Losada ha ido en despliegue durante años, esparciendo sus semillas en el huerto, tejiéndose como el bordado de Penélope. Este escritor venezolano ha publicado más de una veintena de libros, y su escritura evolucionó de ser un poeta neoclásico de la generación del cuarenta, a convertirse en uno de los escritores de vanguardia que habrá de estudiarse en el futuro, por su extraordinaria riqueza y su dominio cabal de las formas poéticas.
Su libro Lebab o los despojos es la constatación dolorosa de la trampa en que se van convirtiendo las ciudades cuando los que la gobiernan y buena parte de los que la habitan no la aman: Lebab o los despojos. La mirada del poeta se fija en lo inadvertido tanto como en lo inmenso que vale la pena fijar, revelar, volcar en tinta. Cuando se da el encuentro del espíritu con lo buscado, se llenan de lenguaje los espacios, por una costumbre del alma y de la mano. Atrás quedan las poses, los compromisos con lo social, se da sólo la boda con la conciencia en vigilia, sin esperar la aclamación o el aplauso.
Losada es hombre de ideales. Sus huesos fueron a dar cuatro veces a la cárcel en su lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en la década del cincuenta. Fue perseguido hasta seguir el camino del exilio en 1956, época en la cual fue prolífico en la escritura. El puede inútilmente retardar la andanza, puede “rehuir la encrucijada”, pero siempre llegará a su destino de poeta, moviéndose entre los cuerpos y las calles de la ciudad. La pulsación vital será constante en ese coincidir