de Eduardo Casanova
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Categoría: Extractos

Los primeros vuelos de un canario criollo

por Eduardo Casanova
A partir del domingo 11 de julio de 2010, durante 53 semanas consecutivas, se publicará en Literanova el ensayo “En los días de Miranda” de Eduardo Casanova, capítulo por capítulo. Se trata de la vida y el tiempo de Don Francisco de Miranda, el hombre qu… more »

LA RABOLUCIÓN - Capítulo 5

por Eduardo Casanova
La vida en Guayacuy, desde que se convirtió en un verdadero pueblo, se hizo lenta y sin ningún tipo de accidentes, más o menos como lo era en lo topográfico. Siete días de calor a la semana. Seis de trabajo y uno de misa. Siempre igual. Siempre lo mismo. A veces un nacimiento, a veces una muerte. No muchos más nacimientos que muertes ni muchas más muertes que nacimientos. A veces la llegada de alguien de afuera. A veces alguien de afuera que se quedaba adentro. A veces algún chisme que todos comentaban y que si era muy importante se recordaría siempre. Siempre igual. Siempre lo mismo. Era como avanzar poco a poco, muy poco a poco, en una llanura envuelta del todo por un solo horizonte circular sin accidentes geográficos, y sin accidentes, en la que cada pedacito de tierra era idéntico a todos los demás pedacitos de tierra, cubiertos todos por un monte que no variaba, salvo que dos veces al año se quemaba y dejaba el verde para hacerse negro. Y aunque el agua estaba allí mismo, a la vista, casi no había agua en la llanura. En la llanura del tiempo, del amanecer cada día en la misma forma en que se había amanecido el día anterior, salvo porque se había amanecido un día más viejo, o más vieja. Y esta última regla como que era ignorada únicamente por Alelí, la mujer de Olegario, que aunque paría una vez al año, cada año se veía más joven y encantadora... more »

Cambio de nombre, cambio de rumbo

por Eduardo Casanova
No es cierto, como han dicho algunos autores, que el joven Sebastián Francisco de Miranda decidió no utilizar su primer nombre, Sebastián, a raíz de la muerte del pequeño hermano Francisco Antonio, nacido en 1756 y muerto en 1758. El cambio de nombre definitivo se produjo catorce años después de la muerte de aquel Francisco, y en cierta forma puede haberse debido a su decisión de dejar atrás su pasado. De hecho, desde sus primeros años fuera de Venezuela apenas unas pocas veces se comunicó con su cuñado, Francisco Antonio Arrieta, y hacia el final de su vida, cuando regresó a Caracas, sus relaciones con sus parientes no fueron nada ejemplares. Cerca de la muerte todos sus pensamientos se dirigieron al porvenir, a sus hijos, y no al pasado... more »

LA RABOLUCIÓN - Capítulo 4

por Eduardo Casanova
Siempre se dijo que el general José Antonio Zafio era un gran conocedor de los hombres, y en ese caso lo demostró plenamente: En apenas tres meses el secretario Coqueto se resignó del todo a su situación y no sólo aceptó colocarse por debajo de Langley, sino que le vendió al Jefe Civil las tierras que el presidente le había otorgado en el vallecito de Guayacuy. En realidad no se las vendió, se las permutó, pelo a pelo, por la paz duradera y una casa con corredores, una casa cómoda y amplia, que el Cunaguaro había hecho construir para su suegro, el padre de Alelí Bonadíes, la niña que Langley se sacó luego de una fiesta en Caracay. Fue un noviazgo de apenas unas horas, solía contar después el Cunaguaro, que al principio creó que el padre de ella, que también era general, lo obligaría a enfrentársele por el honor de la familia, pero en realidad el general Bonadíes, que era viudo y cargaba un poco a regañadientes con su hija, terminó aceptando de buen grado que la niña se casara in artículo mortis, que fue la solución leguleya que encontró su vecino y amigo cura en cuanto se supo que Alelí llevaba ya ocho meses de estar levemente preñadísima... more »

El joven canario que dejó su nido

por Eduardo Casanova
El joven Miranda fue alumno del Seminario de Caracas, cuya sede estaba a una cuadra exacta de su casa, y allí, según Tomás Polanco Alcántara, a los diecisiete años de edad “tenía que manejar bien el latín, ser conocedor de Virgilio y Cicerón, que después serán sus autores latinos preferidos, saber bastante de Lógica y estar preparado en las líneas generales de la Historia”. También se refiere Polanco Alcántara a algunos de los que fueron maestros de Miranda: Domingo Velásquez, catedrático de latinidad, Francisco José de Urbina, lector interino de teología y vísperas, Gabriel Lindo, Narciso Yépez y otro de apellido Santaella. Lo que sí no aprendió bien fue a escribir el castellano. No deben haber sido muy buenos sus maestros, pues tanto su ortografía como su gramática dejaba mucho que desear, y nunca corrigió esa falencia, a diferencia de Simón Bolívar, que llegó a ser un muy buen escritor a pesar de que, cuando salió de Venezuela, su ortografía y su gramática eran hasta peores que las de Miranda... more »

LA RABOLUCIÓN - Capítulo 3

por Eduardo Casanova
Aunque, tal como el miedo, el Cunaguaro Langley sabía disimular muy bien el resentimiento, desde el primer día en que supo que el jefe sólo le había dado la mitad del valle, cuando él lo había pedido todo, se sintió mal. Y decidió que en cuanto le fuese posible corregiría aquel entuerto. Había conocido el lugar en sus correrías para apoyar la conspiración del Taita contra Bolívar, una vez que fue a obligar a los pobladores de Cañamare de la Mar a firmar el documento en el que se exigía rechazar al Libertador y separarse de Colombia. Tenía previsto que requeriría una semana para conseguirlo, pero lo logró el primer día, y decidió que los seis restantes los usaría para pasear y descansar. En uno de sus paseos resolvió averiguar qué quedaba después de un saliente de roca, y se encontró con un riachuelo que salía de un pequeño valle paradisíaco, habitado apenas por algunas familias de indígenas que le dijeron que el riachuelo se llamaba Guayacuy, nombre que traducido al buen romance significa corriente de agua, lo que no decía mucho de la imaginación de lo que le pusieron ese nombre al riachuelo... more »

El canario enjaulado

por Eduardo Casanova
A pesar de que todo parecía primaveral en los días en que nació Sebastián Francisco de Miranda, algo invisible anunciaba que aquel niño no sería tan afortunado. Parecería que nació rodeado de barrotes intangibles que impedirían su felicidad. Sebastián de Miranda y Ravelo, cuando se casó con la también canaria o hija de canarios Francisca Antonia Rodríguez González, ya había hecho fortuna en Caracas. Era un próspero comerciante que tenía una tienda, posiblemente en lo que hoy se llama esquina de Padre Sierra y entonces era la esquina de la Divina Pastora, y que ayudaba en forma ostensible a sus paisanos, los canarios de Caracas, en diversas formas. La novia no era persona de pocos recursos, puesto que aportó a la sociedad conyugal varias casas bien ubicadas. El matrimonio quedó registrado en los libros de blancos de la Parroquia Catedral de Caracas, y allí consta que se celebró el 24 de abril de 1749, en tanto que la ceremonia de velación se hizo varios meses después, en noviembre y posiblemente en la iglesia de San Pablo... more »

LA RABOLUCIÓN - Capítulo 2

por Eduardo Casanova
Todo el mundo juraba que los Langley habían llegado al país a comienzos del siglo XIX, como comerciantes ingleses. Pero no era así. El primer varón de ese apellido fue un tal Olegario Langley, que no fue ni inglés ni comerciante y detestaba a los pelucones, los aristócratas ricos de Guanoco. Los odiaba con toda su alma, y más de una vez pensó que iría al infierno por llevar tanto odio dentro de sí. Su padre era uno de ellos, un tal Nicanor Rivas y Gedler. Don Nica le decían y era más bien un poco afeminado. Se pasó tres meses en la hacienda de sus parientes los Canto y Mieres, cerca de Naranjia, escondiéndose de las iras del padre de una joven que al parecer desfloró en una noche de borrachera que fue muy comentada en Guanoco... more »

Un canario que cantaba los versos del Niño Dios

por Eduardo Casanova
“¿Cómo es posible que los Vecinos y Naturales blancos de nuestra provincia admitan a su lado por individuos de su clase para alternar con él a un mulato descendiente de sus propios esclavos o de los de sus padres y mayores: a un mulato que pueda señalar sus parientes en cualquier servidumbre; a un mulato de un nacimiento afeado por un encadenamiento de bastardías y torpezas? ¿Cómo es posible que nuestra provincia no se persuada de que los informes que se han dado a Vuestra Majestad no son conformes a las verdaderas circunstancias de ella?”El párrafo anterior contiene la esencia del razonamiento aportado por el Ayuntamiento de Caracas, bastión de la clase de los blancos criollos o “mantuanos” caraqueños, para oponerse a la legislación española que permitía que algunos pardos, mediante el pago de ciertas cantidades, ascendieran de clase social y pudiesen, por ejemplo, usar bastón o anteponer a su nombre el título de “Don”, todo ello en aplicación del Régimen de Gracias al Sacar (1795), que no era otra cosa que un sistema de la corte de Madrid para obtener recursos financieros apelando a la vanidad de los que, provenientes de clases menos favorecidas socialmente habían podido acumular riquezas. Los razonamientos allí contenidos nos pueden dar una idea de lo que se vivía en Caracas en materia de clases sociales en el siglo XVIII, en la época en que llegó a Caracas Sebastián de Miranda y Ravelo. Era una sociedad estratificada, de castas. Desde el punto de vista político sólo contaban dos clases: la de los blancos peninsulares, que acaparaba los puestos de mando real, y la de los blancos criollos o mantuanos, que se hizo fuerte en la administración municipal. Había, además, una cierta permeabilidad entre los peninsulares y los criollos, y muchos peninsulares se quedaron en el Nuevo Mundo y sus descendientes se convirtieron en mantuanos... more »

LA RABOLUCIÓN - Capítulo 1

por Eduardo Casanova
¡Mierda! Dijo Bartolomé Langley al llegar al Portachuelo. Se detuvo como si le faltara valor para seguir adelante. Y le faltaba. Le faltaba valor. Veía desde aquella pequeña atalaya el vallecito que siempre le había resultado hermoso y ese día le causaba en verdad miedo. Veía las nubes que formaban un piso invertido de mármoles blancos y azules y sintió que los huesos se le llenaban de miedo. Tenía miedo de ver lo que le habían dicho que vería. Tenía miedo de encontrarse con las ruinas que ya le habían descrito. Tenía miedo de mirar los ojos tristes de los pocos que lo habían defendido y ahora pasaban por momentos difíciles. O de los muchos que lo habían atacado y ahora se escondían como insectos rastreros. Respiró profundo. No debería haber venido solo, pero Herminia tenía hasta menos valor que él y prefería esperar a que él arreglase todo lo que se podía arreglar antes de volver ella a tratar de rehacer su casa. Y su vida. Jacinto se había ido definitivamente del país. Despedido arbitrariamente por haber participado en la huelga contra el gobierno, lo sacaron de la nómina de empleados y ni siquiera le pagaron las prestaciones sociales. “Yo no tengo alma de mártir”, dijo, y aceptó una oferta que le llegó de los Estados Unidos. Ahora estaba establecido en Houston, Texas, con toda su familia, y no pensaba regresar a El Dorado... more »

El vuelo de los canarios

por Eduardo Casanova
Ese canario, nacido en El Hierro en 1692, casi treinta años antes que Sebastián de Miranda, fue el protagonista de uno de los hechos más importantes vividos en Venezuela antes de que Francisco de Miranda entrara como protagonista de la Historia. Se trata de Juan Francisco de León, que debe haber llegado a las costas venezolanas no mucho después de la erupción del Teide, cuando empezaba la crisis económica de las Islas Canarias. En Caracas se estableció en el barrio canario de La Candelaria, justo frente a la iglesia, plaza de por medio, con su esposa, también canaria, llamada Lucía García. Allí tendrían, que se sepa, catorce hijos. Y desde allí partió hacia Barlovento, zona cálida y feraz en donde se dedicó a sembrar y cosechar cacao, y en donde, junto con Juan Rodríguez Camejo, Cristóbal Izquierdo y Diego Núñez de Aguiar se convirtió en fundador de una población llamada Panaquire. León, que llegó a Venezuela analfabeto, aprendió a firmar, y posiblemente a leer y escribir, en la Tierra de Gracia, y don Gabriel de Zuloaga, el gobernador y capitán general vasco de Venezuela, en tiempos en que la Compañía Guipuzcoana se había convertido en monopolizadora del comercio exterior de Venezuela, lo nombró, ya en 1744, Comisario de la jurisdicción real del valle de Panaquire, con facultades de juez, por lo que se estableció definitivamente en Barlovento y emprendió acciones destinadas a poblar la zona en la región de El Guapo... more »

La redacción de la novela

por Eduardo Casanova
6.- La redacción de la novelaUna vez estirados los cuartos y convertidos en fragmentos, se procede a estirar los fragmentos para convertirlos en capítulos, pero primero hay que decidir en qué orden se ubicarán los fragmentos, que pueden aparecer en el mismo orden en que se ubicaron al subdividir los cuartos, con lo que se haría una novela lineal, o pueden distribuirse de cualquier otra manera en el espacio. En este caso, en “La Rabolución”, decidí hacer una novela casi lineal, a no ser porque el Fragmento Vigésimo Quinto lo coloqué de primero, es decir, lo convertí en el Capítulo 1, para que el lector empiece por conocer al verdadero protagonista y tenga desde el principio un panorama claro de lo que va a ser la novela. Los demás fragmentos quedaron en el orden en que fueron ubicados inicialmente... more »

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