Categoría: Historia
Mea Culpa
por Alberto HERNÁNDEZde odio contra esto
como un judío contra Hitler:
irreductible, sin sosiego, final.
-Guillermo Cabrera Infante-
(Mea Cuba)
I
El morral del pasado aún pesa. Las botas embarradas de un pensamiento atascado en las blasfemias, en el estupor, continúan desandando aquella rabia contenida. Éramos una realidad literaria, plástica, romántica y peligrosa. Sospechosos de todo, hoy apuntados por voces que aturden y fusilan cualquier intento de disidencia, nos revolcamos en el estercolero del tiempo. Hace décadas bebíamos el mismo veneno, la misma angustia, traducida en aquello que hasta el más fascista llama justicia social. Toda revolución tiene su costado: uno derecho, otro izquierdo. Muchas veces se confunden y se tocan, como todo extremismo.
Todavía se siente el miedo de aquellos años, el temblor en los ojos. Y entonces recuerdo al poeta Virgilio Piñera, perseguido por pensar y por su condición de homosexual en la Cuba recién etiquetada de revolucionaria. Llegó a pronunciar públicamente, pocas horas después de las macabras “Palabras a los intelectuales”, vomitadas por Fidel Castro: “Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo pero es eso todo lo que tengo que decir”. Y calló, no dijo más.
Después vino la noche de las “3 pes”, la redada del Ministerio del Interior contra los pederastas, prostitutas y proxenetas, el 11 de octubre de un viernes que ya no recuerdo el año. Pero no sólo fue Piñera. También acosaron a Lezama Lima. El dolor más prolongado fue el de Reinaldo Arenas, quien vivió y murió su “antes que anochezca” en los “orwellianos controles de la sociedad”, como lo definió Orlando Fondevile.
II
Los que creímos que el país podría ser otro lugar para la felicidad. Los que anduvimos de rostro de en rostro, de voz en voz fabricando ilusiones en nombre del socialismo, ese socialismo que lleva el fracaso en su propia sangre, no dejamos hoy de advertir que podríamos hundirnos en la desgracia, toda vez que quienes llevan el timón de este barco están llenos de pasado, de la negrura de esa intemperie cruel que tantas veces se nos montó en los hombros y nos hizo renegar de nosotros mismos, de nuestra familia y de Dios.
El escritor cubano, exiliado en Londres y laureado por su talento creativo, Guillermo Cabrera Infante, en el último libro que dejó escrito, Mea Cuba, señaló: “La culpa es mucha y es ducha: por haber dejado detrás a los que iban en la misma nave, que yo ayudé a echar al mar sin saber que era el mal”.
Un viejo guerrillero venezolano me dijo una noche con los ojos hundidos: “Gracias a Dios que no ganamos la guerra de guerrillas de los años 60. Qué desastre habríamos cometido. Cuántos venezolanos inocentes habríamos fusilado. Cuántas violaciones en nombre de Fidel, de Stalin, de Lenin, del Che habríamos tenido que cargar con nosotros… pero nada, hemos llegado a esto de hoy, tan absurdo, tan copiosamente falso, tan copionamente derrotado. Ojalá que no tengamos que arrepentirnos de los crímenes que aún no se han cometido, los que todavía llevan en la mente”.
Este mea culpa, tan de todos nosotros, abunda en reclamos, en autocríticas, en la búsqueda de un espacio para que la democracia no se pierda. Para que nuestros hijos y nietos, nuestros hermanos y amigos no sean arrastrados al sacrificio. Y decirle a los pocos compañeros de viaje que hoy están en el gobierno que no terminen de dejarse deslumbrar por el ejemplo de muerte de otras experiencias, tan bien conocidas por ellos, como terribles para los ignorantes.
Éramos personajes de novela, como aquel Manuel del libro de Cortázar, como el Barazarte de País portátil, como cualquier Roque Dalton fusilado por sus propios compinches, como el mismo Che abandonado de su hermano del alma en las alturas de Bolivia. Traiciones, delaciones, aberraciones. En eso tradujeron la revolución. A eso llegaron, a emparentarse con los grandes asesinos de la historia. Un mea culpa que atiende a la sombra de Hitler, Mussolini, Franco. ¿Qué diferencia existe entre los agujeros de los fusilados provocados por el sátrapa de España y el de Cuba? ¿En qué se diferencia el fascismo de izquierda al de derecha? La culpa es un morral lleno de pesadillas.
ALBERTO HERNÁNDEZ – Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.
Vargas y Myanmar, casos paralelos
por Eduardo CASANOVA
1999: En Vargas, en la costa norte del centro de Venezuela, se produce un fenómeno terrible, lo que los técnicos llaman Aludes Catastrofales, combinados con fuertes inundaciones, que causan miles de muertos y daños irreparables.
2008: En Myanmar, la antigua Birmania, en el Sudeste asiático, un ciclón causa miles de muertos y daños irreparables.
1999: El gobierno militar, encabezado por un teniente coronel golpista, demagogo y populista, no hace el más mínimo esfuerzo por alertar a la población, para no perjudicar un Referéndum, por cierto inconstitucional e ilegal, y con eso la cifra de muertos y desaparecidos aumenta brutalmente.
2008: El gobierno militar de Myanmar no alertó a la población en absoluto y decidió mantener su Referéndum sobre la nueva constitución. Un alerta temprano habría salvado miles de vidas, pero los gobernantes militares prefirieron no “estorbar” su Referéndum.
1999: El gobierno del militar golpista se negó a aceptar la ayuda de Estados Unidos, que habría salvado vidas y habría ayudado grandemente a la recuperación de Vargas.
2008: El gobierno militar de Myanmar se negó a aceptar la ayuda extranjera. Sólo después de que se supo la dimensión de la catástrofe, que puede haber causado la muerte de 50.000 personas, el gobierno anunció que podría aceptar la ayuda, pero con condiciones muy específicas.
1999: El gobierno del militarcito golpista decidió no hacer nada por Vargas, y deliberadamente evitar que se reconstruyera de verdad la zona. Es una forma de proletarizar el litoral, de echar a la clase media y a la burguesía, para que se establezca un gobierno rojo rojito, revolucionario. El resultado ha sido espantoso: Vargas es una de las regiones más atrasadas del país. Las aguas cloacales corren por las calles y contaminan las playas, no hay servicios ni siquiera medianamente aceptables, los dos grandes hoteles desaparecieron, tal como las zonas en donde el turismo podía encontrar actividades atractivas. Lugares en donde había tiendas, restoranes y sitios interesantes, hoy están ocupados por buhoneros y ventorrillos de mala muerte, en donde predomina seudomúsica estridente y hay que cuidarse de los atracadores. Los gobiernos, tanto el estadal como el municipal, están entre los más ineficientes y corrompidos del país. Es interesante ver los grandes carteles que anuncian obras públicas y trabajos multimillonarios que no se han hecho sino en los carteles o se han hecho en forma tan precaria que antes de un año es necesario repetirlos.
2008: Hasta aquí pude establecerse en rigor el paralelismo, porque no sabemos qué va a pasar en Myanmar, y todo lo que se diga, es especulación. En cuanto a Vargas, si sigue el desgobierno rojo rojito, seguirá la zona descendiendo y arruinándose. Pero hay en el horizonte una esperanza: si Roberto Smith, hombre moderno, que ha demostrado su capacidad y su inteligencia tanto en el sector público como en el privado, gana las elecciones para gobernador en noviembre de 2008, es posible que se produzca un giro de 180 grados y Vargas entre en el camino del progreso, hasta convertirse en un polo de atracción para el verdadero turismo, generador de divisas, de turismo y de bienestar. Y eso sí que será una verdadera derrota para la política simiesca de los rojos rojitos que tanto daño le han hecho en general a Venezuela. Y en particular a Vargas.
La Venalidad
por Eduardo CASANOVA
Un excelente amigo y pariente me hizo llegar un artículo firmado por Alan M. Dersowitz, titulado “Ex-President For Sale”, que empieza con una frase lapidaria: “Jimmy Carter hace más dinero con la venta de su integridad que con la venta de maní”. Concretamente se refiere a la aceptación por parte del tal Carter de una gran donación de dinero árabe, proveniente de una Fundación que practica abiertamente el antisemitismo. En seguida el articulista marca el contraste con la Universidad de Harvard, que también recibió dinero de la misma Fundación, pero ante la posición antisemita de los donantes, lo devolvió públicamente. La conclusión a la que llega Dersowitz es la misma a la que llegamos los venezolanos hace unos años: Jimmy Carter es deshonesto, acepta sobornos y dice lo que quien lo soborna quiere que diga. Así ocurrió con su “observación” de los fraudes electorales del gobierno del teniente coronel golpista Chávez Frías, avalados por la Fundación Carter, que nos condenaron a seguir padeciendo el desgobierno fascista que tanto ha dañado a Venezuela y a su pueblo. Pero tarde o temprano la verdad tenía que imponerse, y la deshonestidad de Jimmy Carter, uno de los peores presidentes que ha tenido Estados Unidos a lo largo de su historia, se ha convertido en un hecho público y notorio, tal como la de Isaías Rodríguez y la de todo el que tenga alguna relación directa o indirecta con el teniente coronel fascista que, desde que Carter avaló su fraude, ha mantenido su mando sobre los venezolanos de manera ilegítima y abusiva. ¿Qué más hará falta para que la comunidad internacional lo entienda?
Chavez y el Neonazismo
por Eduardo CASANOVA
Fernando Mires, uno de los intelectuales chilenos más claros del tiempo actual, envía un mensaje a sus amigos y corresponsales en el que nos hace ver que Hans Dieterich, “el creador del Socialismo del Siglo XXI” y tan mentor de Chávez como el difunto neofascista Norberto Ceresole, no es simplemente fascista, sino mucho peor, un Neonazi, tan Neonazi como esos que se rapan la cabeza y matan en Europa a seres humanos por el color de la piel. Y tiene razón. Para verificarlo basta con leer uno de los artículos del tal Dieterich recientemente publicados: “La derrota estratégica de Uribe, Bush e Israel en la frontera del Ecuador”, publicado el jueves 17 de abril de 2008. Según el germánico guía del führer tropical, una conspiración gringa obligó a los ecuatorianos a desperdiciar el éxito de sus tropas contra Perú, hace unos años, porque “Washington había decidido cambiar el centro de gravitación de las FFAA hacía la frontera con Colombia. Allá debían ser el yunque contra el cual el martillo de las Fuerzas Armadas colombianas-estadounidenses-israelíes iba a hacer volar en pedazos a las FARC y al ELN”. ¿Qué tiene que ver Israel en ese lío exclusivamente neomundista? Los judíos, según los nazis, siempre tienen la culpa, y por eso había que matarlos a todos. La “solución final”. Más adelante habla de “Triple Alianza del Terrorismo de Estado colombo-estadounidense-israelí” que “mató impunemente al “enlace diplomático de Francia, Venezuela y Ecuador, Raúl Reyes”. Otra vez los judíos, y ahora resulta que el N° 2, posiblemente N° 1, de las fuerzas terroristas que dañan a Colombia y a sus vecinos era un inocente “enlace diplomático” que actuaba de buena fe. Hay allí, claramente, una influencia goebbeliana en aquello del uso sostenido de la mentira que llega a parecer verdad. Nazi otra vez. Habla también de un “segundo clavo en el ataúd del proyecto terrorista de Washington, Bogotá y Tel Aviv”, y hasta de un tercer clavo de la “Santa Alianza terrorista”, que es nada menos que “la aparición de un extraordinario talento político en la escena latinoamericana: el Presidente Rafael Correa”, a quien atribuye la capacidad de destruir “la Quinta Columna de Washington-Bogotá-Tel Aviv” (en lo que ignora que la capital de Israel es Jerusalén). Y no cabe menos que preguntarse, por Dios, ¿qué tienen que ver los judíos con ese conflicto, o con Correa, que públicamente ha defendido la actividad de las “mulas” en el traslado de drogas hacia los países desarrollados? El final del texto de Dieterich es un decimonónico canto patriotero: “Contemplando la infranqueable Cordillera desde el campamento del Plumerillo, en 1817, un soldado comentó al General San Martín que parecía imposible cruzar los Andes. El Libertador le contestó: ‘¡La montaña se va a abrir!’. Este es el momento actual de la Patria Grande.” (Aquí: fanfarria, y cantar “Die Fahne Hoch. Die Reihen dicht geschlossen! SA marschiert Mit ruhig festem Schritt: Kam’raden, die Rotfront Und Reaktion erschossen…”, a dos voces, voces oscuras las dos). Un remate digno de la pluma de ganso de Goebbels. Esos son los grandes amigos del teniente coronel Chávez, que debe soñar con verse acamado con rítmicos “Sieg Heil, Sieg Heil!” mientras mira a lontananza con el brazo y la mano derechos estirados, palma hacia los aclamadores, y el izquierdo, el del brazalete rojo con la cruz gamada bien pegado al cuerpo, mientras en el horizonte el humo de las chimeneas, de los hornos crematorios, atempera la luz del sol tropical. “Sieg Heil, Sieg Heil, Sieg Heil!”
Socialismo del Siglo XIX
por Eduardo CASANOVA
Los cambios curriculares que en materia de educación pretende imponer el régimen del teniente coronel golpista Chávez Frías demuestran que su meta es regresar al siglo XIX, el siglo de las ideologías y de los nacionalismos. Es lógico, cuando me tocó vivir en un país comunista me di cuenta de que una “revolución” de corte comunista, para Venezuela, significaría un franco retroceso. Casi todas las “conquistas” de los comunistas se lograron en Venezuela, bien con la Independencia, bien con la Federación, bien con los regímenes de Gómez, López-Contreras o bien con el régimen democrático que imperó entre 1958 y 1999. La eliminación de los títulos nobiliarios y de la herencia, el acceso colectivo a la educación, el acceso colectivo a la sanidad y muchas otras conquistas que los venezolanos del siglo XX dimos siempre por sentadas. Para entrar el siglo XXI nos faltaba completar materias como la globalización, que el currículum de estos bárbaros quieren ignorar, y necesitábamos hacer más eficiente la enseñanza de idiomas modernos, que estos bárbaros quieren eliminar. Lo que quieren, como buenos trogloditas, es convertir otra vez a Venezuela en un país rural, de allí la insistencia en lo endógeno, y volver a la ideologización del siglo XIX, que en la inmensa mayoría de los países que la padecieron, es cosa más que superada. Una revolución no puede ser para atrasar a los pueblos y volverlos a etapas superadas. La única revolución posible en Venezuela sería la de la honestidad, que es algo de lo cual carecen en grado superlativo el teniente coronel golpista Chávez Frías, sus familiares y sus seguidores en general.
Simpatía y afecto por Bolívar
por Roberto J. LOVERA DE SOLA
Mucho se ha criticado, con razón, las exageraciones que sobre la figura del Libertador han hecho algunos historiadores y escritores de historia, quienes han suplido la falta de documentación por una serie de adjetivos y de elogios sin justificación. Pero además del “culto a Bolívar” practicado por el Estado venezolano como una política, algo estudiado con pormenor, muy acuciosamente, por Germán Carrera Damas (El culto a Bolívar, 1969), Luis Castro Leiva (De la patria boba a la teología bolivariana, 1991), Elías Pino Iturrieta (El divino Bolívar, 2003) y Manuel Caballero (Por qué no soy bolivariano, 2006) hay también los verdaderos estudiosos de Bolívar, lo que lo examinan como una figura histórica, a veces en la soledad del trabajo del escritor sedentario conmoviéndose, con un ser que nació un día y murió otro cuarenta y siete años más tarde, cuyos rasgos vitales y sus ideas estudian. Hay también aquellos que han dedicado mucho tiempo de su labor intelectual a reunir los documentos de Bolívar que son los que nos permiten analizar su figura y comprender su trascendencia en la historia latinoamericana, en la memoria de Venezuela, incluso en su época, en las reacciones que en los Estados Unidos y en la Europa de su tiempo produjo su personalidad y acción, a veces en los documentos secretos de las cancillerías. Estos documentalistas, historiadores o biógrafos nos permiten penetrar en el personaje. Muchos de ellos han sido muy criticados por la emoción que tal estudio les da, por el afecto que el análisis de aquella vida despierta en ellos. Se cumple en ellos, muchas veces, el apotegma de Augusto Mijares “Exigir de un autor que sea objetivo al narrar una vida apasionante, es un contrasentido” (El Libertador, ed. 1964, p.1). Diremos en defensa de ellos que es imposible no entusiasmarse con el estudio de una vida llena de brillantes aristas, de un escritor político como el Libertador, quien llega hondamente con las palabras de sus documentos y sobre todo por los renglones de sus cartas hasta nosotros, especialmente por ser un personaje del romanticismo, cuando esta escuela no era aun un movimiento totalmente literario, como lo fue a partir de 1827 y sobre todo desde 1830, gracias en ambos casos a Víctor Hugo. Pero Bolívar fue un romántico de actitudes. Y ello se comunica desde la lectura de sus papeles a los estudiosos que hagan su análisis basados en buenos fundamentos. Y además es imposible pedir que no haya alguna forma de emoción, como la “aflicción”, como lo acotó el doctor Joaquín Gabaldón Márquez al leer uno de los capítulos de El Culto a Bolívar de Carrera Damas. Su opinión está impresa como epígrafe de ese angular libro (ed. 1973, p.7). Pero también hay que decir algo más: a los escritores, y esto es válido para los historiadores también, hay temas que los eligen a ellos, temas que por alguna honda razón autobiográfica no los escogen ellos. Esto sucede a muchos de los autores de los diversos libros sobre los mil temas que han tratado los grandes escritores, para nosotros, gente del mundo occidental, desde la literatura griega hasta el último volumen reciente que apenas desde hace pocos días se exhibe en las librerías. A veces a sus autores les es difícil explicar por qué los escribieron, que los empujó a tratar sus temas. Esto es válido tanto para la ficción como para los ensayos, los tratados y la crítica literaria. Y también para las obras de historia. Y por ello también el mucho estudiar un tema por el cual sentimos inclinación lleva a los escritores a amar, una emoción muy grande, las muchas fuentes que debe examinar para poderlos escribir, los cientos de libros que debe leer para hacerlo, cosa que a veces les lleva muchos años. Así el afecto por el tema o el interés por el personaje elegido surgen al unísono, son como el afecto por un amigo o el amor por una mujer sostenido a lo largo de mucho tiempo, de una vida.
ROBERTO J. LOVERA DE SOLA Crítico literario y autor de varios libros y de numerosísimas artículos en su especialidad. Nació en Caracas en marzo de 1946. Siguió estudios en varios colegios de Caracas y Mérida, en la UCAB y en la UCV. Ha realizado investigaciones en diversas instituciones venezolanas y extranjeras, entre ellas el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Fundarte y la Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos.
Embrutecer es la meta
por Eduardo CASANOVA
Los defensores de la Leyenda Negra sostienen que España, deliberadamente, evitó que los habitantes de la América colonial se educaran, adquiriesen cultura, para así mantenerlos dominados. Y esa parece ser la meta del teniente coronel golpista Chávez Frías y sus seguidores al proponer un nuevo “currículum” para la educación de los jóvenes en Venezuela. No a otra cosa apunta eso de que se enseñen en las escuelas y colegios lenguas indígenas que sólo hablan ínfimas minorías, antes que lenguas que permitan a los venezolanos comunicarse con el resto del mundo y tener acceso a las tecnologías de nuestro tiempo. Es algo diabólico, diseñado para que la gente se quede en el atraso y, de esa forma, sea menos crítica, menos rebelde, más fácil de dominar. Y hacia esa misma meta parece apuntar la eliminación de la Informática, que demuestra que Chávez y los suyos lo que quieren es un país de borregos, aislado del mundo actual, entregado por completo a los desmanes del peor gobierno que ha tenido Venezuela en su historia. La “Revolución Bonita” no es otra cosa que un movimiento para acabar con el progreso y sumir al pueblo venezolano en la peor de las ignorancias, que es, estrictamente, todo lo contrario de lo que Simón Bolívar hubiera querido. Pero Bolívar no hablaba ninguna lengua indígena. Hablaba español y francés. Y entendía el inglés, la lengua del Imperio.
La Diáspora Peruana en Europa y la Insula Barataria
por ColaboracionesREGULO VILLARREAL DOLORES
“has de poner los ojos en quien eres (Sancho), procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que pueda imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey” Don Quijote de la Mancha.
Desde el principio de la novela Don Quijote de la Mancha, sabemos que Sancho busca cambiar su situación socio económica bajo la hégira del Caballero de la Triste Figura, y, para eso, vive convencido que los medios justifican los fines. Pero también vemos que Don Quijote, con el sueñuelo de hacerlo un día gobernador de “una ínsula” (isla), se sirve de Sancho convirtiéndolo en su fiel escudero. Sin embargo, llegado el momento, transformado en gobernador de una ínsula, la máxima ambición de Sancho se transforma en su mayor pesadilla, porque en su “ínsula”, en donde aparentemente hay abundancia de todo, incluso lujosas vajillas y cuberterías, él se muere de hambre; pues como autoridad, debe reparar en las etiquetas o protocolos y no sólo en sus instintos. Finalmente, su ambición tornada en decepción, tiene la hombría de abandonar la “ínsula” convencido que, o ésta no es lo que él buscaba o él no es adecuado para gobernar ínsulas, sino para servir a un amo delirante.
La colonia peruana en Europa tiene mucho de Sancho, en su socarronería y desconfianza y especialmente en su desesperación de gobernar ínsulas efímeras; el paternalismo europeo, que con sus “donaciones”, ONGs etc, corrompen y degrada las conciencias y solivianta la desunión de las colinas extranjeras, la Ínsula Barataria (Isla Barata o de “baratijas?”). Puede que suene paradójico, pero EL DORADO sigue estando en las ingentes riquezas materiales de nuestros pueblos pobres, si no que lo digan las compañías mineras, las petroleras y los de servicios como la de la Telefónica ¿En dónde amasan sus millones de dólares diarios?
Todas las organizaciones, asociaciones, fundaciones etc, se forman o se constituyen con el único objetivo de captar “ayudas”, “sacar provecho de otros para dar a otros sacándole provecho propio”. En donde hay tres peruanos, siempre existen cuatro asociaciones, y cada quien aferrado a lo “más puro del Puro”, unos creen que sus padres exprimieron el primer limón para inventar el cebiche, por tanto, les corresponde la paternidad de la acidez nacional; otros, presumen que sus ancestros pescaron el primer cangrejo y descubrieron que es posible saltar aunque el piso esté parejo, por tanto, reclaman las sinuosidades mezquinas como privilegio de casta.
Todos pretenden poseer derechos de “representar al Perú” y con ello, tener la potestad de colgar las baratijas de sus egos o ínfulas parasitarias en nombres de los “pobres del Perú”. Lo triste es que la turbulencias de las ambiciones y el onanismos perverso de los “gobernadores” de Ínsulas Baratarias, contagian sus virus a asociaciones, fundaciones y organizaciones en el Perú, cuyos dirigentes ilusionan a nuestros pueblos, con el cuento de que la superación de la pobreza y el hambre, será cuestión de aplaudir a los ídolos baratarios o leyendo Biblias del oportunismo, y no aunando esfuerzo como punta de lanza de la dignidad y luchando organizadamente y, sobre todo, volviendo la mirada a nosotros mismos como en su momento hicieron los japoneses y los alemanes para salir de la pobreza. Pueblos orgullosos entienden que el trabajo es el único medio para superar carencias y no la cómoda gimnasia de estirar el brazo a la caridad o la lástima de las Ínsulas Baratarias. Los peruanos somos herederos de culturas milenarias que hicieron de la organización la metáfora del orgullo para desafiar la eternidad, ¿evidencias? Machu Picchu y las terrazas ecológicas con sus propios canales de riego en los Andes.
Lo que ocurre en Lima con las asociaciones de provincianos, en donde cada quien se cree en el más “auténtico” representante de su comarca, justificando la desunión de sus congéneres para la pobreza con cualquier disparate: porque el sol sale por su barrio y se despide por su cerro, o, por que el isocronismo lunar se diluye en mi puquio o manantial para dividir el día de la noche. En Europa se escenifica el mismo drama del subdesarrollo: dividir la colonia con cualquier “principio”, para lubricar la lacra de la corrupción que empequeñece a nuestro país.
Todos tienen derechos, pero ninguna obligación o responsabilidad. Ahora bien, debemos quedarnos ritualizando pesimismos o recreando pasiones nacionales en Europa? ¡No! El deber de los peruanos responsables es transformar las experiencias europeas en reflexión, y que éstas nos conduzcan a la unidad en la acción a favor de nuestro país y nuestros compatriotas en el exterior.
Los detractores de Red Peruana Europea, llaman a ésta “tentáculo” compáranla con un terrible y peligroso molusco acéfalo con muchos brazos; y se sienten enojados, porque creen que la RPE en su afán de abarcar mucho espacio, (con la incorporación de Oceanía, Australia y Estados Unidos, la RPE se transforma en la Red Mundial de Peruanos) ya no deja lugar a los forúnculos con “cabeza” y sin extremidades. Es que las “cabezas” al carecer de cuerpos de donde vivir, sólo producen gorgojos de vértigos y no ideas para hacer caminar la historia. Si realmente hubiera “inteligencia” en las “cabezas”, éstas buscarían fusión con los brazos para ser útiles a ellos mismos y a nuestro país. Sino lo hacen, es porque no pasan de ser forúnculos de ínsulas Baratarias.
Por otro lado, la Red Peruana Europea está en la obligación moral de tender puentes hacia todas las organizaciones de peruanos, haciendo realidad sus postulados de democracia, transparencia y solidaridad. Las actividades como la de Madrid (20,21,22-01-08, con ocasión de la visita a España del Presidente García Pérez) en coordinación con Ari Perú Asociación de Madrid, o, la más reciente, la realizada por la La RPE – Alemania el 17.03.08 en Munich, en coordinación con el Consulado Peruano y con participación de varias asociación de nuestros connacionales residentes en dicho lugar, demuestra que la RPE puede trabajar con las diferentes instancias e instituciones peruanas sin menoscabo de sus propias estructuras organizativas, por el contrario, a mayor trabajo en conjunto con organizaciones peruanas en Europa y Perú, la RPE gana en prestigio de amplitud y se reafirma en la verdadera alternativa de unidad a esfera mundial, para organizar la sociedad civil peruana para impulsar el cambio de estructuras en el país por el bien de la democracia y la justicia social.
La Red Peruana Europea, si no quiere terminar en una Ínsula Barataria, o etéreo escaparate de baratijas e ilusiones, tiene que propiciar iniciativas y propuestas de trabajo, en donde converjan voluntades empujando los vientos hacia el progreso y no limitarse solo a los mórfidos y evasivo cantos de sirena que consuelan pero que no llevan a ningún lado. La Red Peruana Europea tiene que ser un libro abierto en donde quepan la esperanza y las realizaciones, más que los grandes postulados pirotécnicos e incluso, sólo cuando los postulados de: transparencia, flexibilidad, democracia y solidaridad con todos los peruanos, se transformen en conducta de sus miembros; la RPE se transformará en la mayor organización de peruanos en el exterior con el objetivo de luchar contra la corrupción, que obstaculiza el real progreso del país.
“y quiero que adviertas, Sancho, que muchas veces conviene y es necesario, por la autoridad del oficio, ir contra la humildad del corazón” Carta de Don Quijote
Al Gobernador de la Ínsula Barataria.
Copenhague (Dinamarca) 29 de marzo 2008.
*Régulo Villarreal Dolores
Coordinador Colegiado de la Red Peruana Europea – Dinamarca.














ROBERTO J. LOVERA DE SOLA Crítico literario y autor de varios libros y de numerosísimas artículos en su especialidad. Nació en Caracas en marzo de 1946. Siguió estudios en varios colegios de Caracas y Mérida, en la UCAB y en la UCV. Ha realizado investigaciones en diversas instituciones venezolanas y extranjeras, entre ellas el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Fundarte y la Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos.
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