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Categoría: Internacionales

Del turismo rural y vivencial de Hatun Kolla (Pueblo Grande) en la región Puno - Perú

por Régulo VILLARREAL DOLORES

I

Los días 16, 17 y 18 de Julio 2009, estuve en Puno en compañía de mi pequeño grupo familiar danés, que había viajado conmigo al Perú. Del Cuzco partimos en bus. Durante el viaje los ojos a dialogaron con el imponente paisaje andino; y, luego de unas horas agradables de viaje, arribamos de noche, a la ciudad de Puno. En el terminal de buses de la ciudad fuimos recibidos por el Coordinador General de la Unidad Operativa de la Red Peruana Europa en Puno y Director de IDRA, profesor Eliseo Fernández.

No conocía personalmente a Eliseo sino a través de los múltiples correos electrónicos cursados recíprocamente relacionados con nuestra Institución. Eliseo es un hombre andino de mediana edad, estatura, 1.62, estándar en los peruanos, de piel cobriza, de mirada amigable, de movimientos pausados y de hablar parsimonioso. Como sabía que iba delicado de salud (en estado de convalecencia luego de una operación en el colon) el buen compañero Eliseo y su esposa, me habían esperado con la idílica ofrenda fraternal traducida en medias, guantes, bufandas y gorros de lana (para 8 visitantes que conformaba mi comitiva) para enfrentar mejor el inclemente frío de 3.860 msnm de su región. Durante el tiempo que estuvimos en Puno, recibimos en todas partes, ese mismo trato cordial de amigos que nos deparó Eliseo y su familia en el terminal de buses de Puno.

Para el siguiente día de nuestra llegada a Puno, Eliseo nos tenía organizado un tour a la isla Taquile. En el trayecto que dura aproximadamente dos horas Lago Titicaca adentro, pasamos compartiendo vivencias con los Uros, en sus islas flotantes. Degustamos la parte tierna, blanca, la que está en contacto con el agua, de la infalible totora, que sabe casi, a espárragos frescos; compramos artesanías e hicimos paseos en los famosos caballitos de totora (pequeñas balsas a remo). En mi visita de julio 2009 al mítico Lago y sus misteriosos habitantes, noté un cambio reconfortante en relación a mi pasada visita del año 2004. Los pequeños poblados por donde pasamos, no eran los mismos de antes estando en el mismo lugar (El Lago). El botón de muestra del cambio que saltaba a la vista era la presencia de unos paneles solares para capturar calor, y, antenas satelitales, que conectan ahora, vía internet, a los Uros con el resto del mundo.

A mi regreso a Puno, comentando con Eliseo sobre mi observación, éste me informó que debido a los abusos de las agencias de turismo, los enroscamientos de los guías turísticos con algunos restaurantes y hospedajes que privilegiaban con los ingresos generados por el turismo, dejando al margen de la participación, a la mayoría de los habitantes del lugar, las autoridades, por presión de los pobladores organizados, habían determinado beneficiar a todos los pueblos al interior del Lago, canalizando por turnos, los pasos de las pequeñas embarcaciones que transporta a turistas con destino a Amantan o Tequila, las islas más grandes dentro del Lago Titi Caca. Así pues, ahora no son las agencias, ni los guías que deciden a qué restaurante conducir a sus grupos, sino, un comité de administración que fija los turnos de una manera democrática, comunitaria, compartimentada, de los beneficios generados por el Lago Titi Caca, patrimonio de todos los puneños.

En ese aspecto, Puno ha superado a otros destinos turísticos del sur del Perú, como Cuzco y Arequipa, en donde los ingentes ingresos de divisas dejadas por el turismo, solo beneficia a los empresarios del sector y condena a la inmensa mayoría de su población, a la humillante condición de pedigüeños implorando “one dollar” a los turistas, para subsistir.

La experiencia democrática en la administración colectiva de los recursos y legados culturales emprendida por Puno, debería cohesionar más en todo el País, en donde la población organizada, exija, a las empresas de turismo, a separar, por lo menos el 25% de las utilidades netas a favor de la población de las regiones. El dinero que ingresaría por ese rubro, serviría para generar trabajo para la población; mejorar las infraestructuras, proteger los santuarios, mejorar las escuelas, crear y subvencionar guarderías infantiles y casas de ancianos/as desprotegidos/as, entre otras cosas. Esa falencia de organización y conciencia de respeto por usufructuar recursos del país sin invertir y sin aportar, se ha visto claramente, en la reciente tragedia sufrida por los habitantes de Aguas Calientes de Cuzco. Es inconcebible que las empresas turísticas del lugar, no tengan un fondo de socorro inmediato para su región, separando aunque que sea el 1% de los millones de dólares que ingresa (más que a ninguna parte del Perú) al Cuzco, por concepto de turismo.

II

Durante el Estado Confederado de los Incas, Atún Kolla (Pueblo Grande) fue la capital del Collasuyu, los vestigios arqueológicos (en Sillastani, Patas, Cacsi) sembrados en forma de chullpas cilíndricas o los Intiwatanas (Lugares en donde se amarraba el sol para aprehender su luz y calor) en las vastas estepas del Departamento altiplánico del Perú, son las evidencias del garbo como sello grandioso del pasado cultural e histórico del lugar. Por alguna razón que nunca se sabrá; del enigmático Lago Titi Caca surgieron las expresiones culturales más grandes de nuestro país y continente, las mismas que han quedado graficadas en la arquitectura, cerámica, agricultura planificada, domesticación de auquénidos, de tubérculos, etc.

Así mismo quedará flotando en la imaginación como una bola de cristal de acertijos, porqué la zona Atún Kolla, especialmente Sillustani, fue escogido como el lugar del eterno descanso de Tiawanacos, Qollas y Quechuas. Se considera a Sillustani - ¿Reposo de las garras o Asiento delicado cogido con la yema de los dedos? (Sillu = Uña + Tani = Asiento o Reposo) uno de los necrópolis más grandes del mundo, que guarda celosamente signos de historia y se hace inolvidable para cualquier visitante, por sus enormes torres funerarias. Los españoles al ocupar militarmente la capital del Tawantinsuyu, no encontraron cementerios que justiciasen la Capital de un Estado poderoso como el de los Incas; y la creencia apunta a que Sillustani, como el Campo Santo real de los creadores del Estado Confederado de los Incas .

Partimos de Puno con dirección a Atún Kolla, en dos camionetas. La ruta que tomamos fue hacia Juliaca, hasta un lugar de desvío a Sillustani; y, de ahí, continuamos hacia el lugar de nuestro destino, por un camino asfaltado. Atún Kolla queda a unos 30 Km al norte de la ciudad de Puno.

Sillustani, luego de invitar a una caminata entre piedras y silenciosos insulares, empuja de repente al sorprendente impacto de las cristalinas aguas la laguna Umayo (a lo mejor ¿Lago con Cabeza? Uma = Cabeza, sufijo Yo, como genitivo = De o Con). Y, como todo en los Andes se explica mediante mitos y leyendas, los lugareños aseguran que la laguna es el resultado de las lágrimas de una desconsolada princesa que había llorado hasta exprimirse totalmente y quedar convertida en una piedra. Nadie dice porqué, ni por quien lloraba la pobre princesa, a lo mejor por su príncipe, porque este se decidiera estudiar para sapo, para despertar luego con besos pegajosos, a las bellas durmientes. La Laguna Umayo misma, parece una bella durmiente, retozando de vez en cuando con los románticos vuelos de las garzas. El caso es que el color azul del lago, en medio en una planicie con protuberancia de cerros como rostros quemados por el frío y el sol, penetra al espíritu con la fuerza seductora de una mirada nórdica, encandilando cielos y soledades.

El paquete turístico que ofrece el tour a Atun Kolla comprende: Visita a museos de sitio; Caminata con Llamas, Participación en la elaboración de artesanía, Preparación de comida con productos del lugar; competencia a remo en la laguna Umayo, participación en labores agrícolas y, socialización con los pobladores del lugar participando de sus fiestas. Mis compañeros daneses quedaron fascinados por el lugar, la experiencia de comer pan de quinua, papas con queso fresco y carne de alpaca; y, sobre todo, el buen trato de los compañeros del Turismo Rural Vivencial de Atun Kolla. Nuestra anfitriona en Sillustani fue la casa Alli Wasi (Buena Casa) de la señora María Valdivia Chávez y esposo. El joven Abelyan Roque Valdivia, hijo del matrimonio, estudiante de turismo, nos acompañó todo el tiempo juntamente con Eliseo; informándonos e indicándonos lugares y hechos interesantes de su comunidad.

En Sillustani nos cupo la suerte de participar en la multitudinaria y colorida fiesta de la Virgen de la Candelaria, con varios grupos de danzantes de diabladas, llameradas, cullahuadas etc., enmarcados dentro de un ambiente competitivo comunal que exalta el trabajo en equipo, el prestigio de su colectivo en los vestuarios de sus danzantes, el profesionalismo de sus músicos, e incluso, en el mejor trato a sus visitantes. Las competencias comunitarias que inciden mucho en la emulación, son totalmente diferentes a la “competitividad” rapaz y salvaje del capitalismo que desencadena envidias, odiosidades y venganzas por ser el endiosamiento del individualismo ramplón, cuya máxima aspiración es la ganancia monetaria a como de lugar, sin importar ni métodos ni medios para lograrlo.

Las competencias comunitarias manifestadas en sus fiestas populares, empiezan a aplicarse en el control colectivo de los bienes y recursos naturales e históricos de las comunidades y en la generación de Turismos rurales y vivenciales. No cabe duda que sólo los pueblos organizados y en movimiento, detendrán la corrupción que genera pobreza e injusticias en nuestro país. De los pobres saldrá la respuesta contra la pobreza y no de los políticos rastreros, ni de los gerentes del hambre, los economistas neoliberales. Y es obligación moral de los peruanos de adentro y de afuera, alentar, estimular y ayudar a crecer experiencias como la de Puno, cuya iniciativa tiende a generar fuentes de trabajo por los propios peruanos. Y la forma de apoyar esas iniciativas colectivas, es solidarizándonos, recomendando a amigos y conocidos de Europa, Asia, Norte América, etc., para que vayan visitar a nuestros pueblos, que conozcan nuestra cultura, que paguen a nuestros hermanos por sus servicios, en lugar de enviar representantes con sueldos en dólares, sólo para sacar fotos de la pobreza material de nuestros pueblos y exhibirlos luego, en lugares de lujos, con ínfulas de “redentores”.

Lo destacable y aleccionador del Turismo Rural Vivencial de Atun Kolla para todo el Perú, es la participación colectiva y comunitaria en el cuidado de su fauna y flora locales, y, la explotación racional de sus recursos y herencias arqueológicas.

Si bien es cierto que los lugares arqueológicos del país, en su vigilancia y guardianía legal está a cargo del Estado peruano a través del INC, el cuidado y mejoramiento de caminos de acceso, seguridad y mantención de limpieza de los santuarios y buen trato a los visitantes, etc. es cosa de los habitantes de cada lugar, región o zona, por ser permanentes y directos responsables de sus legados, y no de los yermos burócratas temporales sin otro interés que calentar sus asientos y refrescarse con la esperanza mensual de sus sueldos.

En ese contexto, la Asociación Asturis e IDRA Perú, hacen un trabajo loable para su región. La comunidad organizada ha construido hospedajes vivenciales consistentes en 15 casas (por ahora) de aspectos rústicos, de piedras y barro, pero, muy cómodos y funcionales interiormente. Los hospedajes, pequeños, con techos bajos, concebidos para amortiguar el frío kollawino, son muy agradables, con dormitorios con baños privados. Y lo mejor de esa experiencia de turismo rural y vivencial, es que los anfitriones, a pesar de su excelente amabilidad, cuidan la intimidad de sus familias. Los turistas se llevan la imagen y el recuerdo del buen trato y la mejor acogida, y no el morbo de haber convividos con gente muy pobre. En muchos lugares observé con indignación y dolor, cómo, los arrogantes guías turísticos, por comunicarse en inglés con los visitantes, se creían diferentes y con derechos a mostrar, sin ningún pudor y sin el consentimiento de los anfitriones, las intimidades de las familias, metiéndose hasta la cocina en donde se refugian los cuyes por no entender idiomas extraños, para decir “así viven estos indios”.

Es un honor para la Red Peruana Europea, tener al compañero Eliseo Fernández y su organización Idra Perú, como Coordinador de su Unidad Operativa en Puno. Idra Perú, juntamente con la Asociación Asturis y las diferentes comunidades campesinas del lugar, están impulsando el dignificador Turismo Rural Vivencial en Atun Kolla y ojalá se extendiera por todo el altiplano, primero, por todo el país, después. Las organizaciones de peruanos en el exterior están invitadas a participar en estas cruzadas concretas de lucha contra la pobreza y la corrupción, en lugar de fabricar órdagos triunfalistas u oraciones de consuelos anuales en forma de chocolatadas de la caridad, que no conducen a ninguna parte, ni a los caritativos, ni a los destinatarios de la lástima.

Régulo Villarreal Dolores
Coordinador Colegiado de la Red Peruana Europea y Red Peruana Mundial, Dinamarca.

Contacto con Turismo Rural Vivencial en Atun Kolla- Puno.

Contactos:
Idra Perú idraperu@hotmail.com
Julio Vilca qollawasi@hotmail.com
Serafín Colca Ayrampuwasi@hotmail.com
Román Paredes rumiwasi@hotmail.com
Santiago Monteagudo santiwasi@hotmail.com
María Valdivia Chávez Alywasi@hotmail.com
Hugo Colca Cel. 051-951502640
Martín Montiel martinwasi@hotmail.com
Nicolás Colca arcowasi@hotmail.com

Régulo Villarreal DoloresRÉGULO VILLARREAL DOLORES nació el 30 de marzo 1949, en el Departamento Ancash, Perú. Muy joven, luego de seguir estudios en el Instituto Superior de Periodismo JAIME BAUSATE Y MESA, en Lima, emigró a Dinamarca, en donde se estableció definitivamente. Es Co-fundador del Grupo Cultural NUCLEO DE POETAS Y ESCRITORES RADICALES - NEPER- Lima, y ha obtenido, entre otros, el 1er Premio de poesía en los JUEGOS FLORALES del Colegio Nacional Nocturno San Marcos, Lima 1972, el 1er Premio de poesía XXXIII Aniversario del Ministerio de Salud Pública, Lima. Es Miembro de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas - ANEA – Lima, Perú y de la Asociación de Escritores Daneses.

 
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¡GALLINA! ¡NIÑA!

por Eduardo CASANOVA

Cuando yo era niño –y de eso han pasado más de seis décadas– a los cobardes se les llamaba “gallinas”. Los militares, que por lo general son infantiloides y de allí el gusto por los uniformes y las regorgayas y todas esas cosas, aún utilizan esa misma calificación para los que demuestran miedo. El teniente coronel Arias Cárdenas, antes de que su propia condición gallinácea lo obligara a recular y ponerse bajo la axila del teniente coronel Chávez Frías, llamó muchas veces “gallina” a Chávez Frías. Y tenía toda la razón. El teniente coronel Chávez Frías acaba de demostrar una vez más su falta de valor, al tratar de echar a correr cuando el Presidente Uribe lo enfrentó, al extremo de que el Presidente Uribe le haya dicho “¡Sea varón!”, con lo que lo acusó de “niña”, que era el otro remoquete que en ese infancia que quedó atrás hace más de seis décadas se aplicaba a los que demostraban poco valor. Pero, como cualquier cobarde, el teniente coronel Chávez Frías, al sentirse a buen recaudo y ya seguro de no recibir una merecida trompada en la nariz, se envalentonó. Pero aun envalentonado no pudo ocultar su condición de gallina y niña cuando declaró a la gente de CNN que “Si no fuera por la mesa de obstáculo y los mandatarios amigos el presidente Uribe físicamente me agrede". Prácticamente corrió a buscar protección bajo las faldas de su madre y lo reconoció en público. Esa es una de las causas de la desgracia de Venezuela: el personaje que se aprovechó de la ruina de los partidos democráticos para apoderarse del mando del país no es lo suficientemente varón como para gobernar de verdad. Prefiere, como un niño malcriado –o una niña malcriada– jugar a que gobierna, imaginarse emperador, líder continental y todas cosas, y el dinero que se necesitaba para desarrollar a Venezuela lo malgastó en esos juegos de niño. O de niña. La crisis eléctrica, la crisis alimentaria, la crisis de seguridad, la crisis de empleo y todas las demás crisis son resultado de esa locura, de ese accionar de gallina, O de niña.

 
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Y El Libertador: ¿Qué?

por Roberto J. LOVERA DE SOLA

Héroes de Paul JohnsonLos libros que publica el notable historiador británico Paul Jonhson (1928) son siempre dignos de toda atención. Ahora ha publicado, en el espacio de pocos meses, dos sugerentes libros, dos obras que son hermanas siamesas. Nos referimos a “Creadores” (Barcelona: Ediciones B, 2008. 345 p.) y a “Héroes” (Barcelona: Ediciones B, 2009. 328 p.). “Creadores” es a la vez complementario de otro anterior, lleno de interés y de sugerencias, que es “Intelectuales” (Buenos Aires: Javier Vergara, 1990. 381 p.).
Pese a que Jonhson es conocedor de la época a la cual nos vamos a referir, más o menos situada entre 1815 y 1830, aunque en verdad se inició hacia 1780, de hecho es autor de un libro insoslayable y fundamental sobre ese período “El nacimiento del mundo moderno” (Buenos Aires: Javier Vergara, 1992. 969 p.).
Pese a ello al menos en un pasaje de “Héroes” la incomprensión de la historia de América Latina le hace caer en un grave error, tan alto que deseamos corregirlo hoy a la luz de nuestra historia. Con su afirmación Jonhson nos demuestra una vez más, punto al cual nos hemos referido en otros de nuestros apuntes de lector, a la forma como nuestra América Latina no es bien comprendida por parte de los europeos, estamos nosotros siempre excluidos, lo somos. Tanto que de tenerla en cuenta se ampliaría su comprensión de esa época decisiva para la humanidad que es la de la revoluciones de independencia hispanoamericanas, que significó el fin del absolutismo monárquico español, con la presencia de sus grandes figuras: Francisco de Miranda (1750-1816), Simón Rodríguez (1769-1854), Andrés Bello (1781-1865), Simón Bolívar (1783-1830) y Antonio José de Sucre (1795-1830). Y lo decimos, y nuestros lectores lo van a comprobar ahora, porque si bien Jonhson en “El nacimiento del mundo moderno” se refiere a Miranda y Bolívar y menciona a Sucre como el general victorioso en Ayacucho (Diciembre 9,1824) en ningún momento alude a Miranda como un intelectual, como un diarista, como un pensador; nunca cita a Bello, quien logró la Independencia cultural latinoamericana, de hecho fue sustancial su acción en la literatura, la educación, el derecho y las relaciones internacionales muchas de cuyas pautas fijó. Y menos parece Jonhson haber advertido la existencia del gran filósofo de aquella época, Simón Rodríguez, el de las máximas para la autonomía. Y mientras no se entienda el carácter de la cultura hispanoamericana no se podrá estimar el significado de la gran transmutación que vivió nuestro continente a partir del 19 de Abril de 1810 cuando la emancipación fue proclamada en Caracas, antes esto no se había logrado en ninguna parte. Miranda al “inventar” nuestra libertad política había puesto sus bases, antes que el ningún otro. Y los intentos anteriores, como la sublevación de Picornell, Gual y España en Caracas (1797) o la de Quito (1809) habían fracasado, habían sido vencidos: sólo el de Caracas triunfó y se ha mantenido, sin solución de continuidad, pese a las alternativas del período 1814-1821, días del régimen realista en Caracas, sin solución de continuidad. Y además las vidas de Miranda, Bolívar y Bello estuvieron presentes en nuestra experiencia política y cultural a lo largo de más de medio siglo: el paso de una generación a otra, la entrega del fuego sagrado de la libertad lo puso Miranda en las manos de Bolívar, el libertador político, y de Bello, el emancipador cultural, en Londres, cuando se encontraron en 1810 allá. Y cuando Miranda murió en 1816 el Libertador estará en plena acción, logrando realizar lo que aquel planeó y dejó escrito. Y cuando Bolívar fallezca será Bello quien actué, desde Chile, irradiando su magisterio a todo el continente, hasta 1865 cuando dejó de vivir. Y desde ese momento actuaron sus discípulos y más tarde los alumnos de sus alumnos. Así tendremos más de una centuria de proyección. Todo esto hay que conocerlo para poder entender a nuestra América Latina.
En el punto al cual nos vamos a referir Jonhson hierra por no conocer a fondo, y por no haber logrado “sentir” la historia de los países hispanoamericanos a los cuales siempre hay que añadir al Brasil y a la multitud de islas que forman el multicolor mar Caribe, países tan latinoamericanos como los que hablan castellano. De hecho fue una nación caribeña, Haití, el primer país del continente en obtener su Independencia, en este caso de Francia, en 1804, seis años antes que la declaración caraqueña del año diez.
En el caso de “Héroes” al cual nos vamos a referir cita Jonhson a las figuras militares del norteamericano Jorge Washington (1732-1799) y las de los ingleses almirante Horacio Nelson (1758-1805) y Arthur Wellington (1769-1852). No le parece que sea correcto tratar en su capítulo sobre Napoleón Bonaparte (1769-1821) ni se refiere a Bolívar. No se da cuenta que además de Goethe (1749-1832) las grandes figuras de aquellos días fueron Napoleón, el almirante Nelson, el duque de Wellington, Bolívar, el pintor español don Francisco de Goya (1746-1828) y dos mujeres: Mary Woltonecraft (1759-1797), la fundadora del feminismo (1792) y la novelista Jane Austen (1775-1817). No se refiere a Francisco de Miranda, lo cual es otro error, pese a que el gran proyectista de la emancipación participó, en puestos protagónicos, en las tres revoluciones de su tiempo: la de los Estados Unidos, la Francesa y la latinoamericana. Y el Libertador y Goya fueron, en los años de su más lograda acción, las grandes figuras hispanas de su tiempo, no había nadie que pudiera acercárseles. Incluso como hombre de letras, que también lo era, el Libertador escribía mucho mejor que los creadores españoles e hispanoamericanos de sus días. En el campo de la lengua fue un innovador, esa fue otra de sus revoluciones.
Ahora bien Jonhson refiriéndose a Wellington anota: “del mismo modo que condenaba el ejemplo de Simón Bolívar en Sudamérica, pues llevó al desgraciado continente a su trágico camino de golpes de Estado periódicos y a los gobiernos militares” (p.304), es lo que denomina el “camino bonapartista” (p.304) que no es otro para él que cuando “el militar se somete al jefe de Estado electo, con la completa aprobación de la nación” (p.304). Esto, como lo veremos nada tiene que con Bolívar, todo lo contrario, pese a lo que a veces se propala, incluso en alguna obra en la cual el público cae incautamente en sus conclusiones al creer que por haber sido escrita por un historiador profesional es certera, pero se equivocan por no darse cuenta que aquellas son las obras de lo que hemos denominado el “bolivarianismo escuálido” tan pernicioso como el chavista porque ambos utilizan al Libertador como arma de combate en vez de verlo, como debe ser, como una criatura de la historia.
Para aclarar el entuerto de Jonhson, un lunar en tan sabia obra, debemos ir un poco más atrás, para seguir la cronología de los acontecimientos.
Ante Napoleón, y esto no se ha visto como se debía, el punto de vista de Bolívar coincide con el de Jonhson, cosa que el británico ignora. El mismo expresó, el mismo año de la derrota del corso, por Wellington, en Waterloo lo que sigue. Lo hizo al divulgarse en nuestra América la noticia de que Napoleón pasaría a vivir en Nueva Orleáns, en donde incluso se le había preparado una casa. Expresó el Libertador (agosto 22,1815): “Si es la América del Sur herida del rayo, por la llegada de Bonaparte, ¡desgraciados de nosotros, para siempre, si nuestra patria lo acoge con amistad!. Su espíritu de conquista es insaciable: él ha segado la flor de la juventud europea en los campos de batalla para llenar sus ambiciosos proyectos; iguales designios lo conducirán al Nuevo Mundo” (“Escritos del Libertador” Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1972, t. VIII, p.69).
Para entender esto, que no se cita como se debiera, deben examinarse las visiones que tuvo el Liberador del general galo. Al principio, cuando era un destacado oficial republicano, Bolívar lo admiró. Pero cuando se hizo Emperador, en 1804, Bolívar estaba en París el día de la coronación, lo adversó porque no lo podía considerar un republicano cuando tenía una corona sobre las sienes. Sobre él, en los siguientes, veinte y cuatro años guardó silencio, pese a conocer bien su máxima creación el “Código napoleónico” y haber leído con atención el “Memorial de Santa Elena” del conde de Las Cases (1766-1842). Pero se abstuvo de mencionarlo. Tal era su antagonismo con Napoleón que cuando el grupo paecista de Caracas le propuso coronarse en 1825 el Libertador, que rechazó tal proyecto enfáticamente, lo denominó proyectos napoleónicos. Solo fue en 1828 cuando conversó sobre el Corso con su edecán Louis Perú de Lacroix (1780-1837), quien consignó sus opiniones en su “Diario de Bucaramanga”. El Libertador ignoró siempre que aquel oficial escribía cada día el recuento de las conversaciones que tenía con Bolívar. Allí, en el “Diario de Bucaramanga”, vemos la idea que Bolívar tenía de él y por qué no lo mencionaba: para él, que era un republicano pleno, como siempre lo fue, el haber abandonado la república para hacerse Emperador lo separaba plenamente del oficial galo. Así fue.
Y por ello, y en esto también se equivoca Jonhson, jamás pensó actuar en forma bonapartista. Por bonapartismo se entiende, como lo indica el político-historiador venezolano Domingo Alberto Rangel: ”El bonapartismo siempre encierra una dicotomía. El bonapartista no deja de ser revolucionario ni de guardar sus nexos con las clases que han hecho la revolución. En cierto modo sigue siendo jefe de esas clases. Pero en su conducta utiliza los resortes y las modalidades del viejo orden y de las clases enemigas. En esa contradicción entre lo nuevo en lo cual se apoya el jefe y lo viejo que es restaurado o perdonado radica la esencia histórica del bonapartista” (“Los andinos en el poder”. 2ª. ed. Caracas: Vadell, 1974, p.131).
Ahora bien, y este es el centro del asunto que deseamos exponer, pese a lo que Jonhson expresa, no fue nunca el Libertador un caudillo de montoneras, ni propició golpes del Estado, ni sometió el gobierno civil al mando de los militares. La dictadura de 1828 fue un gobierno de emergencia, hecho para salvar la Independencia.
Tampoco es cierto lo que expresa Jonhson que los latinoamericanos, como consecuencia de la presencia de la acción de Bolívar, nos convertimos un “desgraciado continente” (p. 304): con hombre como el Caraqueño, pese a no haber sido escuchado, lo que hay por delante es progreso, lento arribo hacia normas civilizadas de vida. Todo lo contrario de lo que dice el escritor inglés a quien corregimos.
Primero no fue el Libertador un caudillo sino un político civilizador por haber sido él el primero que avizoró el caudillismo, sus sesgos y las desgracias que traería a nuestros pueblos. Y no podía dejar de verlo quien siempre estuvo, ojo avizor, analizando los sucesos de cada día.
Por ello cuando en su célebre carta a Pedro Gual (1783-1862), a treinta días exactos de la batalla de Carabobo (Mayo 24,1821), le dijo a Gual: “Estos no son los que Uds. conocen: son los que Uds. no conocen: hombres que han combatido largo tiempo, que se creen muy beneméritos, y humillados y miserables, y sin esperanzas de coger el fruto de las adquisiciones de su lanza” (“Escritos del Libertador”. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1988, t. XX, p.62. El subrayado es del propio Libertador). Allí comprendió lo que será el caudillismo. Y por ello también expresó, reglones más abajo, “estamos sobre un abismo, o más bien sobre un volcán pronto a hacer su explosión. Yo temo más a la paz que la guerra” (“Escritos del Libertador”, t. XX, p.62).
Allí ya está dicho todo. Y fue expresado por un político que tras los difíciles años de 1813-1819 siempre fue presidente por elección en comicios (1819, 1821, 1825), por quien escuchó siempre la voz de los más capacitados, quien redactó Constituciones, para quien la ley era la norma de vida de los pueblos, para quien si bien la guerra fue ocupación de la mayor parte de su vida también lo fueron, y grande supremo, la educación del pueblo y la atención a la vida internacional a través de la civilizada diplomacia que creó.
Por ello no se puede considerar un caudillo, menos de montoneras, como las que aparecieron en nuestra América Latina después de su muerte, ni puede pensarse que fue cabeza del militarismo cuando él mismo pensaba (mayo 25,1826): “El destino del Ejército es guarecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos” y en su última proclama (Diciembre 10,1830): “y los militares empleando su espada en defender de las garantías sociales” (“Proclamas y discursos del Libertador”, Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos,1983, p.407).
No fue ni caudillo militarista, pese a haber estado a cabeza del suyo, porque siempre propuso, e impuso a través de las leyes, el gobierno de los civiles, la presencia constante de la sociedad civil que él fue el primer venezolano en invocar en significativo pasaje de su Carta de Jamaica (“Escritos del Libertador”, t. VIII, p.232).
Y para terminar: es lastimoso que Jonhson no se haya tomado el trabajo de explorar más lo relativo al asunto Wellington-Bolívar porque fue el alto oficial inglés uno de los pocos que en vida del Libertador reconoció su grandeza. También lo hicieron en sus días Goethe, Byron (1788-1824) y Humbodlt (1769-1859). Esto lo pudo leer en inglés el autor de “Héroes” en la magnífica biografía del alemán Gerhard Masur impresa en 1948 (“Simón Bolívar”, Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República, 1987, p.579). Y es una lástima que para hacer la exploración del Libertador no haya leído también la biografía de éste, escrita y publicada en inglés el año 2006, por el notable historiador británico John Lynch. Sin duda ambas estupendas obras se encuentran en la biblioteca del Museo Británico en Londres donde pudo haberlas leído. Hubiera sido una forma de entender lo que la gente del Viejo Mundo no ha querido comprender: la peculiaridad de la América Latina.

Octubre 15,2009

Roberto J. Lovera de SolaROBERTO J. LOVERA DE SOLA Crítico literario y autor de varios libros y de numerosísimas artículos en su especialidad. Nació en Caracas en marzo de 1946. Siguió estudios en varios colegios de Caracas y Mérida, en la UCAB y en la UCV. Ha realizado investigaciones en diversas instituciones venezolanas y extranjeras, entre ellas el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Fundarte y la Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos.

 

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El pasado ya llegó o la muerte de Chávez

por Eduardo CASANOVA

Los fracasados chillan que los apagones son culpa de “El Niño”, pero los técnicos y profesionales que trabajan en el ramo eléctrico emiten un comunicado en el que demuestran que, sin la más mínima duda, el culpable de los apagones se llama Hugo Rafael Chávez Frías, que prefirió malgastar millones de dólares en “hacerse una imagen” de “líder mundial” regalando miles de cosas a los cubanos, los nicaragüenses, los bolivianos, los argentinos, los ecuatorianos y hasta a los ingleses y los norteamericanos, en vez de cumplir con su deber de gobernante e invertir el dinero suficiente para el mantenimiento de equipos y el crecimiento de sistemas que garantizaran un buen funcionamiento del sistema eléctrico del país. En pocas palabras, lo que tenía que gastar para evitar los apagones lo tiró por la poceta para hacerse popular en el mundo. Y lo mismo puede decirse de la inseguridad y del desempleo y de la carestía y de la inflación. Chávez no gobierna para los venezolanos, sino para los extranjeros. Y a los extranjeros les importa un bledo que en Venezuela no haya luz ni haya seguridad ni haya empleo ni se consigan los bienes necesarios para vivir. Eso es importante para los venezolanos, y Chávez estaba convencido de que su popularidad era un escudo irrompible que le permitiría hacer lo que le diera la gana. El mismo error de Carlos Andrés Pérez en 1989, que le costó el “caracazo” y el poder. La diferencia está en que CAP confiaba en su escudo para poder hacer lo que había que hacer y corregir el rumbo de la economía venezolana, mientras que Chávez pretendió usar su escudo para fines estrictamente egoístas y muy ligados a la simple corrupción. Pero lo alcanzó el pasado. Un pasado del que él es parte activa, pues Chávez no es el que cambió la política del país, sino el que exageró las malas costumbres políticas hasta hacerlas verdaderamente insoportables. La falta de luz, que se siente en todos y cada uno de los hogares venezolanos, la inseguridad, que la padecemos todos los venezolanos, el desempleo, la carestía, todo lo que ha hecho que en los últimos ocho o diez años Venezuela se haya convertido en uno de los peores países del mundo, se están revirtiendo en contra de Chávez, y aun cuando todavía hay mucho engañado, mucho que se resiste a aceptar la verdad, su muerte política está cerca. Por eso el abuso del CNE de combinar las circunscripciones políticas en un intento por compensar la baja brutal de votos del PSUV, y las desesperadas decisiones, como devaluar para tener más dinero para comprar conciencias en Venezuela. Es su agonía. Y su fracaso se dará ya si la oposición se une por encima de todas las cosas, sin dejar una grieta ni un resquicio. No para conquistar votos hipotéticos, sino para ofrecerle al país una verdadera alternativa, la alternativa democrática que el país necesita. El camino abierto que el país merece. Y entones el tal Chávez se habrá convertido, ahora sí, en el último de los que erraron. Y empezará el tiempo de los primeros que llevarán, por fin, a Venezuela a la posición que se merece.

 
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Lo de Chile

por Eduardo CASANOVA

Lo de Chile me interesa. No el resultado en sí, sino todo el proceso. Hubiera preferido, en lo personal, que ganara Eduardo Frei Ruiz-Tagle, y creo que habría hecho un buen gobierno, tal como lo hicieron Patricio Aylwin, el mismo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Pero la mayoría dispuso otra cosa y eso es parte de lo interesante: a nadie se le pasó por la cabeza irrespetar la decisión de la mayoría ni amenazar con guerras apocalípticas o desastres peores que los terremotos. El discurso de aceptación de su derrota de Frei fue impecable. Y mejor aún el de Ricardo Lagos, en el que dijo que los de la Concertación se van del poder con la frente en alto, que es algo que todo el mundo entiende, porque lo hicieron muy bien. Y el del triunfador, Sebastián Piñera, no se quedo atrás en grandeza. Hasta dijo que llamaría a cargos de gobierno a los que hasta ayer fueron sus rivales, que no sus enemigos. Y un ejemplo formidable de decencia fue el diálogo telefónico que sostuvo con la Presidente Bachelet, con sonrisas en el rostro todo tipo de cortesías. Eso es la democracia: respetar la voluntad de la mayoría y respetar a los adversarios. Otro aspecto importante de todo el proceso fue la irrupción en el debate de Marco Enríquez-Ominami, hijo de Miguel Enríquez, el médico de ideas extremas, Secretario General del MIR, que luego del golpe de Pinochet se negó a asilarse y trató de continuar la lucha revolucionaria hasta que fue eliminado por la DINA el 5 de octubre de 1974. Marco (Marco Antonio), de 37 años, es hijo de Manuela Gumucio, que luego de la muerte de Enríquez se casó con el socialista Carlos Ominami, cuyo apellido agregó al propio el joven Marco, que con el tiempo se hizo licenciado en filosofía, cineasta y político. Para su irrupción es fundamental el hecho de que la selección de Frei fue hecha por pactos entre dirigentes y no por primarias, lo que generó muchas dudas. Como genera dudas el porvenir tanto de la Concertación como de Enríquez Ominami, cuya relación con la Cuba de Castro y la Venezuela de Chávez no auguraría nada bueno para Chile, que ya pasó por el espantoso trauma de Pinochet. Es cierto que la Concertación empezaba a parecer acartonada, y de allí ese extraño fenómeno de que cuando la Presidenta Bachelet tiene un 80% de aceptación, su candidato no alcanzara el 50. Ojalá que Piñera no resulte un Berlusconi, y que todo lo que ocurra sea para bien de Chile. En fin, lo de Chile me interesa mucho. Tengo familia en Chile y los quiero mucho. Y quiero y respeto al pueblo chileno, que se ha convertido en el más avanzado de toda nuestra América. Por algo será.

 

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Chávez, el último de esa estirpe

por Eduardo CASANOVA

En 1998 ganó las elecciones un teniente coronel golpista que se vendía como el primero de una Venezuela nueva, que rechazaba a la vieja Venezuela de AD, Copei, el MAS, Convergencia y otros grupúsculos. Ciertamente, los partidos se habían desacreditado, y los medios de comunicación social habían contribuido activamente a ese descrédito. Pero más había contribuido la mediocridad de quienes se habían colocado en posiciones directivas de los partidos políticos. AD no era ni siquiera la sombra de la sombra del gran partido de masas que fundaron Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Gonzalo Barrios, Raúl Leoni y otros hombres eminentes, casi todos ligados a la Generación del 28. Copei había sido deliberadamente destruido por su propio fundador, Rafael Caldera, para satisfacer sus ambiciones de poder. El MAS había nacido cojo al alentar la candidatura de un helado y cínico personaje que no podía despertar sino desconfianza, cuando en sus filas tenía hombres de verdadera valía, y, para colmo, en el 98 apeló al más descarado oportunismo y apoyó al militarcito golpista. Las mayorías, especialmente los preteridos y depauperados, ya no tenían la más mínima esperanza en esos partidos, y sentían que los habían traicionado, y que las grandes riquezas petroleras se habían desperdiciado, especialmente en corrupción. Y el teniente coronel golpista se vendió a sí mismo como el artífice de un verdadero y profundo cambio, que lograría la felicidad de esos depauperados y preteridos. Se proclamaba el primero de la nueva estirpe de gobernantes que sí se ocuparían de los pobres, y su canto de sirena logró enamorar a las mayorías, que de inmediato hicieron suyo el lema “No volverán”. Pero, luego de once años de gobierno, los hechos han demostrado que no es, en absoluto, el primero de una nueva estirpe, sino el último de la vieja, que reúne en sí todos los defectos de sus predecesores, más muchísimos defectos nuevos que lo convierten en el peor gobernante de la historia de Venezuela. Peor, mucho peor, que Julián Castro, Raimundo Andueza Palacio y Cipriano Castro, que hasta hace poco parecían insuperables en fallas y defectos. El año 2010 se inicia con la devaluación del bolívar, que demuestra que el teniente coronel golpista no supo administrar la riqueza, y en eso fue mucho peor que Carlos Andrés Pérez o Luis Herrera Campíns. Y con los apagones, que demuestran que ni siquiera supo invertir los recursos indispensables en infraestructura, a pesar de haber recibido por mor del petróleo recursos con los que jamás habría soñado ninguno de sus predecesores. Es un inútil, y debería renunciar ya a su cargo, para que el país no siga hundiéndose. O antes de que el país reviente con mil veces más fuerza que el reventón del “Caracazo”. Haití, un país paupérrimo que jamás ha tenido recursos materiales, ha recibido el tremendo castigo de un terremoto devastador. Venezuela, que ha recibido recursos materiales como ninguna otra nación vecina o cercana, ha padecido un terremoto peor: el de la incapacidad, la torpeza y la mala fe de un militar golpista y los suyos, que pretendió pasar por el primero de una nueva estirpe, pero en realidad ha sido el último de la vieja, y el peor de todos.

 
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Aquel 28 de agosto de 1968
DE “LA PRIMAVERA DE PRAGA”, DEL SOCIALISMO COMO PROBLEMA, A LA PERSONA NON GRATA DE JORGE EDWARDS

por Alberto HERNÁNDEZ

1.-
Muchos fueron los eventos que se desprendieron de aquel ya lejano 21 de agosto de 1968. Muchos fueron los acontecimientos que cimbraron el mundo y lo colocaron en una suerte de balanza, en una especie de cálculo vital en procura de un equilibrio que tardaría unos años más para despejar el camino hacia las libertades públicas e individuales, secuestradas por el “socialismo real” impuesto por Stalin y sus perros rabiosos instalados en el Pacto de Varsovia.
Todos estos hechos del 68 incidieron en nuestros golpeados pueblos de América Latina, hundidos en dictaduras, unos, y otros en la línea de flotación de frágiles procesos democráticos, los cuales se fundieron con la molestia provocada por las tropas rusas cuando penetraron en la hermosa ciudad de Praga, envuelta en la “Primavera” creada por el primer ministro Dubček y celebrada por todo el mundo civilizado.
Venezuela no fue la excepción. Ese año -y el que le siguió- destacaron en una efemérides que recuerda el nacimiento del libro Checoslovaquia. El socialismo como problema, editado por el sello “Domingo Fuentes” en una Caracas aún respirable, con aires campechanos y muchos de los techos rojos que la hacían la Sultana del Ávila.
En efecto, el libro de Teodoro Petkoff iluminó el campo minado de la política venezolana, toda vez que se encargó de vitalizar la discusión en el campo de la izquierda nacional. Petkoff, militante del Partido Comunista de Venezuela, abrió las espitas para que se hablara de un “socialismo con rostro humano”. De esa experiencia, de ese ensayo nació posteriormente la organización bautizada con el nombre de Movimiento al Socialismo. Pero antes sucedieron muchas cosas que aún resuenan en nuestros oídos.

2.-
200 mil soldados y 5 mil tanques del Pacto de Varsovia invaden el país. La emoción provocada por los cambios que Alexander Dubček había impulsado desde el 5 de enero de 1968 quedó grabada en las mentes de los jóvenes que voceaban las consignas contra la represión. En ese marco nace Checoslovaquia. El socialismo como problema, del economista y militante comunista para la época, Teodoro Petkoff, quien abrió una discusión cuyo punto de origen estuvo en esa remota ciudad europea, agredida por los partidos comunistas, con la excepción del de Rumania. La buscada independencia de los checos y eslovacos fue duramente golpeada por los líderes soviéticos, quienes –sin querer- anunciaron que la Guerra Fría también podía ser arrasada por las fuerzas antes apagadas por la propaganda oficial. Se anunciaba, entonces, un “Socialismo con rostro humano”, fondo también del libro de Petkoff, quien dividió las opiniones de la izquierda venezolana y partió por la mitad la poca argumentación de un PCV desleído. Así, nace el MAS y una nueva manera de ver el mundo.
En el prólogo para la edición de Monte Ávila Editores de 1991, Petkoff afirmó: “Personas de distintas franjas del espectro político nacional, buena parte contemporáneos del autor, pero también muchos jóvenes curiosos, aprovechan cada episodio de los que vertiginosamente se producen en el mundo comunista, para recordar la que alguno de ellos denominara “esa notable anticipación”, y para inquirir por la posibilidad de una reedición”.
Esa notable anticipación es lo que hace relevante el libro del político y pensador venezolano. Precisamente porque rompe el claustro de aquella izquierda anquilosada, vieja, anacrónica, repetitiva, aduladora y convencida de que en Moscú estaba el paraíso, como actualmente otros creen que se halla en Cuba.
Venezuela fue un verdadero revuelo de ideas. Petkoff se llevó parte de la juventud mejor dotada. Crea una organización y favorece la discusión para la invención de una izquierda democrática, sí, “con rostro humano”. Es decir, “la idea de un proyecto socialista alternativo al burocrático policial y totalitario que desde la URSS se había extendido a todo el llamado “campo socialista” –que luego comenzó a ser denominado “socialismo real” y que para el ciudadano común era, simple y llanamente, “el comunismo”.
No en vano el autor de Checoslovaquia. El socialismo como problema (*) llegó a decir que “la tragedia checoslovaca constituye un hito miliar en la larga historia de la teoría y la práctica del socialismo y del cambio revolucionario”.

3.-
Mientras tanto, Cuba insistía en la locura soviética. Pocos años antes, la crisis de los misiles la había convertido en protagonista de la misma estupidez llevada adelante por el Comité Central del PCUS. Nada, la isla de Fidel Castro estaba sometida a los designios de los dinosaurios de Moscú, razón por la cual –atendiendo a los rigores de la Guerra Fría- intentaba extender por Sur América y parte de África una experiencia a todas luces fracasada, una dictadura que se ha quedado sola en el concierto de las naciones. Mientras tanto, volvemos, en Venezuela la mayoría de la militancia comunista tomaba otros rumbos. En ese interregno, dos años después, se dieron los hechos de los intelectuales cubanos, la llegada al poder de Salvador Allende y el arribo del escritor y diplomático Jorge Edwards a la isla como embajador de Chile en esa desportillada nación caribeña. Comenzaría otra experiencia con claro origen “checo”, toda vez que los protagonistas no podían despegarse de las esperanzas creadas por Dubčeks y por aquellos jóvenes cuya primavera aún resuena, pasados cuarenta años, en los oídos del mundo.
Persona non grata es un claro ejemplo de aquellos movimientos que despertaron la política latinoamericana. Jorge Edwards, a raíz de los acontecimientos internos con los escritores de la Isla, encarcelados, unos, silenciados otros por el aparato policial del régimen. En este marco, donde Fidel, Allende, Neruda, Lezama Lima, entre otros, resaltan en la acción no ficticia, conforman este libro que –sin la menor duda- es hijo de aquellos acontecimientos de Praga que se sembraron en América Latina y el resto del mundo.

El libro fue iniciado en los primeros días de abril de 1971, cuando Heberto Padilla continuaba preso, en lo que parecía el comienzo de una represión en mayor escala contra los medios intelectuales cubanos, y yo, sin que hubiera existido una declaración formal de persona non grata, pero considerado, sí, por primera vez en mi carrera, como persona poco grata e incómoda, acababa de salir de Cuba e iniciaba mi trabajo de ministro consejero en París…

Estas líneas, tomadas de Persona non grata (Barral editores, Barcelona, España, 1973), revelan eventos que estaban concatenados: los intelectuales cubanos estaban conectados con los sucesos de Praga y con los de París. El llamado Mayo francés también había provocado en este lado del mundo un pequeño incendio que se convertiría con los años en un gran incendio ideológico.
A 40 años de aquellos hechos, en Venezuela se sienten las palabras escritas por Teodoro Petkoff en su ensayo:

Desde ese momento mismo se abrió un debate que aún no cesa. Las aguas se dividieron entre quienes rescataron, para sí y para el movimiento mundial que contribuyeron a crear, el antiguo nombre de “comunistas”, que alguna vez Marx mismo había utilizado durante un breve período y con el cual había apellidado a su famoso Manifiesto, y quienes permanecieron fieles a la tradición evolutiva y electoral de la social-democracia occidental…

La Doctrina Brezhnev dio pie, con la invasión a Checoslovaquia y el atentado criminal contra la Primavera de Praga, a la Doctrina Sinatra, liderada por Mijail Gorbachov en los años 80, que cerraría –con la ayuda también de muchos dirigentes políticos y el Vaticano- las puertas del Pacto de Varsovia y el régimen comunista entronizado en parte de Europa. No en vano, el polvo levantado por la caída del Muro de Berlín también tuvo su impulso en aquellos sucesos de agosto de 1968, hace cuarenta años.

(Texto traducido al checo)

(*) Este ensayo fue publicado posteriormente en el tomo El socialismo irreal, Editorial Alfa, Caracas 2007).

Alberto HernándezALBERTO HERNÁNDEZ - Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.

 

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¡Se quedó sin gasolina!

por Eduardo CASANOVA

Flaco servicio le han hecho al país los que proclaman que Chávez es un genio del mal, que tiene un plan maestro para destruir el capitalismo, convertir a Venezuela en una nueva versión de Cuba y construir el socialismo sobre sus ruinas, o que es un genio electoral que no puede perder elecciones, así sea con hábiles trampas. No. Chávez es un mediocre, un incompetente que hasta ahora tuvo muchísima suerte. Trepó sobre las calaveras de adecos, copeyanos y chiriperos y se mantuvo en la cresta gracias a la poca habilidad de los adecos, copeyanos, justicieros, nuevotiemperos, chiriperos, causaerristas y otras especies que no han sido capaces de ver la verdad y han pasado once años dando palos de ciego. Acción Democrática, el gran partido creado por Betancourt, Gallegos, Leoni, Barrios, A.E. Blanco y otros hombres de verdadero brillo, murió cuando murió el último de ellos: Gonzalo Barrios (30 de mayo de 1993). Había agonizado desde la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, cuyo gobierno no supo manejar los ingresos brutales por la crisis de los setenta y terminó endeudando el país hasta lo imposible, a lo que se sumó la irresponsabilidad de Lusinchi, que además de hacer un gobierno pésimo, prefirió matar el partido por sus pleitos y placeres personales. Un grupito de mediocres remató la obra al proponer en 1998 la candidatura de aquel viejito de plancha que chilaba sin ilación. Copei murió durante el gobierno de Luis Herrera Campíns, un hombre excelente pero un pésimo gobernante, y quedó enterrado por la ambición personal de Rafael Caldera, que no supo ser, como Rómulo Betancourt, un verdadero estadista, y le clavó la puntilla a su propia creación en sus desesperación por imitar a Calos Andrés Pérez. El MAS nació baldado por proponer como candidato al helado y cínico personaje que salió del closet de la corrupción durante el gobierno de Chávez, en vez de proponer a Teodoro Petkoff, que habría sido un excelente camino, y terminó de suicidarse al apoyar en 1998 a Chávez, en una muestra de deleznable oportunismo. Y el chiripero, tal como AD y Copei, no pudo o no quiso solucionar la situación de una mayoría paupérrima en un país que contaba con la riqueza petrolera. Sobre esos cadáveres escaló Chávez, que en 1992 logró que le sonara la flauta por casualidad y se convirtió en la esperanza ciega de la mayoría de los preteridos del país. Llegado al gobierno, simplemente no supo gobernar. No tenía con qué. Su incapacidad, su ineficiencia, sus resentimientos, su ignorancia, que a veces disimulaba con una audacia digna de mejor causa, hacen imposible que gobierne. El apoyo interesado y traidor de Fidel Castro lo dotó de cierta estabilidad, pero al final ha podido más su incapacidad y se ha quedado sin gasolina. Ya no engaña como antes a las mayorías. Ya no “encanta”. Ya la mayoría se ha dado cuenta de que no sabe, no puede gobernar, y por muchos pases de magia y trampas que haga, es cuestión de tiempo. Su cacharro envejecido está a un lado del camino, varado, sin combustible. Le llegó su pequeño Waterloo. Ojalá no sea demasiado tarde para salvar al país.

 

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Siete médicos cubanos

por Eduardo CASANOVA

Médicos Cubanos en Miami, después de escapar
de Venezuela (y Cuba) sobornando a funcionarios
de ambos países.

La noticia está en la prensa de casi todos los países de habla hispana: siete médicos cubanos desertaron por Maiquetía, pagaron sobornos en dólares a funcionarios venezolanos y cubanos y se fueron nada menos que a Miami, en donde se fotografiaron con rostros felices y gestos de alegría. Lo primero que llama la atención (y lo refleja El Mercurio de Chile muy especialmente) es lo del soborno a funcionarios cubanos. El Mercurio opina que en la combinación tiene que estar comprometida la Embajada de Cuba. Todos sabemos que los funcionarios venezolanos no aguantan dos pedidas, pero ¿los cubanos? ¿Después de cincuenta años de vida socialista son todavía corrompibles? Parece que sí, y mucho, de donde se infiere que el “socialismo” no es tan puro como ellos dicen. Y lo otro que salta a la vista es que el “Mar de la felicidad” no es muy atractivo como dicen, ni lo es tampoco el “Lago de la felicidad” que los Castro y Chávez pretenden formar en Venezuela, puesto que los médicos cubanos quieren irse de ambos a como dé lugar. De hecho, estos siete son una fracción mínima de los que han picado los cabos. Solamente en Miami, según la prensa latinoamericana y española, hay unos quinientos médicos cubanos que han desertado de Venezuela en los últimos años. La mayoría se fue a través de Colombia, en donde “pueden postular a un programa del gobierno estadounidense para desertores”. Se afirma, además, que de los 45.000 médicos cubanos que han venido a la Misión Barrio Adentro, unos 18.000 ya no trabajan en la tal Misión, sino que o han escapado o se han dedicado a otras actividades económicas en forma clandestina, y en buena parte así se explica el fracaso de Barrio Adentro. Dicho sea de paso, esos médicos cubanos, en general, no son verdaderos médicos. O son simples técnicos o son estudiantes que en realidad no han terminado su formación. Y esa es otra de las razones del fracaso de la tal Misión. En todo caso, lo importante es que si el 40% de esos técnicos o estudiantes cubanos, a pesar del adoctrinamiento, han desertado de una u otra manera, es porque la vida en Cuba, en la Cuba socialista, es horrible. Tan horrible como pude comprobarlo personalmente cuando estuve allá y me desilusioné por completo de la revolución cubana, madre inclemente de la “revolución bonita” que tanto daño le ha hecho a Venezuela. Siete médicos cubanos lo certifican. Y los otros cuatrocientos noventa y tres también.

 
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El gran apagón de Chávez

por Eduardo CASANOVA

Vengo de pasarme unos días en Mérida, y de sufrir las consecuencias del racionamiento eléctrico, que es un eufemismo por apagón. El gobierno militar del teniente coronel Chávez trata de engañar a la población para que se crea que la crisis eléctrica tiene su origen en el fenómeno natural que se conoce como “El Niño”, que ha generado una gran sequía. Pero para desmontar esa mentira basta con señalar unas pocas realidades: El Niño se presenta cada dos o tres años, entonces ¿por qué esta situación se aparece en el 2009 y no la habíamos visto antes? ¿Por qué si en el 2003 la sequía fue igual a la actual y los niveles de los ríos y embalses fueron iguales o parecidos, no hubo entonces la misma situación que ahora? ¿Por qué no hay crisis eléctricas en Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Colombia, etcétera, que también padecen las consecuencias de El Niño?… La verdad es sencillísima, el gobierno, a pesar de que los expertos advirtieron en 2003 que esto iba a pasar, no hizo nada, no invirtió lo que se requería ni tomó medida alguna cuando había que tomarlas. La ineptitud se los comió. El teniente coronel Chávez prefirió despilfarrar millones de dólares en hacerse una imagen internacional de “gran líder”. Tiró por la borda millones de dólares en sobornar y comprar opiniones en el mundo entero, y dejó que los venezolanos tengamos que sufrir las consecuencias de su irresponsabilidad. Y en realidad no logró su objetivo. Salvo un porcentaje mínimo de trasnochados izquierdosos de poca monta, nadie lo considera un líder importante en el mundo. Cada día aumenta más el grupo de los que se burlan de él. Y de todos los venezolanos. Y pronto veremos cómo esa irresponsabilidad se le revierte. Todo el que pueda, en especial los jóvenes, debe conversar con los que aún están bajo el influjo de su brujería y hacer ver que es un charlatán, que por su culpa cada día se vive peor en Venezuela, hasta lograr que a los múltiples apagones diarios que sufrimos los venezolanos se sume el gran apagón de Chávez y los suyos. Sólo así terminará la pesadilla y el país volverá a ser país. No es con hipotéticos votos sino con acciones reales cómo vamos a recuperar la democracia y la patria.

 

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Tarde o temprano

por Eduardo CASANOVA

Con qué olímpica alegría parecen los “juristas” venezolanos olvidar sus responsabilidades. Como si vivieran en una burbuja de impunidad toman decisiones en las que pretenden ignorar que los tratados internacionales sobre derechos humanos obligan irremediablemente a los Estados partes de los mismos, que son responsables bajo el derecho internacional por las violaciones de las obligaciones asumidas por ellos al ratificar esos tratados. La Convención Americana sobre Derechos Humanos dispone en su Artículo 1 que Los Estados partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. Y en su Artículo 2: Si en el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades. Esto es que el Estado tiene la obligación absoluta de adaptar sus normas a lo dispuesto por los Tratados. Lo cual se ve reforzado por el Artículo 68, que dice: 1. Los Estados partes en la Convención se comprometen a cumplir la decisión de la Corte en todo caso en que sean partes. 2. La parte del fallo que disponga indemnización compensatoria se podrá ejecutar en el respectivo país por el procedimiento interno vigente para la ejecución de sentencias contra el Estado. Pero, atención, queda muy claro, que cuando una sentencia condena a un Estado parte de la Convención por violación de un derecho garantizado por ésta, el Estado está absolutamente obligado a cumplir esa sentencia porque es responsable internacionalmente. Pero hay que aclarar que eso no quiere decir que el Estado, un ente abstracto, sin ojos ni oídos, cometió el acto que violó la Convención o que fue el autor inmediato del daño, irreparable o no, causado a la víctima. Siempre hay un autor material que puede ser el funcionario policial o el militar que lesionó ilícitamente a una persona, ya sea privándola de su libertad, causándole heridas o incluso la muerte; hay un juez que dictó una sentencia condenatoria violando el debido proceso del acusado, o que lo sometió a prisión preventiva, violando la presunción de inocencia; hay funcionarios de contraloría que arbitrariamente privan a ciudadanos de sus derechos políticos, hay funcionaros que cierran canales de televisión y estaciones de radio, hay parlamentarios que aprueban leyes anticonstitucionales, etcétera, etcétera. Todos esos actos violatorios de derecho cometidos por individuos comprometen la responsabilidad internacional del Estado, pero son los individuos lo que incurren en responsabilidad personal ya sea civil o penal. Es importante que todo el mundo tenga presente lo que, por su parte, está en la legislación venezolana y se aplica a esos casos: Artículo 155. Incurren en pena de arresto en fortaleza o cárcel política por tiempo de uno a cuatro años: Omissis 3. Los venezolanos o extranjeros que violen las convenciones o tratados celebrados por la República, de un modo que comprometa la responsabilidad de ésta. Es conveniente, pues, que sepan quienes violan los derechos humanos en Venezuela que si la República Bolivariana de Venezuela es condenada por ser internacionalmente responsable de la violación, ellos, los individuos, los hoy poderosos, incurren en responsabilidad penal porque han violado una convención o un tratado celebrado por la República y esa violación ha comprometido la responsabilidad de la República.
Tenemos, pues, que si un juez o varios jueces han violado la Convención Americana sobre Derechos Humanos al no respetar el debido proceso y esa violación ha dado lugar a una condena de la República Bolivariana de Venezuela por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tarde o temprano la Fiscalía General de la República, cuando la cordura regrese al país, va a acusarlos de haber cometido un delito. Un delito cometido aquí, en el país, que les va a acarrear arresto en fortaleza o cárcel política por tiempo de uno a cuatro años. Y no va a tener dónde apelar, porque de la única instancia que les quedaría vino la pena que se ganaron. Valga la advertencia, o, al que le caiga la chupa, que se la ponga.

 

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Ginsberg: Una voz en la tierra

por Alberto HERNÁNDEZ

1.-
En Barnes and Noble la cara de Allen Ginsberg conserva el color lejano del óleo, marchito por tantas miradas y manos que tocan la ya encanecida barba del irreverente poeta de Newark. Los ojos detrás de unos anteojos psicodélicos nos relatan el fondo de una tensión desmedida.
Anaqueles, olores a libros nuevos, la tinta impregnada de sangre, la sucursal de una librería neoyorkina dice mucho en la frívola y poco literaria Miami, donde vivir es un salto al vacío, una permanente transgresión al encanto de un paisaje desmembrado por el tiempo. Mientras tanto, Ginsberg, adobado por los afeites de la funeraria, respira bajo tierra el silencio de un país que sólo lo tiene presente en algunas páginas del Times de Nueva York o en el obituario de Los Angeles Times.
Es domingo en San Francisco. Los diarios revientan con la cara de quien escribió:

When I died, love, when I died
my heart was broken in your care;
I never suffered love so fair
as now I suffer and abide
when I died, love, when I died.

Para despedirlo, el también poeta Lawrence Ferlinghetti escribió: A great poet is dying but his voice/ won´t die/ His voice is on the land, texto simplón que alude el carácter terrenal de quien jamás sucumbió a las tentaciones de la ciudad que albergó hasta la muerte.

2.-
El The New York Times del domingo 6 de abril recogió en toda una página los distintos rostros y viajes de Ginsberg, quien había muerto el día anterior en la ciudad de los rascacielos víctima de un cáncer de hígado. Por muchos años había sido la voz más rebelde y engreída de la Generación Beat.
Una nota que promueve una de las tantas historias del poeta de New Jersey, tiene que ver con la madre internada en el Pilgrim State Hospital, donde murió en 1956. la paranoia y el laberíntico estupor frente a la represión colocaron a la progenitora del poeta en un estado de de permanente alucinación: The key is in the Windows, the key is in the sunlight in the Windows. I have the key-get married Allen, dont´t take drugs…Love your mother.
Tres más tarde, Allen Ginsberg escribió un poema dedicado a Naomi Ginsberg, una elegía considerada como un texto de fino y delicado dolor. Mientras tanto, en el instante de la la lectura, Ray Charles entona un blues.
El viaje de Ginsberg a la otra eternidad representa una larga travesía por el nublado y espeso cielo de Nueva York, donde reside el paraíso del desencuentro.

3.-
En 1994, Ginsberg leyó –sacerdote penitente- su poema “Alarido” (Howl) en las afueras del Distrito de Courthouse de Washington. Un poco antes, la persecución, aldabonazos de cárceles y bofetadas que lo convirtieron en la “voz sobre la tierra”, esa que Ferlinghetti ahora plasmó en la portada del diario de Los Angeles.
En juicio al tiempo que le tocó vivir, Ginsberg escribió sin piedad acerca de todo lo que veía y sentía a su lado. No se permitió ausentarse de Dios, a quien tenía como eslabón entre la temporalidad terrenal y el espacio del eterno instante: “Espero que algún monje salvaje deje sus panfletos sobre mi tumba para que Dios me los lea en las noches frías de invierno en el paraíso…”

4.-
La política de McCarthy lo llevó a decir: America I´m nothing/ America two dollars and twentyseven cents January 17, 1956, y a pesar de haberse entregado por completo a la invisible tierra, Ginsberg era un proscrito cuyo valor se materializaba e el duende de una moneda que carcomía la sombra de su espera.
Para dotarse de presencia colectiva, abortaba el silencio al lado de William Burroughs, Peter Orlovsky y Gregory Corso, quienes formaban parte de la Beat Generation Writers.
Arrestado en 1967 en Nueva York, Ginsberg participó en innumerables actividades como parte de la contracultura que le dio vida a una década convulsa. Una vieja foto lo describe en Hyde Park, en Londres, haciendo gárgaras con los ojos de los asistentes, mientras la primavera cabalgaba sobre sus hombros.
Decidido a permanecer en el regazo de Dios, Allen Ginsberg nos dejó el texto inicial de Howl, y digo nos dejó porque forma parte de aquellos gritos que en nuestra pasantía por la adolescencia dijimos afanosos con otros textos emergidos de crucigramas y carreras precipitadas.

I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked.

Traído a nuestra memoria, traduce el tiempo en que perdimos la inocencia y nos entregamos a los fantasmas de la muerte.
San Francisco, California, abril de 1997.

Alberto HernándezALBERTO HERNÁNDEZ - Poeta, narrador y periodista. Egresado del Pedagógico de Maracay, realizó estudios de postgrado en la Universidad Simón Bolívar en Literatura Latinoamericana. Fundador de la revista literaria Umbra, es colaborador de revistas y periódicos nacionales y extranjeros.

 

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